La huelga de controladores de seguridad amenaza con colapsar el aeropuerto de Barcelona

La huelga de controladores de seguridad amenaza con colapsar el aeropuerto de Barcelona

A partir del 14 de agosto los paros pueden ser totales, y AENA amenaza con fuertes sanciones a la empresa encargada del servicio «por las colas»

DV Y AGENCIAS SAN SEBASTIÁN.

Los trabajadores de los controles de seguridad del aeropuerto El Prat de Barcelona inician hoy una huelga parcial, seguida de una total e indefinida a partir del 14 de agosto, lo que puede generar largas colas de espera en este frecuentado aeropuerto. La huelga parcial comprenderá paros de cuatro horas cada día, empezando hoy viernes, el domingo y el lunes, lo que se repetirá la semana siguiente. A partir del 14 de agosto, será indefinida.

Los empleados deberán, no obstante, respetar el cumplimiento de un 90% de servicios mínimos, establecidos por la delegación de gobierno de Cataluña, explicó Juan Carlos Giménez, portavoz del comité de huelga de los empleados de Eulen, la empresa privada que brinda seguridad al aeropuerto.

Por su parte, el gestor aeroportuario AENA ha iniciado ya dos procesos administrativos contra Eulen, la empresa que gestiona el servicio de control de seguridad en el Aeropuerto de Barcelona, por las largas colas registradas en los últimos días, lo que podría conllevar una sanción de hasta 300.000 euros.

El aeropuerto de Barcelona, el segundo más transitado de España después de Madrid, sufrió en mayo un problema de saturación, con colas de hasta tres horas, por falta de policías suficientes para efectuar los controles de todos los viajeros.

Atrapados en Madrid

Por otro lado, alrededor de 300 personas -entre ellas algunas vascas-, quedaron atrapadas ayer en el aeropuerto Madrid-Barajas después de que su vuelo de la aerolínea Plus Ultra con destino Santiago de Chile se retrasara más de 24 horas. Los viajeros, que habían pasado la noche en hoteles cercanos al aeropuerto, estuvieron tres horas subidos a la aeronave sin ser informados de lo ocurrido.

Sin embargo, el vuelo que debería haber aterrizado en Santiago de Chile nunca llegó a despegar de Madrid. Su salida estaba prevista para las 10:50 horas de la mañana del 2 de agosto. Los pasajeros denuncian que tras embarcar permanecieron en el avión tres horas sin ningún tipo de información de lo que ocurría.

Durante la demora los afectados afirman que el trato de la compañía no fue apropiado. Pasadas las dos de la tarde los pasajeros fueron evacuados de la aeronave y dirigidos a una cafetería del aeropuerto. Sin ropa ni pertenencias, ya que estas permanecían en el avión, los pasajeros pasaron la noche en diferentes hoteles que la compañía puso a su disposición. Les aseguraron que por la noche iría personal de la aerolínea a dar la cara, pero no fue así.

El enfado y la confusión de los clientes de este vuelo fue en aumento debido al abandono al que se vieron sometidos por parte de la compañía.

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