La huelga de basuras en Gipuzkoa amenaza con dejar 700 toneladas de residuos al día en la calle

Un camión recoge basuras en la Parte Vieja de San Sebastián./SARA SANTOS
Un camión recoge basuras en la Parte Vieja de San Sebastián. / SARA SANTOS

Sindicstos y empresas no han logrado aún un acuerdo que desative el paro convocado a partir del miércoles

GAIZKA LASA

Hoy se cumplen diez días desde que los sindicatos del sector de la limpieza viaria y la recogida de basuras de Gipuzkoa activaron la amenaza de una huelga indefinida a partir del día 20. La cuenta atrás sigue adelante después de que ayer por la tarde sindicatos y patronal se reunieran en el Preco para tratar de alcanzar un acuerdo que no llega. El reloj de la negociación corre hasta las 21.00 horas del 19 de diciembre. De la cita de ayer no salió ninguna otra fecha para sentarse en la mesa de negociación, aunque las partes implicadas se encontrarán hoy en una reunión con el Gobierno Vasco para establecer servicios mínimos, lo que podría convertirse en una nueva oportunidad para acercar posturas.

De la relación de comités de empresa y delegados de personal que apoyan el paro se desprende que, solo en el apartado de la recogida de basuras, se dejarían en las calles del territorio unas 700 toneladas por día que dure la huelga. A la espera de conocer los servicios mínimos, la cantidad podría ser incluso superior ya que coincide con festividades como Santo Tomás y Navidad, donde el consumo y, por tanto, los residuos se disparan. El volumen de toneladas sin recoger se repartiría entre los principales municipios de las mancomunidades de San Markos (Donostia, Errenteria), Txingudi (Irun, Hondarribia), Tolosaldea (Tolosa, Villabona), Debagoiena (Arrasate, Bergara) y Sasieta (Beasain, Ordizia). Entre las cinco agrupaciones municipales generan 262.000 toneladas de residuos al año, casi el 80% del total del territorio.

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La dimensión de las posibles consecuencias del conflicto entre empresas -subcontratadas por la Administración- y trabajadores del sector mantiene en alerta a ayuntamientos y mancomunidades, conscientes de la afección que tendría una huelga en las calles de los pueblos y en el bienestar de los ciudadanos en fechas prenavideñas.

Puestos en lo peor, la primera visualización del desastre en la vía pública se focaliza en la fiesta de Santo Tomás, masiva sobre todo en Donostia, la ciudad más populosa sobre la que pende la amenaza de paro en los servicios de limpieza viaria y recogida de basura. Fuentes del Ayuntamiento de San Sebastián reconocen que «estamos preocupados por el anuncio de la huelga, por la repercusión que pueda tener en la ciudad, sobre todo en los días festivos, claro». Prefieren aferrarse a la capacidad de entendimiento entre las partes que caer en vaticinios desastrosos. Recuerdan que «siguen las negociaciones entre las empresas y los comités de trabajadores y mantenemos la esperanza de que lleguen a alcanzar algún acuerdo». Y dejan claro: «Si no lo consiguen, nuestra petición sería la de que se pusieran suficientes servicios mínimos».

«Estamos preocupados pero tenemos la esperanza de que haya acuerdo» ayuntamiento de san sebastián

«Respetamos a las partes que negocian y esperamos que impere el sentido común» j.a. santano (txingudi)

«Afrontamos la situación desde un punto de vista técnico pero también social» josu amilibia (tolosaldea)

«Estamos a la expectativa porque no está en nuestras manos la solución» unai elkoro (debagoiena)

«Sería injusto aplicar la huelga allá donde ya se cumplen las revisiones que piden» aitor aldasoro (sasieta)

Fechas señaladas

El presidente de la Mancomunidad de Txingudi, José Antonio Santano (PSE), confiesa que «la preocupación es doble tratándose de las fechas que son, en las que, quien más quien menos, todos hacemos un esfuerzo por tener nuestro municipio atractivo. En una ciudad comercial como Irun, por ejemplo, son fechas muy importantes para la economía local y para el pequeño comercio». Muestra su «respeto a las partes que negocian» y también su «confianza en que acabe imperando el sentido común y se avance en un acuerdo por el bien de los trabajadores y de los municipios».

Santano coincide con el presidente de la Mancomunidad de Sasieta, Aitor Aldasoro (PNV), al desvelar un punto de «injusticia» en el que incurriría la huelga en caso de prosperar. Ambos gestores desvelan que en los contratos que han firmado sus mancomunidades con las empresas de limpieza y recogida de basuras «sí que hemos contemplado revisiones económicas» vinculadas al IPC, principal reivindicación de los sindicatos convocantes (ELA, LAB, CC OO y UGT).

Aldasoro concluye que «entendemos la parte social pero no sería justo que nos incluyeran en una huelga a quienes respetamos las revisiones que piden. No sería justo castigar así a los ciudadanos de aquí». Dicho esto, confirma que «claro que existe una preocupación por la convocatoria de huelga, sobre todo por si el tema pasara a un extremo».

La inquietud alcanza igualmente a la Mancomunidad de Tolosaldea, aunque el grado de gravedad «no se podrá calibrar hasta conocer los servicios mínimos», dice su presidente, Josu Amilibia (EH Bildu). Desde la distancia a la que están relegadas las mancomunidades en este conflicto, solo le cabe «hacer un llamamiento a las partes para que traten de llegar a un acuerdo».

En la mancomunidad tratan de conjugar el interés público, con su reflejo en la afección que la huelga pueda tener en las calles, con el de aquellos que reivindican unas condiciones laborales «dignas». Amilibia explica que «los trabajadores están en su derecho de convocar la huelga y desde nuestra posición trataremos de afrontar esta situación desde un punto de vista técnico, pero también atendiendo a la perspectiva social».

En Debagoiena ya tuvieron un aviso de huelga en octubre por parte del comité de empresa de la UTE encargada del servicio de recogida de residuos de la comarca. Fue desactivada por la interlocución entre mancomunidad, empresa y el comité ahora «estamos a la expectativa de lo que ocurre a nivel de Gipuzkoa porque no está en nuestras manos solucionar el conflicto», afirma el presidente de la mancomunidad, Unai Elkoro (PNV).

Da cuenta de la delicada situación de las mancomunidades ante una hipotética materialización de la huelga, ya que «teniendo medios para poder actuar en la vía pública, nos meteríamos en medio de un conflicto que no nos atañe». El miércoles se habló del asunto en la reunión del comité de residuos de la mancomunidad, aunque de momento, a la entidad supramunicipal no le queda otra que «verlas venir». La afección más grave en su caso la sufriría la concurrida fiesta de Santamasak del día 22 en Arrasate.

Quedan cinco días para tratar de desactivar la huelga, con un fin de semana de por medio, y las mancomunidades se mueven entre la preocupación y la confianza en que se acabe por llegar a un acuerdo.

Comités y delegados que apoyan la huelga

Comités de empresa
Txingudiko Garbiketa (Irun y Hondarribia), Donostiako Garbiketa y FCC S.A. (Donostia y polígono de San Markos), Ferrovial Cespa (Debagoiena) y Serbitzu Elkartea (Errenteria).
Delegados de personal
Correspondientes a las UTEs encargadas de: recogida en Goierri, recogida en Tolosaldea, Limpieza de Tolosa, Limpieza de Urretxu, Limpieza de Zumarraga, Limpieza de Zarautz, Limpieza y recogida de Lezo, recogida selectiva de la mancomunidad de San Markos, Limpieza de los puertos de Gipuzkoa, Plantas de reciclaje de Urnieta y Legazpi, Limpieza del Puerto de Pasaia, Limpieza de Lazkao y Limpieza de Arrasate.

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