Hondarribia crece mientras suma ya 28 vuelos desviados

Un A-319 aterriza con lluvia en Hondarribia.
Un A-319 aterriza con lluvia en Hondarribia. / J.M. ANATOL/SPOTTERSLESO

Los buenos datos de viajeros contrarrestan las afecciones acumuladas desde el 18 de agosto en los vuelos que conectan con Barcelona

AMAIA CHICO SAN SEBASTIÁN.

Una de cal y una de arena. Ese es el día a día de las informaciones referidas al aeropuerto de Hondarribia en las últimas semanas. Y ayer tocó la parte positiva. La del 5,9% de incremento de viajeros en el último mes de agosto, cuando el recorte de la pista empezó a complicar los aterrizajes en el aeródromo guipuzcoano y a provocar el desvío de hasta 28 vuelos a Bilbao, cuando la lluvia ha hecho acto de presencia. Y en estas primeras semanas de septiembre, ha sido casi todos los días.

Esa es la dosis de cal que contrarresta los buenos datos de viajeros acumulados en lo que va de año, y por los que ayer se felicitaron las instituciones y los defensores de la continuidad del aeropuerto y de su ampliación. Unas incidencias habituales desde el pasado 18 de agosto -cuando finalizaron las obras de recorte-, que generan dudas sobre la operatividad futura de la infraestructura, pese a las mejoras que se van a acometer antes de final de año para subsanar las actuales limitaciones que Vueling tiene para operar con sus Airbus A-319.

Los datos de viajeros de agosto facilitados ayer por Aena son una bocanada de aire en medio del temporal que ha vuelto a levantarse sobre Hondarribia, a raíz del recorte de 300 metros de la pista y de la afección directa que ha tenido hasta ayer en una treintena de los vuelos que conectan San Sebastián con Barcelona, y que ha alterado las previsiones de llegada o salida de unos 3.000 viajeros.

En concreto, según datos de Aena publicitados ayer por fuentes del aeródromo, el pasado agosto se registraron 50 operaciones de Vueling en su ruta Barcelona-San Sebastián-Barcelona. Son ocho menos que el mismo mes del año anterior. Y en ellas se contabilizaron 5.448 viajeros, casi mil menos que en 2016. Un síntoma, creen esas fuentes, de que en las dos últimas semanas de mes «hizo mella» el recorte de la pista, pese a que el global de tráfico en el aeródromo (con vuelos también a Madrid, Londres y Palma de Mallorca) es positivo -18.414 viajeros, 5,9% más que el agosto anterior-, y va camino de superar «ampliamente» el dato global de tráfico de viajeros de 2016, el «mejor» de los últimos cinco años, según el delegado del Gobierno en Euskadi, Javier de Andrés.

Los trabajadores, en alerta

Para que ese crecimiento continúe, las esperanzas están puestas en el plazo inmediato en el ranurado de la pista que se adjudicará próximamente. Pero la asociación de defensa del aeropuerto Afodesa y sus propios trabajadores no creen que esa obra ofrezca garantías plenas para que Hondarribia amplíe su operatividad. Y exigen la ampliación, 200 metros hacia Mendelu, de la pista.

El comité de empresa del aeropuerto explicará hoy de hecho sus argumentos para «evitar la muerte dulce» de la infraestructura, pero según avanza en un comunicado, la ampliación, que «no tiene tantas afecciones urbanísticas ni medioambientales», es la «solución definitiva» para permitir que Hondarribia sea competitivo y acoja nuevos destinos. Pero «falta interés político», reprocha.

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