Los aviones de 144 pasajeros vuelven a Hondarribia tras el ranurado de la pista

Un Airbus 319 de Vueling aterriza en la pista de Hondarribia, antes de su recorte, el pasado verano./Juan Miguel Anatol
Un Airbus 319 de Vueling aterriza en la pista de Hondarribia, antes de su recorte, el pasado verano. / Juan Miguel Anatol

Vueling recupera sus Airbus 319 para enlazar Gipuzkoa con Barcelona y deja de recurrir a Air Nostrum para realizar esta conexión

AMAIA CHICOSAn Sebastián

Vueling recupera sus Airbus 319 para volar entre San Sebastián y Barcelona. La aerolínea confirma que están realizando las últimas «comprobaciones» y por eso de momento no concreta una fecha para el cambio de aeronave. Pero en su web las conexiones que se venden para el próximo martes día 16 ya aparecen operadas por Vueling y no por Air Nostrum, compañía con la que suscribieron un acuerdo el pasado septiembre para utilizar sus ATR, de menor tamaño, hasta que finalizara el ranurado de la pista del aeródromo guipuzcoano.

Terminadas esas obras, Vueling retoma sus operaciones con los A-319 con la esperanza de que esos trabajos extra de ranurado, que tanto la compañía como Airbus solicitaron a Aena, garanticen la seguridad de sus operaciones en Hondarribia, sobre todo, en situaciones meteorológicas adversas, de lluvia y agua en la pista.

Tras el recorte de 300 metros de la superficie de aterrizaje, de 1.754 metros a 1.427, y de despegue de 1.754 a 1.690, los Airbus que operan una de las dos conexiones diarias desde Hondarribia, la de Barcelona, sufrieron numerosos desvíos por la imposibilidad de aterrizar en Gipuzkoa cuando la pista estaba mojada. En septiembre, un mes que fue especialmente lluvioso, un tercio de los vuelos operados sufrió alguna incidencia. 21 fueron desviados y 90 retrasados. Y esa importante afección llevó a Vueling a alcanzar un acuerdo con Air Nostrum para que le prestara sus ATR-72, con menos capacidad para transportar viajeros pero con mayor fiabilidad para aterrizar en pista mojada, mientras los meses que han durado las obras de ranurado. Trabajos con los que ha mejorado el drenaje del agua en la pista y la capacidad de fricción de las ruedas de los aviones al tocar tierra en caso de lluvia, imprescindibles para que los Airbus siguieran operando en Hondarribia.

Duplicar las frecuencias

El cambio de aeronave, que comenzó el pasado 14 de septiembre, permitió a Vueling seguir conectando a diario con Barcelona, pero le obligó a incrementar, y muchos días duplicar de dos a cuatro, el número de vuelos para atender la demanda de viajeros. Y es que los ATR-72 tienen capacidad para 72 personas mientras que los A-319 pueden acoger a 144, justo el doble. Una circunstancia que ahora puede volver al estadio anterior, una vez la compañía reajuste de nuevo su planificación de vuelos para este año.

La aerolínea, junto con la empresa Airbus, constataron unas semanas antes del recorte de la pista que sus aeronaves tendrían dificultades técnicas para operar con plena seguridad y requirieron a Aena el ranurado de la pista para asegurar que Vueling seguirá con su ruta diaria a Barcelona, la única que existe en la actualidad junto a la de Madrid, operada por Air Nostrum. Y las conexiones veraniegas este año también se realizaron con el aeropuerto londinense de Luton y con Palma de Mallorca.

Las incertidumbres sobre el futuro del aeropuerto que han sobrevolado este año Hondarribia, y las voces de algunos responsables políticos, asociaciones y de los propios trabajadores que piden la ampliación de la pista para garantizar su competitividad siguen latentes. Pero los buenos datos de tráfico de viajeros en el ejercicio 2017 –un 6,3% más según el acumulado hasta noviembre de 2017– refuerzan la posición de Ortzibia, la sociedad pública promotora del aeródromo, sobre que las obras efectuadas hasta el momento son suficientes para «garantizar la operativa» de la infraestructura. Con la vuelta de los A-319 de Vueling, considera su presidenta, la diputada foral de Movilidad, Marisol Garmendia, «se cumplen las tres condiciones» que las instituciones pusieron para el recorte de la pista. «Que se mantuviera y garantizara la seguridad», un requisito avalado por la certificación europea lograda el pasado mes de diciembre. «Que se preservara la operatividad anterior» a la nueva dimensión de la pista y que «se mantuvieran los puestos de trabajo», indica la responsable de Ortzibia, que considera «una buena noticia» que los Airbus vuelvan a operar en Hondarribia.

De cara al futuro, Garmendia asegura que hay «un plan de trabajo» para intentar atraer nuevas rutas a Hondarribia, y apunta a la feria internacional World Routes 2018 que se celebrará en marzo en Bilbao, y que pondrá al aeródromo guipuzcoano –junto a Loiu y Foronda– en el escaparate internacional para buscar más conexiones. «Desde Ortzibia trabajaremos para conseguir nuevos destinos», defiende.

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