Los hogares unipersonales crecen en Euskadi y en el Estado

I. V. SAN SEBASTIÁN.

Las estadísticas muestran que cada vez más gente vive sola. En Gipuzkoa el número ha ido aumentando paulatinamente en los últimos años. En 2014 eran 70.700, en 2015 72.100, y en 2016 -último año del que se tienen datos hasta el momento-, la cifra alcanzó las 72.400 personas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Y lo mismo ocurre en el conjunto de Euskadi. Casi un cuarto de millón de vascos vivían solos el año 2016. Concretamente, 244.000 personas. Un número que también ha ido en aumento, ya que en 2015 eran 241.000 y en 2014 fueron 239.400, según la misma fuente.

Por tanto, parece que vivir solo es un fenómeno social que no deja de crecer. En el conjunto del Estado la cifra sube en torno a 100.000 personas cada año, y en la actualidad se sitúa en 4.611.100 personas. Los sociólogos destacan cuatro grupos de personas que viven solas: las mujeres mayores; los jóvenes solteros de condición socioeconómica media; los jóvenes-maduros separados y/o divorciados; y otras situaciones complejas. En este último caso, se ha observado un incremento de las personas con pareja que residen en solitario.

En las edades jóvenes y adultas (hasta los 54 años) son más frecuentes los hogares unipersonales masculinos. Pero a partir de los 55 años sucede lo contrario y son más frecuentes los hogares unipersonales femeninos, según el INE.

Alemania, el más solitario

A pesar del aumento de personas que viven solas en el Estado, España todavía está lejos de las cifras de algunos países europeos, como Francia, donde según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee) hay más de ocho millones de hogares franceses compuestos por una sola persona adulta. Alemania tiene uno de los números más altos de hogares unipersonales en Europa, con más de doce millones de personas viviendo solas.

La visión que se tiene respecto a las personas que viven solas varía según los expertos y según los propios protagonistas de su ciclo vital. Sin embargo, la mirada empresarial ha reconvertido la soledad en el término 'single', de connotaciones más placenteras o, como mínimo, asociado a la capacidad de hacer y decidir lo que se quiera sin tener que dar explicaciones a nadie. Sea como fuere, la tendencia a vivir en solitario sigue creciendo a muy buen ritmo.

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