Historia de los naufragios en gipuzkoa

Un libro, que se presenta hoy en Pasaia, cuando se cumplen 19 años de la tragedia del ‘Marero’, recopila 40 años de siniestros ocurridos en la costa vasca

Historia de los naufragios en gipuzkoa
ELENA VIÑAS

Ocurrió un día como hoy, un 20 de diciembre, pero de 1998. El ‘Marero’, un veterano palangrero de fondo que había zarpado tres días antes de Pasaia, su puerto base, para regresar en Nochebuena, desaparecía en alta mar con sus ocho tripulantes a bordo. La mar engulló el pesquero construido en la década de los cincuenta, llevándose la vida de Víctor Gago Chouza, de 35 años; los hermanos Juan José, Joaquín y Alberto Cordeiro Rodal, 32, 30 y 28 años respectivamente; Jesús Torrado Sayans, 40 años; Enrique Dosantos Pintheiros, 29 años; Eladio Calo Maneiro, 28 años, y Joaquín Marcos Andorina, 51 años.

Meses después se recuperaban los cuerpos de dos de los arrantzales, localizándose la posición de la nave frente a Lacanau (Francia). Hizo falta, sin embargo, una década para desentrañar el enigma de su desaparición. Fue una ciclogénesis explosiva la que provocó olas de una altura media de 7,5 metros y máxima de 13,9. La nave no resistió ante la fuerza de un temporal que los servicios meteorológicos no supieron predecir. El suceso tiñó de luto Pasaia, como tres años antes lo hizo también el hundimiento del ‘Carreira’.

Ana Mª Benito y Javier Mazpule con su libro.
Ana Mª Benito y Javier Mazpule con su libro. / Viñas

El del ‘Marero’ es uno de los 43 casos que se recogen en el libro ‘Naufragios en la costa vasca desde 1976 hasta 2016’, de Ana María Benito y Javier Mazpule. La casualidad ha querido que se presente al público el mismo día en que se cumplen 19 años de esta tragedia. La Cofradía de Pescadores de Pasai San Pedro será, a partir de las 18.30 horas, escenario del acto. La elección del lugar, sin embargo, no es en absoluto casual. Pasaia es un punto negro en la historia de los buques malogrados, no en vano en sus límites se han producido buena parte de los siniestros que recoge el volumen. A Pasaia pertenecen también muchas de las víctimas que se han ido contabilizando a lo largo de las cuatro décadas que refleja la publicación editada por Txertoa.

Un «homenaje» a las víctimas

«Queremos que el libro sirva de homenaje a esos hombres que naufragaron, que sea un reconocimiento que en el futuro pueda, tal vez, tomar forma de monolito o de calle dedicada a ellos en Pasaia, una zona negra en cuanto a víctimas. Para las familias sería algo que les reconfortaría», manifiestan los autores de libro. En sus páginas se recogen las características de cada uno de los barcos malogrados, su historia «de forma exhaustiva» y en algunos casos, también el testimonio de quienes intervinieron en las operaciones de salvamento y de familiares de las víctimas.

El ‘Maro’, sobre las rocas de Jaizkibe, el ‘Motxo’, embarrancado a la altura de Deba, y el ‘Gulstav Trader’, cinco años después del siniestro / Mazpule

Fue Mazpule quien comenzó a recopilar información hace 40 años, cuando presenció el accidente del ‘Buchenhain’, un buque alemán que acabó varado en la playa de La Zurriola. «Me fui aficionando, guardando todos los recortes de prensa, haciendo fotos de cada uno de los barcos año tras año hasta que sus restos acababan por desaparecer por la fuerza del mar...», explica, mientras Benito añade que contribuyó al estudio con su faceta «como historiadora».

Juntos han investigado también en hemerotecas del País Vasco y Francia, e incluso han logrado fotografías hasta ahora nunca publicadas. El resultado es una recopilación de historias tan estremecedoras como la del mercante danés ‘ Gulstav Trader’, que el 19 de diciembre de 1979 -ayer se cumplieron 38 años- sufrió una avería en la máquina cuando se dirigía al puerto pasaitarra. Su situación, unida al fuerte oleaje, le hizo acabar sobre las rocas de la costa de Jaizkibel.

A su auxilio acudieron tres remolcadores. Cuando uno de ellos, ‘El Punta Ondartxo’, se disponía a lanzar por tercera vez el cabo para socorrer al barco, un golpe de mar lo levantó y arrastró por la borda a dos de sus tripulantes, Máximo Pedrosa Rabanal, de 49 años; y Manuel Herrero Rodríguez, de 41 años. Los dos eran vecinos de Pasaia y dejaron viuda y tres hijos.

La tripulación del barco accidentado, que se partió literalmente en dos, logró salvarse gracias a que uno de sus miembros saltó a las rocas y trepó por el acantilado de madrugada hasta llegar a un caserío de Donibane. «Nosotros repetimos el recorrido y no entendemos cómo logró completarlo en plena oscuridad, sin conocer la zona y con el temporal que hacía. También fuimos al caserío Gure Kabia, donde pidió ayuda. Sus propietarios, la familia Sistiaga, se acordaban de lo que vivieron aquella noche», señala Javier Mazpule.

La fatalidad quiso que apenas cinco años después, en ese mismo lugar y en idénticas circunstancias, también estuviera a punto de morir el hijo de uno de aquellos trabajadores del remolcador que les auxilió. Las historias se entrelazan, también con las de vecinos de la bahía de Pasaia que en ocasiones han tenido que intervenir para ayudar a los náufragos. El libro concluye con un repaso a siniestros más recientes, entre los que destacan los del ‘Maro’, encallado en Jaizkibel, y el ‘Motxo’, que embarrancó en Deba. «Íbamos a fotografiarlos día tras día hasta que los retiraron», indican.

Los autores señalan que su objetivo es que «esos barcos vuelvan a navegar en nuestra memoria y sigan contándonos, de este modo, unas historias que forman parte de nuestro patrimonio marítimo». Su trabajo continúa y ya piensan en el próximo libro que les gustaría publicar. «Tenemos mucho material para centrarlo en la segunda parte primera mitad siglo XX, con naufragios más históricos», concluyen.

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