Un Herri Urrats marcado por el enfado de Seaska, que necesita más docentes

Celebración del Herri Urrats el año pasado. /DV
Celebración del Herri Urrats el año pasado. / DV

Las ikastolas de Iparralde, que mañana celebran su fiesta anual en Senpere, reclaman 25 profesores, pero el Ministerio de Educación francés les ofrece tan solo cuatro

N. AZURMENDISAN SEBASTIÁN.

Como cada segundo domingo de mayo, Herri Urrats, la fiesta de las ikastolas de Iparralde, abrirá mañana el ciclo de las fiestas de las ikastolas. Le sucederán Ibilaldia (27 de mayo en Santurtzi), Araba Euskaraz (17 de junio en Argantzun) y, ya en otoño, Kilometroak (7 de octubre, en Urretxu y Zumarraga) y Nafarroa Oinez (21 de octure, Altsasu).

Herri Urrats no acostumbra a introducir grandes cambios en el programa de la jornada. Incluso la sede -el lago de Senpere- es siempre la misma. Lo que suele ir cambiando de un año a otro es el clima, el ambiente, y el de este año se prevé, además de festivo, particularmente reivindicativo. Tal como demostraron el 4 de mayo en la manifestación que recorrió las calles de Baiona a los sones de la tamborrada de Sarriegi, las ikastolas de Seaska están enfadadas, porque no han encontrado en el Ministerio de Educación francés una respuesta satisfactoria a su demanda de más docentes.

Como consecuencia del incesante aumento del número de alumnos que está experimentando Seaska, esa reclamación viene siendo una constante en los últimos años. Teniendo en cuenta que para el próximo curso espera 230 nuevas incorporaciones, se ha convertido en perentoria.

«En París no se dan cuenta de que estudiar en euskera no va contra el francés, ni mucho menos» HUR GOROSTIAGA, DIRECTOR DE SEASKA

«Si no conseguimos que el Ministerio de Educación nos asigne más docentes, en septiembre en algunas ikastolas habrá aulas con más 40 alumnos», advierte Hur Gorostiaga, director de Seaska, quien precisa que la petición de 25 puestos más no es caprichosa, sino el resultado de respetar los ratios que recoge el acuerdo entre Seaska y el propio Ministerio: 25 alumnos por aula en Primaria y entre 30 y 35 en Secundaria. Además, no solo tienen el cuenta las necesidades del curso 2018-19, sino que incorporan a la cuenta el déficit de docentes que arrastran desde hace años.

De cero, a cuatro

Los responsables de Seaska no confiaban en que un Ministerio con el que las relaciones nunca han sido muy fluidas dijera que sí a todas sus peticiones, pero tampoco esperaban que las negociaciones, en las que ha intervenido como intermediaria la Oficina Pública del Euskera, arrojaran resultados tan pobres.

«25 es la cifra óptima pero, obviamente, está sujeta a negociación. La que es inadmisible es la propuesta de cero docentes que hizo el Ministerio. La ha subido a cuatro, pero sigue siendo claramente insuficiente», indica Gorostiaga. Hay que precisar que en Francia es el Estado el que provee de profesores a los centros educativos con los que tiene establecido el correspondiente convenio. «Las nóminas de los profesores de Seaska llevan el sello del Ministerio de Educación, que es quien los contrata. Si necesitamos más docentes, tenemos que ir a pedirlos a París», aclara.

Seaska ya está pagando de su bolsillo los sueldos de los maestros de las aulas de dos años, que el Ministerio de Educación no reconoce, pero «no tenemos medios para asumir el coste de todo el profesorado que necesitamos». A juicio de Hur Gorostiaga, esa «Francia hipercentralizada» de la que dependen no entiende lo que está sucediendo en Iparralde y en otras comunidades con lengua propia: «En el conjunto de Francia, el número de matriculaciones no deja de caer, tanto en la escuela pública como en la privada, y en eso se basan para decir que no se puede ampliar el número de docentes. Sin embargo, a quienes ofrecemos educación inmersiva en nuestra lengua propia, tanto en Iparralde como en Occitania, en Bretaña o en Cataluña del Norte, nos ocurre justo lo contrario. En París viven en otro mundo, y no se dan cuenta de que estudiar en euskera no va contra el francés, ni mucho menos», asegura el director de Seaska.

A diferencia de lo que ocurre en las relaciones con París, en Iparralde se ha alcanzado un amplio consenso social y político acerca de la necesidad de impulsar el euskera y las ikastolas, en las que ya estudian más del 10% de los escolares. «Las ikastolas se han abierto a todos y se han superado viejos tabúes pero, lamentablemente, desde París todavía no lo ven así», concluye Gorostiaga.

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