Hallan sin vida a dos hermanos de 76 y 85 años en su vivienda de Zumaia

Los dos hermanos residían en el cuarto piso del edificio de la izquierda. / SARA UTRERA

Un taxista que solía llevar a uno de ellos a hacer los recados avisó a la Guardia Municipal porque llevaba más de diez días sin tener noticias suyas

J. PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Hacía más de una semana que nada se sabía de ellos. Residían en el cuarto piso del número 1 de calle Itzurun, en Zumaia. «Hace un par de días noté un olor intenso en el rellano de la escalera. Al principio tampoco le di demasiada importancia. Pensé que, igual, provenía de alguna bolsa de basura o algo parecido. Pero esta mañana cuando ha venido la Guardia Municipal y ha descubierto los cadáveres, todo ha encajado».

Las palabras son de un vecino de los hermanos José Manuel y Carmen Sampedro Illarramendi, de 76 y 85 años, cuyos cuerpos sin vida fueron hallados a mediodía de ayer en su casa de Zumaia. Fuentes del departamento de Seguridad indicaron que los cadáveres no presentaban signos aparentes de violencia, de forma que quedó totalmente descartado que las muertes sean de naturaleza homicida.

El hallazgo tuvo lugar en torno al mediodía. Vecinos de la localidad indicaron que en la vivienda residían los hermanos «desde hace muchísimos años. Yo diría que desde que se construyeron estas casas. Siempre han vivido los dos. Actualmente, la hermana estaba impedida y era José Manuel quien se ocupaba de su atención y también de hacer las tareas domésticas», indicó otro vecino.

El varón cuidaba de su hermana impedida y se cree que sufrió un problema coronario

Según las primeras sospechas, la hermana pudo fallecer por la falta de asistencia

La voz de alarma sobre la situación de los dos hermanos la dio un taxista de la localidad que se personó en las dependencias de la Guardia Municipal para informar de que llevaba más de diez días sin tener noticias de José Manuel. El fallecido solía telefonear a dicho taxista para que le llevara a realizar las compras semanales. Por lo general, acostumbraba a llamarle los lunes y, por lo menos, desde hacía dos no lo había hecho.

Además, el mismo taxista se ocupaba de trasladar al hermano fallecido un par de veces a la semana desde su domicilio en Zumaia hasta el barrio getariarra de San Prudentzio, donde era propietario de una vivienda en la que José Manuel criaba algunos animales.

Tras el aviso, miembros de la Guardia urbana de Zumaia se personaron en la vivienda. Tras tocar la puerta y el timbre de manera insistente y no hallar respuesta alguna, los agentes pusieron los hechos en conocimiento de la Ertzaintza. Una dotación de este cuerpo se trasladó entonces a la finca de San Prudentzio, por si José Manuel pudiera encontrarse allí. Pero no, no estaba.

La noticia llevó a los municipales a requerir la presencia de un cerrajero. Con la puerta ya abierta, los agentes accedieron al interior del piso y descubrieron los cadáveres de los dos hermanos.

Posteriormente, un médico del ambulatorio de la localidad certificó el fallecimiento de ambos, pero no las causas, por lo que los cuerpos fueron trasladados en sendos furgones funerarios al Instituto de Medicina Legal de Donostia, donde hoy por la mañana les serán practicadas las autopsias.

El hedor que emanaba del interior de la vivienda y el estado de los cuerpos induce a pensar que los dos hermanos llevaban varios días fallecidos. En este sentido, fuentes consultadas en la localidad afirmaron que la última vez que vieron con vida a José Manuel fue el sábado 24 de junio.

De acuerdo a las primeras investigaciones practicadas, todo parece indicar que fue el hermano varón el primero en fallecer. «Tenía algún problema en el corazón», afirmó uno de sus vecinos.

Su muerte, probablemente, fue la que desencadenó posteriormente el fallecimiento de su hermana que, según diversas fuentes vecinales consultadas, «no salía de casa desde hace bastante tiempo y se encontraba impedida. En alguna ocasión, me había dicho su hermano que Carmen necesitaba oxígeno, de forma, que, seguramente, tras la muerte de José Manuel, su hermana habría quedado totalmente desasistida, lo que le habría conducido también a la muerte», explicó un conocido.

A la espera de conocer los resultados de la autopsia, la Ertzaintza mantiene abierta una investigación.

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