Hallan en un trastero de Castro Urdiales el cadáver momificado de una eibarresa

Amaia G.G./
Amaia G.G.

La víctima, de 52 años, residía en la localidad cántabra y sus familiares desconocían su paradero desde hace casi tres años

D. MARTÍNEZ/J. PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Nadie sabía nada de Amaia desde hace casi tres años. Lo último que se conocía de ella es que residía en la localidad cántabra de Castro Urdiales. Las incógnitas quedaron resueltas el lunes pasado, en la misma población en la que todo el misterio empezó. El cuerpo sin vida de esta eibarresa de 53 años fue hallado en un trastero de la citada población marinera. El cadáver no presentaba aparentemente signos de violencia, por lo que todo apunta a que murió por causas naturales. No obstante, será la autopsia la que determine el motivo del fallecimiento.

Amaia G.G. desapareció el 23 de marzo de 2015 de su domicilio en Castro. Así consta en la denuncia que fue interpuesta por sus familiares ante la comisaría de la Er-tzaintza de Eibar. Tras constatar su ausencia, se creyó que podía estar utilizando como vivienda el vehículo Opel Astra matrícula de color granate de su propiedad.

El cadáver fue hallado el pasado lunes en medio de una acumulación de muebles viejos, cajas de ropa, montones de periódicos, productos de limpieza y una bicicleta estática, dentro de la cama encajada en el único espacio que quedaba libre dentro del trastero. El cuerpo se encontraba «totalmente momificado».

En los pocos segundos que estuvo dentro de la estancia, Santiago Cabezas, el conserje del edificio La Sirena de Castro Urdiales donde se produjo el hallazgo, no pudo identificar su sexo y mucho menos su identidad. Según ha podido confirmar este periódico, se trata de Amaya G. G, una vecina de la comunidad de la que nadie tenía noticias desde hace dos tres años.

Reconocimiento del cuerpo

Oficialmente, la Guadia Civil tan solo confirma que pertenece a una mujer que llevaba «al menos un año». En cambio, fuentes familiares dan por hecho que se trata de esta mujer de 53 años y natural de Eibar. En la mañana de ayer, los agentes de la Guardia Civil que se encuentran al frente la investigación se pusieron en contacto con una hermana. A lo largo del día de hoy, la familia se trasladará hasta la morgue del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla para identificar el cadáver.

«La última vez que supimos de ella estaba en su casa la Guardia Civil, la Policía Local, gente del juzgado... Padecía síndrome de Diógenes y había acumulado allí una gran cantidad de basura. La gente de la limpieza estuvo dos días sacando cosas y limpiando», detalla María Arronte, una vecina del número 6 del edificio La Sirena. En la denuncia presentada ante la Policía autónoma vasca también se especificaba que Amaia tenía «trastornos psiquiátricos», sin especificar de qué tipo. A pesar de que vivía puerta con puerta, apenas tuvo contacto con la propietaria del bajo B porque «apenas salía de casa».

Aparentemente, ni ella, ni ninguno de los vecinos que lleva más tiempo en esta urbanización castreña tuvo relación con ella.

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