Propietarios de pisos turísticos denuncian la «inseguridad jurídica» a la que se enfrentan

Amaia Casares en una de sus viviendas destinadas a uso turístico, en la Parte Vieja donostiarra./SARA SANTOS
Amaia Casares en una de sus viviendas destinadas a uso turístico, en la Parte Vieja donostiarra. / SARA SANTOS

Las condiciones que exigirá la futura ordenanza en Donostia para regular el sector dejarían fuera a la mitad de la oferta

ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

Incertidumbre, enfado, hastío y angustia. Aquellos propietarios de una vivienda destinada a uso turístico han pasado por todas estas emociones varias veces en los últimos meses. La casuística es variada, pero la mayoría no son grandes inversores, sino que más bien responden a un perfil de nivel adquisitivo medio y alto, en su mayoría mujeres, que han visto en esta forma de negocio un complemento salarial, tras un esfuerzo económico «considerable».

Es la historia de propietarios como Amaia y Maite Casares, que han querido llevar a cabo esta actividad económica «con total seguridad jurídica y administrativa», pero también la de Xabier, quien recientemente ha recibido una orden de clausura y rehusa dar su nombre ni el de su hermano, quien opera otro piso, éste de forma clandestina, «bastante más rentable y con menos problemas», asegura Xabier.

De los 1.245 pisos turísticos que el Gobierno Vasco tiene inscritos en su registro, más del 50% se encuentran en la cuerda floja según estimaciones del alcalde de Donostia, Eneko Goia, una vez que la nueva ordenanza que se encargará de regular este modelo alojativo se apruebe de forma definitiva en el pleno de enero.

Las agencias inmobiliarias hace meses que empezaron a recibir llamadas de propietarios interesándose por la situación en la que se encuentra el mercado de alquiler tradicional. «El propietario que en su día animamos a que se introdujera en el mercado turístico ahora ha vuelto a residencial y no descartamos alguno más, aunque llamadas hemos recibido varias», explica Iñaki Arrieta, de la inmobiliaria que lleva el mismo nombre.

Esta apreciación la comparte también Xabier Solís, de la inmobiliaria Nuevo Gros, quien añade además que aunque estas viviendas volvieran al mercado residencial «no solucionaría el problema de la oferta de pisos de alquiler porque serían de rentas altas». Estima que un inmueble de dos habitaciones y de unos 60 metros cuadrados podría superar los mil euros mensuales. «Los pisos turísticos están preparados para ello, con acabados de lujo, completamente reformados, con mobiliario de calidad y con unas reformas que no compensan económicamente para un alquiler residencial», explica Arrieta.

Amaia Casares sabe perfectamente a qué se refiere el gerente de la inmobiliaria. Ella y su prima, Marta, adquirieron hace unos años una vivienda para destinarla a uso turístico. En aquella época, explica, no hacía falta licencia. Al poco, compraron una segunda vivienda que tuvieron que adaptar a personas con movilidad reducida para cumplir con las exigencias. En 2015, «invertimos 90.000 euros en adaptarla con un pasillo ancho, giro de 1,20 metros en el baño... Fue un obrón», exclama. Después de meses de idas y venidas, de mostrador en mostrador, firmaron a comienzos de 2016 y dicho piso inició su actividad a unos 180 euros por noche de media. Ahora, «corremos el riesgo de que ese piso en el que hemos invertido tanto lo cierren por no estar en una primera planta», lamenta. La rentabilidad, aunque no es tan abundante como muchos consideran, sí es superior a la de un alquiler residencial.

Problemas vecinales

En este sentido, Amaia, que además reside en un bloque en el que hay tres pisos turísticos, recuerda que «el ruido va en dos direcciones», en referencia a que se ha visto obligada a invitar a noches a algunos huéspedes «por las fiestas de los estudiantes de Erasmus del piso de arriba». Asegura que en tres años únicamente ha recibido dos quejas. Y que «puede haber molestias normales en una comunidad, como las que te ocasiona el vecino de arriba o de al lado, pero el argumento de 'no quiero turistas en mi portal, porque no' no debería ser válido».

Otro caso es el de Xabier. Hace dos años adquirió junto a su mujer una vivienda de nueva construcción en la Parte Vieja como inversión y con la intención de dedicarla expresamente al alquiler turístico. Tras un esfuerzo económico «importante», se dieron de alta en el registro vasco y fueron cumpliendo cada exigencia hasta que cuatro meses después de que empezara a funcionar, una carta en el buzón «sin nombre» ordenaba que debía clausurar su inmueble por incumplir la norma del primer piso.

«¿Es mejor un primer piso en una construcción no aislada que un tercero en un edificio de 2017 con los forjados de hormigón y perfectamente aislado?», apunta enojado, reiterando que si lo que se quiere es no causar molestias, «lo importantes es la acústica».

Xabier no oculta su queja y frustración hacia lo que tilda de «agravio comparativo» en relación con los veinte hoteles que iniciarán su actividad en la ciudad en los próximos dos años. «El alcalde lo justifica con el argumento de que son inversores privados, como si la persona que invertimos en un piso, con el consiguiente esfuerzo, no mereciéramos el mismo respeto. Además, el hotel de plaza Lasala, por ejemplo, también ha quitado la posibilidad de construir viviendas, si ese es el problema».

En la otra cara de la moneda se encuentra el caso de su propio hermano, quien lleva un tiempo alquilando una vivienda de forma clandestina. Xabier explica que el piso es más modesto, pero con una rentabilidad mucho mayor. «Yo no lo voy a poner de ilegal porque quiero operar con todas las garantías legales, pero viendo cómo se están haciendo las cosas, te dan ganas de hacerlo».

Aunque la rentabilidad estimada fuera mayor, es consciente de que podría incluirlo en el alquiler tradicional. No obstante, tiene esperanzas de que las alegaciones hacia la normativa donostiarra hagan «entrar en razón» al Ayuntamiento que, a su juicio, actúa para «ceder a la presión social contra los turistas».

LAS ZONAS DE LA NUEVA ORDENANZA DE DONOSTIA

ZONA
(saturada)
Área geográfica
Parte Vieja e inmediaciones del Puerto.
Criterios
1) Prohibido implantar nuevos pisos turísticos. 2) Los inmuebles que cuenten con autorización no se verán afectados por la declaración de zona saturada pero el resto serán clausurados.
ZONA B
(alta demanda)
Área geográfica
Gros, Amara (hasta Pío XII), Paseo de Francia, parte de Egia y parte del Antiguo.
Criterios
1) En la primera planta se permitirán pisos turísticos con acceso común al portal cuando su superficie útil sumada al resto de usos no residenciales del edificio no supere los 250 metros cuadrados. 2) En las plantas altas se permitirán pisos turísticos si ninguna de las ubicadas debajo está destinada a uso residencial y que su superficie útil sumada al resto de usos no residenciales con acceso común al portal no supere los 250 m2. 3) Se permiten dos pisos turísticos por cada seis plantas en edificios con más de siete plantas siempre que no sobrepasen los 250 m2.
ZONA C
(posible incremento)
Áreas geográficas
El resto de la ciudad no catalogada en las zonas A y B.

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