«La podían haber matado»

Exterior de la pastelería que ha sido asaltada. / PEÑALBA
Exterior de la pastelería que ha sido asaltada. / PEÑALBA

La escalada de robos sigue en el barrio donostiarra de Amara con el asalto a una pastelería tras el ataque a su dueña

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

La escalada de robos violentos no cesa en el barrio donostiarra de Amara. Primero fue una gasolinera, luego un estanco, una tienda de ultramarinos, una tienda... Ahora, le ha tocado a una pastelería, cuya dueña fue hallada tumbada en el suelo después de que fuera atacada por la espalda.

Sucedió a las 8.20 horas del domingo, en la pastelería Garikano, situada en el número 6 de la calle Errondo, frente a las vías de Eusko Tren. La víctima acababa de atender a unos madrugadores clientes cuando, tras quedarse sola en el establecimiento, se dispuso a preparar un café en la máquina, detrás del mostrador. A partir de este momento, sus recuerdos se desvanecen. Al parecer, un solo individuo accedió al interior y sin que la mujer, una octogenaria, se percatara de su presencia, le propinó un golpe en la cabeza o le dio un empujón que le hizo perder el equilibrio y caer al suelo.

Seguidamente, el autor de los hechos accedió a la zona donde estaba la máquina registradora y abrió algunos cajones, de los que sustrajo no más de 40 euros. «Era la recaudación de una tarta que se había vendido», señalaron desde el establecimiento.

La encargada del negocio fue hallada cinco minutos después por otro cliente que le ayudó a levantarse y puso los hechos en conocimiento del Centro de Coordinación de Emergencias. Al lugar acudió una ambulancia que evacuó a la mujer al Hospital Universitario Donostia, donde permaneció ingresada. La víctima presentaba dos heridas en la cabeza que los facultativos le cosieron mediante doce grapas.

«No sabemos si el autor de los hecho le propinó un golpe o le empujó lo suficiente para desestabilizarle. El caso es que no se ha podido determinar si ambas son producto de la caída que sufrió. Tiene dos brechas», explicó un familiar.

Las mismas fuentes han señalado que la mujer no ha podido identificar al autor de los hechos. «No le vio entrar. Estaba de espaldas, frente a la máquina del café», detallaron los familiares.

La víctima no perdió el conocimiento en ningún momento, pero no recuerda nada de lo que sucedió. «Creemos que es por el shock que sufrió. No sabemos si terminará recordándolo», indican sus allegados.

La víctima se encuentra en buen estado y dispuesta a trabajar de nuevo. «Permaneció un día ingresada y salvo las brechas que tiene, ahora está bien, gracias a Dios. Pero la podían haber matado. Cualquier mal golpe...».

Visionado de cámaras

La Ertzaintza ha abierto una investigación para detener al autor de los hechos. El establecimiento no dispone de cámaras de seguridad, lo que dificulta en parte las pesquisas policiales. No obstante, los agentes han solicitado el visionado de otros sistemas de videovigilancia existentes en las proximidades.

Este asalto se produce dentro de una oleada de robos que sufre esta misma zona. En los tres últimos meses han sido varios los comercios que han sido objeto de situaciones similares. El último se produjo a mediados de mes, en una tienda de ultramarinos de la avenida Sancho el Sabio, donde dos personas que fueron detenidas amenazaron con un cúter a la empleada. Varias semana antes se había producido un hecho parecido. Entonces, el establecimiento atracado fue un estanco situado junto a la gasolinera de la calle José María Salaberria. También la estación de servicio fue objeto de un robo. Desconocidos accedieron una madrugada al interior después de forzar la puerta de acceso, se apoderaron de los cambios que había en caja y sustrajeron un ordenador. Una farmacia de la misma avenida Sancho el Sabio ha sido también víctima de otro robo.

«Se está poniendo fino el barrio. A partir de ahora, desde luego, no voy a abrir la pastelería tan pronto. Salvo la gasolinera, a esas horas no hay nada abierto, ni los bares. No anda gente por la calle», afirmaron desde el establecimiento asaltado.

Los vecinos vinculan esta escalada de hechos delictivos con la presencia de usuarios del Aterpe de Cáritas. «Igual les estamos echando la culpa a ellos y no lo son. En las últimas horas ha venido el responsable del Aterpe a interesarse por lo sucedido. A la hora en la que se cometió el robo, podía haber sido cualquier persona».

En las últimas semanas, vecinos de Amara y Morlans han denunciado el vandalismo de una minoría de usuarios del Aterpe, lo que les ha llevado a reclamar medidas para evitar que se repitan atracos, agresiones y situaciones de inseguridad.

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