«Me habría gustado tener familia antes, pero no pudimos»

Xabi mantiene a la pequeña Enara, de apenas tres meses, en brazos mientras su mujer Miriam le coge la manita.
Xabi mantiene a la pequeña Enara, de apenas tres meses, en brazos mientras su mujer Miriam le coge la manita. / SARA SANTOS

Un accidente obligó a Xabi y a Miriam a retrasar algún año su decisión de ser padres, pero cuando se manejen bien con la pequeña Enara piensan ampliar la familia

AMAIA CHICO

Xabi y Miriam prefieren vivir y decidir el futuro de su recién creada familia sobre la marcha. Nada de planes a largo plazo, porque ya han aprendido que la realidad muchas veces no deja cumplirlos cuando se quiere. Se casaron hace dos años, casi a bote pronto. «Yo nunca me había querido casar», reconoce Xabi. Pero un día lo decidieron y «en seis meses» se habían dado el sí quiero.

Tampoco habían hablado mucho hasta entonces sobre cuántos hijos tener o cuándo tenerlos. Pero una vez disfrutada la luna de miel, era el paso siguiente que ambos estaban dispuestos a dar. Ahí se trastocaron los planes. Miriam sufrió un accidente, un atropello en Donostia, cuenta su marido, y el sueño de la paternidad quedó relegado. «A mí me hubiera gustado tener familia antes», pero Enara llegó finalmente el pasado 3 de abril. Y Xabi, aunque aún no lo han hablado formalmente, ya piensa en el futuro en darle algún hermanito o hermanita.

Ni Xabi ni Miriam, de 33 años y ambos con trabajo fijo desde hace tiempo, han visto condicionada su decisión de tener hijos por cuestiones económicas. Y tampoco ese factor será determinante a la hora de plantearse ampliarla. «No nos movemos en un entorno de abundancia», aclara, pero tampoco entre sus amigos la cuestión económica ha pesado a la hora de ser padres. Xabi sí reconoce, no obstante, que su generación empieza a tener hijos a una edad similar a la suya, superados los 30. Y la razón es clara: «Es verdad que se abandona más tarde el nido, hay que encontrar trabajo, se busca tiempo para viajar y conocer mundo...».

Su aventura ahora tiene casi tres meses, y están encantados, aunque aún «nos estamos acostumbrando a la falta de sueño» y al terremoto de «vitalidad» que es la pequeña Enara. «Estábamos preocupados porque no ganaba peso, pero el pediatra nos dice que es porque quema todo lo que come», se tranquiliza Xabi, que ha vuelto a trabajar tras su mes de baja, y ahora reconoce que Miriam lleva el mayor peso del cuidado «porque de momento le damos solo el pecho».

Fotos

Vídeos