Los guipuzcoanos son los jóvenes vascos que más confían en lograr un trabajo en su sector

Varios alumnos antes de realizar la prueba de Selectividad en el campus de la UPV-EHU de Donostia./LUSA
Varios alumnos antes de realizar la prueba de Selectividad en el campus de la UPV-EHU de Donostia. / LUSA

Se reduce el miedo a quedarse en paro y a verse obligados a emigrar al extranjero. El último informe del Observatorio de la Juventud revela mayor optimismo que hace cinco años pese a la elevada tasa de paro actual entre el colectivo

AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

Los jóvenes vascos empiezan a sentir que su futuro ya no se construye sobre arenas movedizas. El último informe Aurrera Begira que elabora anualmente el Observatorio Vasco de la Juventud, cuyo objetivo es conocer cómo perciben el presente y cuáles son sus expectativas a corto plazo, revela una evolución positiva en todos los indicadores con respecto a los primeros resultados recogidos en el año 2013. Entonces, cuando los efectos de la crisis tiraron por los suelos sus posibilidades de emanciparse y de acceder al mercado laboral, la valoración de los jóvenes vascos sobre su presente y su futuro no hacía más que reflejar la gravedad de una realidad que les ha acompañado durante varios años.

Sin embargo, parece que la tendencia va cambiando, y que el porvenir está pasando de tener un color negro a gris oscuro. Tal y como recordó ayer la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, «en 2013 el 29% de la población entre los 16 y los 29 años en Euskadi era desempleada». No obstante, aunque los datos han mejorado sustancialmente, las oportunidades siguen estando muy lejos de una situación ideal. La tasa de paro entre los jóvenes vascos es del 17,2% -datos del último trimestre de 2017- y la edad en la que logran independizarse es cada vez mayor.

Las cifras

87%
de los jóvenes guipuzcoanos cree que es muy o bastante probable que encuentren trabajo en un año.
67%
de la juventud en Gipuzkoa considera que es poco o nada probable que se vaya a vivir por su cuenta en un año.

El informe, que se realiza por quinto año consecutivo, ha recogido las impresiones de 1.512 personas de entre 15 y 29 años en todo Euskadi en una encuesta realizada en octubre de 2017. Los resultados revelan una percepción global de que su presente es mejor que en el año 2013 y que su futuro invita al optimismo. Además, cabe destacar que los guipuzcoanos son, con mucha diferencia, los que mejores expectativas tienen en todos los aspectos encuestados.

La tasa de paro juvenil en 2013 era del 29%, mientras que en 2017 ha bajado al 17,2%

Pese a la mejor expectativa laboral, siguen viendo difícil poder emanciparse

En lo que se refiere al empleo, uno de los datos más significativos es el aumento del número de jóvenes que confía en encontrar empleo en el plazo de un año. En 2013, tan solo el 54% tenía esa esperanza, mientras que en 2017 esa cifra es 24 puntos mayor (78%). Por territorios, el 87% de los jóvenes de Gipuzkoa cree que tendrá trabajo en 2018, un 20% más que los alaveses y un 11% más que los vizcaínos. Por sexos, las mujeres tienen una expectativa menor que los hombres sobre la posibilidad de acceder al mercado laboral en el plazo de un año (un 74% ellas frente a un 82% ellos). Asimismo, el 74% cree que encontrará un trabajo relacionado con su formación, mientras que en 2013 tan solo un 46% lo veía factible.

El informe también descubre las percepciones de aquellos jóvenes que ya tienen un empleo. Hace cinco años, 6 de cada 10 consideraban muy o bastante probable que perdieran su trabajo o que empeorasen sus condiciones laborales en los siguientes doce meses. En 2017, esa cifra se ha rebajado hasta la mitad, y solo 3 de cada 10 opinan de esa manera. No obstante, ese miedo es mayor para la población entre 20 y 24 años.

No se van de casa

Las expectativas sobre la emancipación son las únicas que no han sufrido cambios y que mantienen los valores de 2013. Entonces, el 45% de los jóvenes consideraba que no iba a poder llevar a cabo sus proyectos para independizarse, bien por no poder abandonar el hogar familiar o porque a pesar de vivir por su cuenta creían que tendrían que volver a casa de sus padres. Los últimos datos confirman que esa cifra apenas ha variado (46%), aunque los jóvenes entre 20 y 24 años siguen siendo los que creen que lo tienen más crudo, ya que el 57% considera que sus planes de emancipación serán truncados. En Gipuzkoa, el 67,2% de los encuestados considera poco o nada probable que puedan vivir por su cuenta en el plazo de un año. Por otro lado, en este indicador hombres y mujeres tienen las mismas expectativas.

La crisis económica también ha provocado entre los jóvenes la conocida fuga de cerebros, por la que muchos vascos con talento se han trasladado al extranjero para poder obtener oportunidades laborales dignas. Sin embargo, el informe revela que tan solo un 11% de los encuestados creen que se verán forzados a emigrar para conseguir un trabajo sin desearlo. Entre los guipuzcoanos existe división de opiniones. Para el 48,7% es muy o bastante probable que su futuro laboral esté fuera de Euskadi, mientras que el 49,5% lo considera poco o nada probable. Por otro lado, tan solo el 52,5% admite que le gustaría ir a trabajar al extranjero.

Otro de los índices testados es el de la valoración que la población juvenil tiene de su momento presente, en lo que a la situación personal y general de los jóvenes en Euskadi se refiere. Éste ha pasado de una puntuación de 60 a 69 en una escala de 0 a 100. No obstante, el índice de satisfacción personal sigue siendo superior, ya que 8 de cada 10 está satisfecho con su situación actual, una nota que apenas varía entre grupos de edad, sexos o territorios. Además, los encuestados le ponen un aprobado raspado (6,1) a la situación actual de la juventud vasca, aunque son algo más generosos con la realidad general de Euskadi (6,7).

Los jóvenes elaboran asimismo un ranking que pone en relación los aspectos más importantes de sus vidas y su grado de satisfacción con los mismos. En los tres primeros puestos se encuentran, en orden descendente, la familia, la salud y las amistades, mientras que el empleo y el dinero ocupan los últimos puestos.

El informe concluye que la juventud vasca es mayoritariamente optimista en relación al futuro. La puntuación media que dan a las expectativas respecto a la evolución de la situación personal, de la juventud y del País Vasco en el plazo de cinco años es de 75 sobre 100 (en 2013 el índice de confianza en el porvenir era de 64 puntos).

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