Los guardianes de la catedral

Un halcón peregrino descansa sobre una gárgola. / LOBO ALTUNA

Una pareja de halcón peregrino anida en la torre principal del Buen Pastor en Donostia | Es la única de las 38 parejas que hay contabilizadas en toda Gipuzkoa que procrea en un edificio

JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Son rápidas, las rapaces más veloces del planeta. Pueden volar a 100 kilómetros por hora y cuando caen en picado sobre sus presas, a 300. La comunidad científica las bautizó como 'Falco peregrinus'. Su nombre vulgar no difiere mucho del anterior: 'halcón peregrino'. ¿Que no sabe cómo es, el tamaño que tiene o el color de su plumaje? Basta con acercarse a la plaza del Buen Pastor, en el corazón de Donostia, y alzar la mirada hacia la torre principal de la catedral para verlo. Allí, a casi 75 metros de distancia del suelo, sobre las gárgolas, se dibujan las siluetas de dos ejemplares y de sus pollos, ya creciditos. Los gritos de los jóvenes se escuchan desde la calle.

Su presencia constituye un hecho realmente novedoso. Es la única pareja de todo el territorio que procrea en un edificio. Ha sido detectada este año por primera vez, según indica el doctor en Biología Juan Arizaga, miembro y director de la Oficina de Anillamiento de Aranzadi y también de Txingudi.

La pareja ha encontrado un espacio adecuado entre los recovecos de la aguja de la catedral y todo induce a pensar que se halla a gusto. Prueba de ello es que en su primer año de estancia, ha tenido crías y ha conseguido sacar adelante a dos pollos, cuyos chillidos en demanda de alimento se pueden escuchar desde la propia plaza.

El macho y la hembra han conseguido sacar adelante en su primer año a dos pollos

La presencia de estos halcones es todo un lujo, un regalo con el que la naturaleza obsequia a los donostiarras. «Es un modo de acercar la vida salvaje al corazón de la ciudad. Tener una pareja de halcones peregrinos en un privilegio», indica Arizaga.

El mejor momento para su observación es a primera hora de la mañana. De momento, se desconoce en qué punto exacto de la estructura han construido su nido, aunque, tal vez, sea mejor no saberlo.

El halcón peregrino es una rapaz que está presente en todo el planeta, en todos los continentes, menos en la Antártida. «No es una especie amenazada porque al estar distribuida en todo el mundo, el número de individuos es alto. No obstante, en Europa podemos decir que está 'tocada' , ya que tiene problemas de conservación», afirma Arizaga.

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Los motivos de esta situación un tanto más delicada hay que encontrarlos en diversas causas, entre ellas en el uso de pesticidas en la agricultura. «A veces se nutren de presas que a su vez consumen alimentos afectados por sustancias químicas que se emplean en el sector agrícola», explica el biólogo.

Pero hay otros condicionantes que también perjudican su expansión, como la destrucción de hábitats y la persecución directa. «Al final, hay una serie de causas que hacen que el halcón sea una especie de interés para la conservación», precisa Arizaga.

Último censo

En Gipuzkoa, según el último censo elaborado por la Diputación, hay 38 parejas. Se trata, a juicio de los expertos, de una densidad alta para el tamaño que tiene el territorio. Normalmente, crían en roquedos, tanto en zonas de montaña como en acantilados marinos.

Por ello, la presencia de una pareja en la catedral donostiarra es algo excepcional. «En otras ciudades como Madrid, Barcelona o Nueva York se han detectado halcones. Es una especie que está entrando en las ciudades y normalmente crían en edificios muy altos», señala Juan Arizaga.

Su alimentación se basa principalmente en palomas y otras aves que encuentran en las urbes, de manera que, en este sentido, se considera que realizan un labor de control de plagas.

Pueden incluso especializarse en capturar determinadas presas. En este sentido, «un individuo puede ser experto en cazar palomas, y su pareja en gaviotas. Pese a la diferencia de tamaño, una hembra -son mayores que los machos- perfectamente puede abatir una de estas aves marinas», afirma Arizaga.

Dueños de Donostia

Los halcones, recuerda el biólogo, se asientan en espacios en los que hay comida suficiente para mantener, por lo menos, a un adulto durante todo el año, «más a la hembra y a los pollos durante la poca de cría».

Los individuos ocupan amplias zonas, de manera que esta pareja donostiarra probablemente ejerza su control sobre todo el centro de San Sebastián, incluido el barrio de Gros. «Diría que San Sebastián es suya», sostiene el biólogo.

Estos halcones urbanitas han tenido en su primera temporada dos pollos que ya han salido del nido. Los jóvenes aun andan dando vueltas cerca de sus progenitores que todavía los alimentan, si bien en breve serán expulsados, de forma que emprenderán sus vidas en solitario. Tras su independencia «pueden desplazarse cientos de kilómetros. Un pollo nacido aquí puede recorrer media península y decidir asentarse en Extremadura. O en París. Se pueden mover en cualquier dirección».

Ninguno de los halcones -ni los adultos, ni las crías- han sido anilladas. «De momento, en Gipuzkoa no se anillan. En Bizkaia lo hacen, los marcan. Es una labor que la realizan desde hace más de veinte años», afirma Juan Arizaga, que reconoce que «si lo hiciéramos también aquí, tendríamos un historial de la evolución de los individuos».

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