El Gobierno Vasco autoriza al vertedero de Mallabia a recibir basura de Gipuzkoa

Camiones trabajan en una parcela del vertedero de Mallabia que espera la adjudicación del envío de basura guipuzcoana./Morquecho
Camiones trabajan en una parcela del vertedero de Mallabia que espera la adjudicación del envío de basura guipuzcoana. / Morquecho

La planta de la empresa Betearte podrá recibir residuos sólidos urbanos si finalmente se le adjudica el servicio

GAIZKA LASA

La semana decisiva para conocer cuál será el último destino de la basura guipuzcoana antes de que el territorio pueda tratar sus residuos con sus propias infraestructuras arrancará con el vertedero Betearte de Mallabia posicionado en la primera línea de la parrilla de salida. El departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco comunicó el viernes a sus propietarios, así como al alcalde de la localidad vizcaína, que se da por concedida la autorización para que pueda albergar Residuos Sólidos Urbanos (RSU).

La única instalación que opta a adjudicarse el contrato de Gipuzkoako Hondakinen Kudeaketa (GHK) para tratar y eliminar 60.000 toneladas anuales debía pedir el preceptivo permiso al Ejecutivo autónomo para ampliar su actividad y albergar basura urbana ya que hasta ahora solo trabajaba con desechos industriales. La autoridad medioambiental vasca ha concluido que ambos tipos de residuo pertenecen a la categoría de «no peligrosos» y que, una vez analizada la documentación facilitada por la empresa, se ha acreditado que sus instalaciones pueden almacenar la 'errefusa' que Gipuzkoa necesita colocar. La autorización llega después de que URA, la agencia vasca del agua, haya dado su visto bueno a los requisitos presentados por Betearte para poder tratar los lixiviados -aguas residuales- desprendidos por los residuos urbanos.

En contexto

La autorización concedida allana el camino a la única empresa que ha pujado por recibir la basura de Gipuzkoa para que pueda comenzar con su nueva actividad en un periodo de tiempo corto desde que se produzca la adjudicación. El Gobierno Vasco ha considerado que la infraestructura situada en el alto de Areitio no requiere una «modificación sustancial» para adaptarse a su nueva función, y no necesita acometer una profunda reestructuración. Sus gestores se evitan así mayores inversiones, alargar plazos y pedir permisos a un Ayuntamiento contrario a que la operación salga adelante. Tal y como ocurrió con el vertedero de Mutiloa que hoy recibe toda la basura de Gipuzkoa, el consistorio estaría obligado a dar la licencia que necesite la empresa si esta cumple con los requisitos legales, incluida la autorización ambiental.

Bizkaia ofertará alternativas

Betearte tendrá que acondicionar unas parcelas para recibir residuos urbanos, pero con el permiso del Gobierno Vasco en su poder, ya está preparada para prestar su servicio a GHK. En la pole. A la espera de que el semáforo de la contratación se ponga en verde. Para ello, solo falta que la mesa de contratación abra el último sobre de su oferta, el que contiene la propuesta económica. El presupuesto base de los pliegos ascendía a 7,9 millones de euros, aunque queda por ver cuál es el planteamiento de la licitante.

La cifra

60.000
de residuo necesita colocar Gipuzkoa al año en un destino fuera del territorio para poder dar salida a las 160.000 toneladas que genera. El acuerdo con el vertedero de Mutiloa alcanza tratar 102.000 toneladas. La necesidad se prolongará hasta poder utilizar la incineradora, en otoño de 2019.

Se prevé que este trámite se produzca esta misma semana. Si no media ningún otro acontecimiento, el procedimiento terminaría con la adjudicación a la empresa de Mallabia. Era, y sigue siendo a esta hora, la hoja de ruta de GHK. Sin embargo, toda la atención se centra desde mañana en los contactos que se puedan producir entre las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa. La institución foral vizcaína no quiere que los residuos de Gipuzkoa acaben en ninguna instalación de su territorio sin que antes hayan recibido un pretratamiento y, para evitarlo, deberá tomar cartas en el asunto proponiendo algún tipo de alternativa al Consorcio de Residuos de Gipuzkoa para habilitar ese tratamiento previo en alguna de sus instalaciones.

El proceso para dar un destino final a los residuos guipuzcoanos ha seguido hasta hoy el mismo cauce que terminó por adjudicar el envío de 102.000 toneladas anuales al vertedero Lurpe de Mutiloa. Un concurso público, un solo aspirante que reúne las condiciones exigidas, firma del contrato e inicio de la operación. Sin embargo, no está claro que este último paso se materialice esta vez.

El Gobierno de Bizkaia ha alzado la voz para que no se termine con su política de «vertido crudo cero» y en sus manos está plantear alguna opción diferente a la de verter la basura en la planta de Mallabia directamente tal y como la recogen los camiones en Gipuzkoa. La Diputación de Gipuzkoa ya se ha mostrado receptiva a estudiar las posibilidades que pueda poner sobre la mesa Bizkaia, aunque ese ofrecimiento tendrá que llegar en las próximas horas, antes de que se adjudique definitivamente el servicio a Betearte.

Bizkaia cuenta con una planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) situada en el monte Arraiz -objeto recientemente de dos infecciones por fiebre Q- que separa los materiales recuperables de la fracción resto que llega en crudo. Derivar hasta esta infraestructura las 60.000 toneladas de residuo que busca colocar Gipuzkoa encajaría con los objetivos perseguidos por el Gobierno vizcaíno, aunque sus responsables no han citado en ningún momento esta posibilidad hasta el momento. Llevar los residuos a la incineradora de Zabalgarbi también evitaría el vertido crudo, pero tampoco se ha barajado este extremo.

El entuerto se resolverá en los próximos días, por los plazos del concurso público de GHK y por la urgencia que tiene Gipuzkoa de buscar una ubicación a parte de su basura hasta poder hacer uso de la incineradora, previsiblemente en otoño del año que viene.

Un destino para el pretratamiento y otro para el vertido

El departamento foral de Medio Ambiente ha adelantado que estudiará la oferta que le llegue de Bizkaia y aceptará su planteamiento si supone una ventaja en términos medioambientales. Ahora bien, ha asegurado que la solución que se adopte no podrá ser parcial. El objetivo de la hipotética propuesta que ultima la Diputación de Bizkaia es lograr que el residuo vecino reciba un pretratamiento, pero la instalación que llevará a cabo esta tarea necesitaría de otra infraestructura donde fuera a parar la fracción resto resultante del proceso de cribado. Una planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) recuperaría algo menos del 10% del total de la basura en forma de plásticos, vidrios u otros materiales reciclables. El 90% restante seguiría necesitando un lugar donde ser tratado o eliminado: una incineradora o un vertedero. Es posible, por tanto, que en el trazado de la ruta que siga la basura de Gipuzkoa durante el próximo año y medio se incluya un destino para el pretratamiento y otro para el vertido final o, en su caso, su valorización energética.

Recurrir a ese doble envío podría acarrear un encarecimiento del servicio, lo que deberá ser también objeto de negociación entre las administraciones vizcaína y guipuzcoana en caso de que definitivamente entren a valorar una alternativa al vertido directo en la planta de Mallabia. Parte del coste añadido sería asumido por GHK por aquello de acceder a una propuesta con mayores ventajas medioambientales, aunque tampoco podría permitirse que la factura se disparara por el hecho de pretratar el residuo. Fuentes de la sociedad foral reiteran, en cualquier caso, que sea cual sea la solución, esta será «provisional y transitoria».

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