Gipuzkoa vuelve a responder al banco de alimentos

Más de cincuenta guipuzcoanos, muchos de ellos jóvenes, han respondido a la llamada para colaborar en Oiartzun y Bergara

Es la primera experiencia como voluntario para Adrián.
CLAUDIA URBIZU

La solidaridad de los guipuzcoanos ha sido demostrada una vez más, esta vez con la respuesta de más de cincuenta ciudadanos a la llamada del Banco de Alimentos, que pedía desesperadamente voluntarios para este verano. «El pasado año lo pasamos francamente mal, la gente tuvo que estar haciendo un sobreesfuerzo y viniendo hasta tres días por semana a ayudar», explica un satisfecho José Manuel Pineda, presidente del Banco de Alimentos de Gipuzkoa, con la certeza de que estas vacaciones el funcionamiento de la sede de Oiartzun, donde han recibido 45 respuestas, será muy bueno.

De hecho, ya no necesitan a más gente, porque la respuesta ha sido tan buena que han tenido que dejar a gente en reserva, según informa Pili, la responsable de voluntarios, «aunque está bien tener gente de sobra, porque muchos de nuestros voluntarios son de Irun, y ahora con los sanmarciales notamos mucho bajón». En la sede de Bergara, por su parte, han recibido ocho respuestas, aunque aseguran que les vendría bien algún chófer.

Sara Mesa 20 años «Los médicos llevamos intrínseco eso de ayudar, voy a venir con varias amigas más» Adrián Aldasoro 16 años «Es verano y como no tenía nada que hacer mi madre me animó a ayudar y me apunté»

«La respuesta ha sido muy buena, siempre se agradece que venga gente nueva», apunta María Dolores Alonso, una errenteriarra de 63 años que, en palabras de sus compañeros, «es todo un referente» entre los voluntarios por la cantidad de años que lleva colaborando en el almacén. Además de organizar decenas de lotes de comida y productos al día, María Dolores tiene un cometido especial para estos días: explicar el funcionamiento del banco a los nuevos. «Doce kilos de verdura», grita uno de los voluntarios, que pasa un palé lleno de lechugas a Sara Mesa. Tímidamente lo recoge y lo posa para empezar a clasificar el contenido. Es su primer día en el almacén, aunque un día antes se pasó por el banco para ver cómo es la actividad en la central de Oiartzun.

Garantizar el relevo

«No es mi primera toma de contacto con el Banco de Alimentos. De hecho, el año pasado ya estuve como voluntaria en un supermercado durante la Gran Recogida», precisa sonriente esta donostiarra de veinte años que asegura tener muchas ganas por aprender. La idea inicial de Sara era viajar a Sierra Leona para poner en práctica sus conocimientos de medicina. «Acabo de terminar los exámenes y me apetecía echar una mano, hacer un poco de voluntariado, porque los médicos llevamos intrínseco eso de ayudar», apostilla, «así que, ¿por qué no hacerlo en algún lugar cerca de casa?».

Durante los meses de verano Sara va a vivir esta nueva experiencia acompañada de amigas. «Les dije que se animaran y en seguida me respondieron que lo harían, así que en los próximos días se van a acercar. Además, hay alguna semana en la que no voy a poder venir y está bien que haya gente de sobra», concluye esta joven, que de ahora en adelante acudirá al banco entre uno y dos días por semana.

Entre los voluntarios se respira un aire fresco. Muchas nuevas caras se han sumado a los veteranos que acuden al almacén uno o dos días por semana en horario de mañana, de 8.00 a 13.00 horas. Pero entre los principiantes destaca la presencia de varios jóvenes, que es a quienes la semana pasada Pineda hizo un llamamiento especial «para ir renovando el personal y garantizar el relevo, pero sobre todo porque están en plena forma». A diario reciben aproximadamente 4.000 kilos de comida, y en el almacén se organizan y se preparan lotes. La comida que llega en mal estado se desecha, y el resto se introduce en frigoríficos para repartirla a la mañana siguiente. Con todo el material asisten a más de 200 asociaciones.

A la entrada de la sede acaba de llegar una nueva furgoneta. Son las monjas del Convento de las Brígidas de Lasarte-Oria, que vienen a llevarse varios palés con lotes de comida. Una de ellas se muestra contenta al saber que han llegado nuevos voluntarios, y aunque lamenta que a veces la sociedad no sea suficientemente voluntaria, agrega que en el banco siempre hay mucha gente ayudando.

Chófers para Bergara

A pocos metros de ellas está Adrián Aldasoro, un donostiarra de 16 años que apenas lleva unas horas colaborando con la oenegé. «Es mi primera experiencia como voluntario, pero las horas que llevo me está gustando mucho», explica, así que, aunque solo venía a probar la experiencia -por recomendación de su madre-, de ahora en adelante vendrá más días a ayudar. «Es verano y la gente de mi edad no tenemos nada que hacer, así que me pareció interesante venir a echar un cable», resume.

Al igual que Sara y Adrián, muchos nuevos voluntarios vivirán esta enriquecedora experiencia durante el verano. Y es que para ser voluntario no hacen falta más requisitos que tener ganas de echar una mano, buena voluntad y compromiso, tal como explicaba la semana pasada Pineda. Aunque en Oiartzun no necesitan más gente, en la sede de Bergara aún buscan algún chófer. Los guipuzcoanos que quieran empezar a colaborar pueden llamar al 943 493 796 o escribir un correo electrónico a bergara@bancoalimentosgipuz koa.org.

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han recibido desde que realizaron el llamamiento, 45 para la sede de Oiartzun y 8 para la de Bergara, donde todavía necesitan algún chófer.

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