Gipuzkoa reorganizará su servicio de bomberos para atender con más efectivos

El incendio de la fábrica de tablas de surf que Pukas tiene en Oiartzun ha sido una de las emergencias que mayor despliegue de bomberos ha requerido. / MIKEL FRAILE

La Diputación afronta un plan de modernización que derivará en un nuevo mapa en 2030. La ordenación prevista pretende aprovechar las vías de alta capacidad y logrará triplicar el personal que llega a una emergencia en menos de 15 minutos

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

No es lo mismo llegar rápido a una emergencia que hacerlo en condiciones de prestar un servicio de calidad. Esta premisa ha llevado a la Diputación Foral de Gipuzkoa a meter mano al actual organigrama operativo del servicio de bomberos, diseñado en los años ochenta, para adaptarlo a las nuevas circunstancias del territorio: sobre todo el nuevo mapa de carreteras -hay parques que se quedan fuera de las vías de alta capacidad- y la diversificación de la tipología de emergencias. Desde ahora y hasta 2030, el cuerpo de bomberos del territorio irá mutando hacia una nueva estructura en virtud del plan de modernización y mejora integral denominado Gipuzkoa Babestu 20_30.

El mayor logro del esquema resultante será la eficacia de la intervención. El número de bomberos que llegará a los municipios de Gipuzkoa en menos de 15 minutos -intervalo de tiempo considerado como bueno- se verá incrementado notablemente. En ese tiempo, hasta ahora llegaban 5,6 efectivos en las emergencias atendidas por el cuerpo foral y 16,5 en el caso del servicio municipal de Donostia -al atender un espacio geográfico más acotado-. El promedio era de 8,7. Con la nueva configuración de 2030, la cifra subirá a 16,5 bomberos en todo el territorio. El crecimiento es del 77% en la media de Gipuzkoa, pero del 175% en lo que hasta ahora ha sido el servicio foral. Quiere esto decir que una emergencia será atendida con el triple de personal en menos de quince minutos en todos los municipios que no sean los de Donostialdea, donde el servicio permanecerá igual. En la práctica, el mayor despliegue permitirá que los bomberos puedan ser más resolutivos, ya que en la actualidad la dotación mínima que accede al lugar de la emergencia está obligada a priorizar, siempre con el salvamento o rescate de víctimas como primera acción.

Unificación operativa
Se unen los servicios de bomberos foral y el del Ayuntamiento de Donostia.
Reorganización
Gipuzkoa queda dividida en dos zonas (Ekialde y Mendebalde) con un parque central o pulmón en cada una.
Redistribución
Gipuzkoa pasa a tener ocho parques en lugar de nueve. Surgen los de Bergara y Elgoibar. Se reubican los de Oñati, Legazpi y Eibar.

El otro indicador que mejora de manera significativa es el del porcentaje de población que es atendida en menos de quince minutos por al menos ocho bomberos, cifra que se considera necesaria para una emergencia de dimensiones normales. Hoy ese porcentaje asciende al 19% en la zona de competencia foral, y crecerá, gracias al nuevo sistema de apoyos entre parques, hasta el 78%. Las mejoras inciden, por tanto, en la eficacia de las intervenciones al entenderse que la rapidez está garantizada. De hecho, la nueva reconfiguración varía el tiempo de llegada de la primera dotación -los primeros cuatro bomberos- de los 6,3 minutos actuales a los 6,5 minutos.

La reconversión no responde a un capricho. Técnicos forales han realizado durante el último año un diagnóstico con datos estadísticos de intervenciones recogidas durante los últimos treinta años con la conclusión de que «se han podido detectar e incluso cuantificar algunas carencias, disfunciones y desequilibrios en la prestación de la atención a la emergencia en todo el territorio», sobre todo referentes a los dos indicadores mencionados. Conscientes de que el debate surgirá, desde el departamento de Gobernanza y Comunicación con la Sociedad del que pende el servicio han querido abordar la modernización «desde un punto de vista técnico y riguroso».

Cambiará la distribución del actual parque de bomberos, según una visión «integral y funcional» de las emergencias dentro del territorio, lo que conllevará como primera consecuencia la unificación operativa de los dos servicios actuales, el del Ayuntamiento de Donostia y el de la Diputación. Dará igual el escudo de la camiseta del profesional que atienda la emergencia. Las dos instituciones quedarán integradas en el nuevo esquema de gestión que prioriza lo práctico ante lo burocrático. La medida, por muy lógica que parezca, es pionera a nivel de Euskadi, donde existen dos servicios en cada territorio que funcionan de manera autónoma e independiente.

El análisis de indicadores técnicos y objetivos ha recomendado optar por un modelo de distribución nuevo, con dos zonas operativas diferenciadas: Ekialdea (este) y Mendebaldea (oeste). Cada una de las dos contará con un parque central o pulmón que se convertirá en referente del resto de sedes al tener una concentración de medios y recursos más importante, lo que le permitirá prestar apoyos a otros municipios sin perder su capacidad operativa. Hoy en día, los ocho parques forales cuentan con los mismos recursos materiales y medios humanos. Solo el de Bidasoaldea rompe la igualdad. En lugar de tener tres bomberos más un mando, cuenta con dos efectivos más al quedar en una zona aislada del resto de Gipuzkoa y separada por la isla administrativa que supone la zona controlada por Donostia.

Parques en Bergara y Elgoibar

La reordenación llevará a crear dos nuevos parques y a reubicar tres, de manera que el mapa final quedará con ocho sedes en lugar de los nueve actuales (los ocho forales más el de Donostia). La zona Este estará compuesta por el parque de Garbera -actualmente municipal- como central, más los ubicados en Zarautz, Tolosa e Irun. Dará cobertura al 69% de la población de Gipuzkoa, concentrada en el 40% de la superficie del territorio. Prevé recibir entre 3.000 y 3.500 intervenciones al año.

La otra zona operativa -Mendebaldea- atenderá al 31% de la población en el 60% de la superficie, con una previsión de 1.200-1.800 intervenciones anuales. Es aquí donde se registran los principales cambios físicos. Se reubicarán los parques de Zubillaga (Oñati), Korosti (Legazpi) y Arrate (Eibar). Las comunicaciones han tenido mucho que ver en la decisión. La sede central de la zona, que dará servicio a Debagoiena y alto Urola, se construirá en el nudo de carreteras conformado por la AP-1 y la Gi-632, en Bergara. Además, se plantea la necesidad de trasladar unos kilómetros el parque de Arrate hacia Elgoibar, ya que este parque da servicio a toda la zona del bajo Deba y actualmente se encuentro muy alejado de municipios costeros como Deba y Mutriku.

El cronograma de la Diputación de Gipuzkoa recoge licitar y adjudicar la nueva sede central de Bergara antes de junio de 2019, en la considerada 'legislatura cero'. A partir de ahí, los tres próximos gobiernos forales deberán afrontar los trabajos de construcción de sedes y convocatorias de OPEs para nutrirlas de personal, una vez que el plan global sea debatido y, en su caso, aprobado en las Juntas Generales de Gipuzkoa.

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