Gipuzkoa reforzará con 156 nuevas plazas los servicios sociales con mayor lista de espera

En Gipuzkoa se atiende a alrededor de 5.000 personas mayores al año en residencias./MANU CECILIO
En Gipuzkoa se atiende a alrededor de 5.000 personas mayores al año en residencias. / MANU CECILIO

Los esfuerzos se centrarán en las comarcas con más carencias y en crear nuevos recursos. El presupuesto social, el de mayor peso de la Diputación, refleja un aumento del gasto para ayudas a la dependencia

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

Los números confirman las expectativas creadas. En este caso, el presupuesto que dedicará la Diputación de Gipuzkoa a la política social en 2018 vuelve a revelar un esfuerzo en la inversión en nuevas plazas con el objetivo de cubrir los servicios con mayor déficit y paliar la lista de espera que arrastra la oferta de plazas para ingresar en un geriátrico. En concreto, las cuentas del Departamento de Políticas Sociales, que acaparan casi la mitad del proyecto de presupuesto foral, contemplan la creación de 156 plazas. Así, está prevista la apertura de 37 plazas de atención diurna, 6 plazas de atención nocturna y 115 plazas en residencias, tanto para personas para dependientes como para personas con discapacidad.

La Diputación cumple de esta forma con las exigencias marcadas por la Ley vasca de Servicios Sociales, la hoja de ruta que comparten los tres territorios para intentar homogeneizar el modelo de atención y reducir las diferencias tanto en los recursos ofrecidos como en el grado de cobertura. La red secundaria de Gipuzkoa, la que compete a la Diputación, sale bien retratada en esta foto, pero en la evaluación realizada a finales del año pasado sí salieron a relucir aspectos a mejorar. Corregir los desequilibrios entre las comarcas y reducir la lista de espera para las residencias figura subrayado en la lista de deberes de la legislatura.

Con el diagnóstico realizado, el presupuesto del departamento pasa manos a la obra. Las cuentas reflejan además el gasto anual de las nuevas plazas creadas a lo largo de este ejercicio. Ayer mismo, la diputada Maite Peña anunció 50 nuevas plazas concertadas para personas mayores (34 en centros de día y 16 en residencias), siempre con objeto de «adecuar» la oferta de la red pública de recursos sociales a la evolución de las «necesidades sociales» y además lograr «su equilibrio territorial». Esta incorporación supone llegar a las 215 plazas abiertas en esta legislatura, de las 300 anunciadas hasta 2019 dentro de la estrategia para frenar el impacto de la demanda de servicios sociales por el envejecimiento, remarco Peña durante la visita cursada a la residencia Sanitas Miramón en Donostia.

Como en años anteriores, la atención a las personas de más edad y a la dependencia acaparan casi la mitad del presupuesto, dotado de 378,9 millones de euros. Igual que ocurrió con las cuentas de 2017, curiosamente la partida destinada a personas mayores baja, de los 119 millones a 117. El descenso tiene una explicación. Se llama Kabia, el organismo autónomo creado para gestionar las residencias municipales que de forma progresiva tienen que ir pasando a manos de la Diputación. Por un lado, el gasto en plazas concertadas en esos centros se reduce, pero por otro se incrementa la inversión en la gestión directa de estas residencias, un gasto que repercute en otro capítulo, de ahí la diferencia.

El desembolso en prestaciones económicas también permite observar cuál es el modelo por el que apuesta la Diputación. La inversión en ayudas para la dependencia subirá un 2,3%, de los 52,5 millones a los 53,75. Crecerá el dinero destinado para los tres tipos de prestación, aunque la paga para los cuidadores familiares queda prácticamente igual (0,3%), y son las subvenciones para contratar a un cuidador en el hogar y la ayuda para financiar una plaza privada en una residencia cuando no hay un recurso público disponible las que crecen de forma más evidente, con un 3,5% y un 30%, respectivamente.

La AGI, en vías de extinción

La desaparición progresiva de la AGI, la ayuda social que concede Gipuzkoa, vuelve a tener un reflejo claro en las cuentas. La partida, que supuso un desembolso de 11 millones de euros al año cuando se creó en la anterior legislatura de Bildu, queda reducida a poco más de un millón de euros en 2018. Ya este año, con la puerta de acceso cerrada a nuevos beneficiarios, el gasto se ha reducido casi a la mitad (6,3 millones). Los últimos beneficiarios saldrán del sistema a 31 de diciembre de 2018 y el gasto quedará a cero.

Otra de las partidas reajustadas es la dedicada al servicio de ayuda a domicilio, de competencia municipal. Según se recoge en el acuerdo de financiación con Eudel, la Diputación dejará de inyectar a los consistorios 3,7 millones de forma progresiva hasta 2019. Así, pasará de asumir el 80% del coste a sufragar el 50%, hasta un máximo de 8,2 millones de euros al año a final de legislatura.

En cambio, se refuerzan los programas Sendian -de apoyo a cuidadores-, se potencia la atención temprana a menores con problemas de desarrollo y se mantiene la apuesta por el acogimiento familiar a menores tutelados. También se prevé la financiación para la puesta en marcha en diversos municipios de experiencias piloto de los proyectos Etxean bizi, para garantizar la atención en su domicilio a personas dependientes, y Gazteon sarelan, para facilitar la inserción laboral de personas jóvenes.

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