Gipuzkoa favorece la escolarización de cien niños refugiados en Líbano

La delegación foral, que visita estos días el país, conoció Sabra, un asentamiento palestino donde conviven más de quinientas familias

Los menores, durante una de sus clases ayer en el campo de Sabra en Beirut. / FOTOS: ESTRELLA VALLEJO
ESTRELLA VALLEJO

Las cifras hablan por sí solas. Líbano alberga a 4,2 millones de habitantes de los que 280.000 son refugiados palestinos y se calcula que hay entre 1,5 y dos millones de desplazados sirios. Es el país que más refugiados per cápita ha recibido a nivel mundial, pero uno de los problemas es que entre todos ellos, crecen cerca de 400.000 niños de los cuales solo el 5% tiene acceso a la educación, gracias a las oenegés locales que a través de sus programas les permiten empezar a imaginar una vida digna, aunque su materialización a medio plazo sea inviable.

Una delegación de la Diputación foral de Gipuzkoa visita desde el lunes este país que se extiende a orillas del Mediterráneo para conocer de cerca la realidad de los refugiados palestinos y sirios que, cada vez más, abarrotan los campos oficiales y los asentamientos informales. El ente foral respondió a la llamada de emergencia de Solidaridad Internacional y apoyó con 30.000 euros el proyecto 'Ayuda de emergencia para brindar apoyo educativo y psicosocial a la población infantil' que reside en estos núcleos al sur del país.

Se reunieron con el representante en el Líbano de la Organización para la Liberación de Palestina

La comitiva que está encabezada por el delegado de Cooperación, Denis Itxaso; el director de Cooperación, Fernando San Martín y la directora de Derechos Humanos, Maribel Vaquero, y va acompañada por una representación de los partidos que forman parte de la comisión que se creó en las Juntas Generales para analizar la problemática de los refugiados: Lander Ugartemendia (PNV), Ernesto Merino (EH Bildu), Arritxu Marañon (PSE-EE), Juantxo Iturria (Podemos) y la presidenta de la comisión, Susana García Chueca.

Integración

A través de este proyecto que desarrolla sobre el terreno el PARD (The Popular Aid for Relief and Development), socia local de solidaridad internacional, cien niños de entre 4 y 6 años tienen acceso a la escuela y por tanto, están un paso más cerca de poder integrarse en el sistema libanés, que exige una prueba de acceso basado en examinar su conocimiento de inglés, aritmética y ciencias, que solo el 10% es capaz de superar.

Así lo denunciaron este martes nuevamente la directora general de este colectivo, Rita Hamdan, y el jefe de proyectos, Rashid El Mansi, en su sede en Beirut. Fue la primera parada de una jornada intensa que dejó en evidencia que las injusticias se cuentan a pares y que la intervención de las oenegés es tan imprescindible como limitada para abarcar tanta demanda.

Desde el PARD expusieron que su misión se centra en la escolarización de los niños, en el empoderamiento de mujeres y jóvenes, en prestar ayuda a los refugiados, así como en la organización y desarrollo de estas cuestiones con las instituciones. Si bien la delegación guipuzcoana visitará hoy el campo de refugiados del sur libanés, Burj Shamali y los asentamientos de Masshouk donde conviven refugiados palestinos y sirios y donde se está desarrollando el proyecto con el que ha colaborado, ayer tuvo la oportunidad de adentrarse en Sabra, uno de los asentamientos palestinos ubicados en las capital, donde conviven más de quinientas familias y donde la asociación desarrolla otro proyecto educativo en colaboración con el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La delegación accedió al jardín de infancia que está ubicado en uno de los edificios de esta zona de Beirut y que pusieron en marcha en 2012, donde los pequeños estaban plena clase de música algunos, y otros de manualidades. En lo alto, lo que era un ático descubierto se ha transformado gracias a estos proyectos en un lugar colorido, resguardado con lonas de colores donde los pequeños, (no solo los que están inscritos en el programa) pueden jugar y hacer actividades.

Nancy Hilal, directora de proyectos del programa, señaló que su asociación que también se encuentra en estrecha colaboración con PARD ha diseñado un protocolo a través del cual no solo se interviene en materia de saneamiento, higiene y educación, sino que además se les muestra a los más pequeños cómo llevar a cabo un cambio de comportamiento que después puedan incluso trasladar a sus familias en materias más concretas como el reciclaje o el ahorro de agua.

La jornada de este martes finalizó con la reunión con el representante en el Líbano de la Organización para la Liberación de Palestina, Fathi Abu el Aradat, quien agradeció a la delegación guipuzcoana su compromiso con la causa palestina. En este sentido, el delegado de Cooperación, Denis Itxaso, le indicó que «seguiremos ayudando a los refugiados y también a Palestina» porque afirmó que si algo ha quedado claro es que «antes de que se iniciara la guerra en Siria, al pueblo palestino se le había parado el reloj hace mucho tiempo y por eso la sociedad guipuzcoana seguirá colaborando para que los desplazados palestinos y sirios tengan una vida digna».

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