Gipuzkoa despide la Semana Santa alejada de las cifras récord de los últimos años

La tarde de ayer regaló sol y buen tiempo para cerrar o empezar las vacaciones, según la suerte del calendario del turista./REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ MARI LÓPEZ
La tarde de ayer regaló sol y buen tiempo para cerrar o empezar las vacaciones, según la suerte del calendario del turista. / REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ MARI LÓPEZ

Donostia, epicentro del sector, hace un balance «aceptable» y reitera su apuesta de huir de la «masificación». Los hoteles retroceden «algo» respecto a 2017, y bares y restaurantes se han beneficiado finalmente de un tiempo mejor de lo anunciado

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

La Semana Santa no cierra con cifras récord en Gipuzkoa. Y es una buena noticia. Donostia, epicentro del sector, celebra que se esté consiguiendo «un equilibrio» en la ocupación de las plazas hoteleras, que estos últimos días festivos han registrado un balance «moderado», «lejos de récords» de los años del boom, cuando el sector ha llegado a crecer a ritmos del 12% anual. Los resultados «moderados» de estos últimos días festivos, en palabras del concejal de Turismo de Donostia, Ernesto Gasco, no aguan la fiesta ni mucho menos. Ha sido una Semana Santa «aceptable, tranquila y sosegada», calificó el edil socialista, que casa con los objetivos de «desestacionalización y no masificación» del Plan Director de Turismo de la capital, en el que se recogen las estrategias para gestionar el éxito cosechado y huir de esa temida saturación. «No somos un destino de sol y playa, ni lo queremos ser», marcó distancias Gasco. 2016, el año de la Capitalidad, coincidió con un esfuerzo en promoción y el relanzamiento del sector tras el final del terrorismo de ETA. La sensación de saturación empezó a resultar incómoda.

El turismo sigue eligiendo a Gipuzkoa como destino para este primer periodo vacacional más o menos largo del año, pero no ha superado el listón del año pasado. En estas fechas son sobre todo viajeros en familia, desde comunidades fieles como son Madrid y Cataluña, y ese turismo de proximidad, de comunidades cercanas o venidos del propio País Vasco. Y ya se empiezan a ver las maletas empujadas por viajeros internacionales, que inauguran su particular temporada.

Las previsiones ya vaticinaban una ocupación «algo inferior» y se han cumplido. Los hoteles de Donostia se han llenado al 75%, y los días fuertes -Jueves y Viernes Santo- la ocupación escaló al 90%. La Semana de Pascua seguirá atrayendo viajeros, pero siempre en menor volumen, y las plazas se quedarán al 50% de ocupación, como es habitual. La meta hoy, lejos de desmesuras, es «mantener lo que crecimos, consolidar la presencia del turismo, pero con incrementos muy suaves» que rondan el 2% o 3% al año», remarcó Gasco.

«Estamos lejos de récords; lo que tenemos que hacer es mantener lo que crecimos»

«La Semana Santa ha sido imprevisible, con reservas de última hora y cancelaciones»

Factores en contra

Este primer test para el sector se enfrentaba de partida a varios factores en contra. El primero, el calendario. La comparación con el mismo periodo vacacional del año pasado distorsiona el balance. Los días festivos cayeron a mediados de abril y siempre que el calendario se adelanta, como ha ocurrido este año, el sector sufre más en las reservas. Lo certifica Idoia Ezkurdia, responsable de la asociación de agroturismos Nekatur. «Sabíamos que iba a ser un poquito más floja, y así ha sido. Pero lo importante es que en la evolución de los últimos años el balance es positivo porque la tendencia es ascendente». La ocupación de las casas rurales se ha quedado en el 84% de jueves a domingo -si se resta la noche del domingo, siempre más floja por la vuelta a sus casa de muchos turistas, las plazas han rozado el 94% de ocupación-. El año pasado, el balance llegó el 89%. Pero en 2014, se quedaba en el 70%.

El tiempo, por mucho que suene a tópico, inclina la balanza. La mejoría respecto a las previsiones anunciadas ha satisfecho las expectativas de bares y restaurantes. «Al final para nosotros ha ido mejor de lo que pensábamos. Ha sido un invierno más flojo, que se ha hecho largo y estábamos esperando estas fechas», reflejan desde el bar Gandarias, en el corazón turístico de Donostia, la 31 de agosto. «El tiempo ha sido mejor y lo hemos notado. Si llega a hacer malo, no hubiéramos trabajado igual», corroboran desde el Txantxangorri de Hondarribia.

«Ha sido una Semana Santa más imprevisible que otras, con reservas de última hora y cancelaciones», resume Paul Lizeaga, de la asociación de Hoteles de Gipuzkoa. Y lo achaca a varios factores. Uno, el tiempo. «En estas fechas el público es mayoritariamente estatal y tiene la posibilidad de modificar su desplazamiento a última hora, porque viaja en coche». Las fechas adelantadas también han restado visitas. Y no hay que perder de vista la competencia de las estaciones de esquí, apunta. El resultado, aunque sin entrar en cifras, es que la ocupación «ha sido algo inferior al año pasado», aunque no cree que haya que interpretarlo como un aviso a navegantes ante lo que pueda ocurrir en verano. «Hace ya tiempo que ya la Semana Santa no es tan determinante, porque el tipo de turismo en verano es otro, más internacional», apunta. Sin embargo, sí invita a «desmenuzar» los datos obtenidos para no pasarlos por alto.

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