Gipuzkoa se ahorrará 3,5 millones al dejar de enviar su basura a Cantabria

Un camión deposita residuos en el vertedero de Meruelo en Cantabria.
Un camión deposita residuos en el vertedero de Meruelo en Cantabria. / MIKEL FRAILE

Los últimos camiones con residuos urbanos viajarán hasta Meruelo este viernes. El vertedero de Mutiloa recibirá todos los residuos del territorio hasta agosto de 2018, por lo que todavía habrá que buscar otro emplazamiento

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN.

Los viajes de las basuras de Gipuzkoa hasta Cantabria tienen fecha de caducidad. El Parlamento cántabro estableció una cantidad máxima de 80.000 toneladas de residuos por año para poder verterlos en Meruelo y fijó agosto de 2017 como el último año del acuerdo. Pues bien, la fecha ya ha llegado. El próximo viernes será la última jornada que los camiones del territorio tendrán que desplazarse hasta otra comunidad autónoma cargados de basuras. A partir del día siguiente, los residuos urbanos de los guipuzcoanos irán a parar al vertedero de Lurpe en Mutiloa.

La solución «in extremis» que encontraron tanto la Diputación de Gipuzkoa como Gipuzkoako Hondakinen Kontsortzioa (GHK) a «la falta de infraestructuras» para verter las basuras ha llegado a su fin. Ante el cierre de vertederos en el territorio, los responsables forales tuvieron que optar por exportar las basuras fuera de tierras guipuzcoanas. En palabras del diputado de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas, el socialista José Ignacio Asensio, «esta decisión la tomamos por la herencia que recibimos en la anterior legislatura. No había infraestructuras ni tampoco tenían prevista una opción transitoria».

Por lo tanto, a partir del sábado de la semana que viene, los camiones que se dirigían hacia Cantabria se desviarán a Mutiloa, una opción más económica y menos perjudicial para el medioambiente. Según señalan desde la Diputación, la cadencia se elevará hasta los veinte trailers diarios y el ahorro anual ascenderá hasta los 3,5 millones de euros -el precio del vertido es de 60 euros/tonelada frente a los 85 euros de Cantabria-. «Fue una decisión cara, pero sin el vertedero de Meruelo la situación hubiera sido caótica», remarca Asensio.

Cuando el Pleno del Parlamento de Cantabria dio luz verde a la firma del convenio sellado con la Diputación se dejó bien claro que se iban a verter 128.000 toneladas en año y medio. De hecho, por las autoridades de ambos gobiernos, lo único que se aprobó por unanimidad fue la propuesta de Podemos de que si se firmaba el contrato, éste no fuera prorrogado más allá del 31 de diciembre de 2017. Los primeros camiones partieron hacia el vertedero de Meruelo el 8 de febrero del años pasado. Fueron cuatro los vehículos que transportaron 22 toneladas de residuos cada uno.

Desde el sábado, el único destino para las basuras de los guipuzcoanos será Lurpe. Hasta que finalice el año se enviarán 75.000 toneladas de residuos hasta Mutiloa, tal y como está estipulado. Mientras que el año que viene se mandarán otras 100.000 toneladas, se prevé que dentro de doce meses, ya se haya vertido esa cantidad en el vertedero propiedad de Cespa. La necesidad de Gipuzkoa se eleva hasta las 160.000 toneladas, por lo que aún quedarían 60.000 en el limbo a los que habría que encontrar acomodo en algún espacio.

«Fue una decisión cara, pero sin el vertedero de Meruelo, la situación habría sido caótica» José Ignacio Asensio, diputado de Medio Ambiente

Así, el laberinto en el que se ha convertido la gestión de los residuos en Gipuzkoa necesitará otra solución a partir de agosto del año que viene, lo que puede significar la exportación de los residuos de nuevo fuera de Gipuzkoa. De hecho, fuentes forales ya han reconocido que se han iniciado los contactos para conseguir alguna otra solución provisional, conversaciones que se mantienen en la más absoluta discreción dada la dificultad de la operación y la mala reputación de la gestión de los residuos en Gipuzkoa. Prueba de ello ha sido el convenio frustrado con la Mancomunidad de la Ribera de Navarra para llevar la fracción resto a Tudela. El acuerdo alcanzaba a la planta de El Culebrete, pero no ha sido posible encontrar otra instalación que aceptara la basura que saliera de su nave de tratamiento mecánico-biológico.

De hecho, la opción de la planta Lurpe de Mutiloa surgió después de meses de intensa búsqueda de soluciones temporales -hasta que se construyera la incineradora-, en los que la planta industrial de Epele, propiedad de la mancomunidad de Debagoiena -con mayoría del PNV-, fue el primer objetivo. Los gestores de esta instalación pública no accedieron a la posibilidad de acoger los residuos de todo el territorio, y GHK recurrió a la empresa privada a través de un proceso de licitación al que solo concurrió Cespa como propietaria de la planta de Mutiloa.

GHK tuvo que recurrir al vertedero privado de Lurpe ante la falta de infraestructuras

Para finales de 2019 estará ya en funcionamiento la incineradora

Primeros trailers

El vertedero de Mutiloa comenzó a recibir los primeros camiones de basura el pasado 19 de junio. En esta infraestructura, los residuos sólidos urbanos se depositarán sobre una celda separada y específica. En una primera fase se ha habilitado una parcela de 70.000 metros cúbicos que será ampliado según la necesidad de ir almacenando más basura. La adjudicación por 24 millones de euros del servicio de vertido contempla un acondicionamiento del terreno como para albergar 300.000 toneladas si hiciera falta. Para evitar la emisión de metano a la atmósfera se han construido tuberías perforadas que recogerán el gas antes de quemarlo y se ha contratado un halconero para espantar a las gaviotas que se esperan por Mutiloa a partir de la semana que viene. Procederán de Sasieta (Beasain), basurero clausurado en 2015 después de prestar un servicio durante 24 años a una gran parte de Gipuzkoa.

Eso sí, la opción de enviar las basuras a los vertederos es transitoria, hasta que entre en funcionamiento el Complejo Medioambiental de Gipuzko (CMG). Clausurados los basureros de Gipuzkoa, empieza a correr el reloj para las instalaciones en la muga entre Donostia y Usurbil, que además albergarán una planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB), una de biometanización y otra de maduración de escorias, así como un centro de educación ambiental. Estarán operativas para finales de 2019. El coste inicial de la construcción de la planta, 217 millones, lo adelantará la concesionaria, la UTE liderada por Urbaser. La previsión de la Diputación es que la incineradora entre en funcionamiento al 100% en otoño de 2019.

75.000

son las toneladas de residuos
que irán a Lurpe hasta diciembre, y otras 100.000 en 2018.

Cronología

Octubre de 2016
El Ayuntamiento de Mutiloa concede la licencia perceptiva a la empresa.
Junio de 2017
Finaliza la fase de acondicionamiento del vertedero industrial de Lurpe.

Fotos

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