Gipuzkoa acoge a 13 de los 34 refugiados sirios llegados ayer a Euskadi desde Líbano

Refugiados en el campo de Burj Ash shamali, en Líbano, que una delegación institucional de Gipuzkoa ha visitado esta semana.
Refugiados en el campo de Burj Ash shamali, en Líbano, que una delegación institucional de Gipuzkoa ha visitado esta semana. / E. VALLEJO

Se trata del primer grupo de migrantes que llega fruto del programa piloto acordado entre los gobiernos vasco y central para acelerar las acogidas

A. IBARGUTXI SAN SEBASTIÁN.

En su firme compromiso de aportar su granito de arena ante la crisis humanitaria de los refugiados, Euskadi recibió ayer a 34 ciudadanos sirios (20 menores y 14 adultos), el primer grupo del programa piloto acordado entre los gobiernos vasco y central para intensificar la llegada de migrantes en busca de refugio. 13 de las personas que llegaron se instalarán en Gipuzkoa para iniciar una nueva vida lejos de la guerra.

Procedentes de Líbano, ayer aterrizaron en el aeropuerto de Barajas junto con otras 170 personas, que fueron distribuidas en diferentes comunidades autónomas en el marco del reubicación de la Unión Europea (UE) acordado para hacer frente a las consecuencias humanitarias de la guerra de Siria. Dos familias que tenían intención de viajar no pudieron hacerlo por cuestiones burocráticas y lo harán cuando terminen de presentar los documentos requeridos, según informó la Organización Internacional para las Migraciones.

Con esta primera llegada, Euskadi manifiesta su defensa por el acogimiento de personas refugiadas, aunque el País Vasco ya ha dado sobradas muestras de solidaridad en estos últimos meses. Hasta la fecha, 450 solicitantes de protección internacional han pasado por las 307 plazas creadas para su acogida, gestionadas por entidades sociales como Cruz Roja y CEAR, pero solo medio centenar procedía de la crisis del Mediterráneo.

En las próximas semanas, está previsto que aumente la cifra, porque faltan por llegar una treinta de ciudadanos, en el marco del programa que el Gobierno Vasco ha impulsado con la Administración central, visto el lento ritmo de llegadas. El gabinete Urkullu apuesta por abrir los denominados corredores humanitarios para que las personas migrantes eviten poner su vida en riesgo en el mar, sorteen a las mafias y puedan alcanzar el continente europeo en condiciones de seguridad. Por «respeto», desde la Administración vasca no se ofrecerá más información «hasta que estas personas se encuentren instaladas y asentadas», un proceso largo en el que reciben el acompañamiento de las ONGs y con apoyo económico del Ejecutivo.

Pese a los esfuerzos por acelerar su llegada, la acogida de refugiados sigue a un ritmo más lento del deseado. Según el compromiso adquirido con la UE, España debe acoger antes de que finalice septiembre un total de 17.337 refugiados, 15.888 procedentes de Grecia e Italia, y 1.449 de reasentamientos de Turquía y Líbano. Hasta la fecha, ha acogido a 1.488 migrantes, apenas un 7,5% del total, según ha denunciado recientemente la ONG Oxfam Intermón. En septiembre, está prevista la llegada de otras 350 personas.

Los ciudadanos que ayer pisaron tierra se mostraron agradecidos. «Estoy feliz y con la esperanza de que voy a poder tener una vida normal y enviar a mis dos hijos a la escuela», señaló Batul, una de las refugiadas que migró de Líbano a España, según recoge la agencia Efe.

La mujer relató que aspiraba a tener un trabajo y una «vida digna» una vez que su marido aprenda español. Aseguró que antes de la guerra civil en Siria, en 2011, vivían bien, pero por los bombardeos «decidimos venir al Líbano con la esperanza de tener una vida normal. Sin embargo, mi marido solo encontraba trabajos temporales. Y mis hijos no iban al colegio. Queremos que puedan estudiar para su futuro». Con aspiraciones similares viajó ayer a Madrid Munira Taba, de Homs. «Queremos huir de la guerra, que mis hijos puedan estudiar y tener una vida normal. Esperamos lograrlo», manifestó.

Empezar de nuevo

Pero Salam Sabieh, también de Homs, tenía sentimientos encontrados: «Estoy feliz de poder huir de lo que hemos vivido, pero tengo cierta aprensión ya que se trata de iniciar una nueva vida en un país extranjero», dijo. Finalmente, Quinda Mattar, madre de dos hijos, confesó que en el Líbano vivían «con el temor de que nos obligaran a regresar a Siria o que nos detuvieran ya que residíamos de modo ilegal en el Líbano». Cuando les dijeron que habían sido elegidos para viajar a España, «fue una sorpresa porque no pensábamos que podíamos tener esa suerte», aseveró.

Líbano es el país con la mayor concentración per cápita de refugiados en el mundo y ya en 2015 el 62,90% de la inmigración procedía de Siria, del Estado de Palestina el 25,83% y de Irak, el 6,04%. El grupo de acogidos que aterrizó ayer en Barajas había sido seleccionado el pasado mes de mayo por un equipo de 14 miembros de los ministerios del Interior, de Empleo y Seguridad Social, junto con efectivos de la policía española que se trasladó a Beirut.

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