Las forenses afirman que era consciente de lo que hacía cuando accedió al camión

J.P. SAN SEBASTIÁN.

Las médicos forenses Idoia Sainz-Trápaga y Carmen Baigorri aseguraron que el transportista implicado en el siniestro tenía su capacidad volitiva alterada por el consumo de alcohol, pero no así la cognitiva. Es decir, «era plenamente consciente que estaba cogiendo el camión y que había bebido», indicaron.

Las peritos precisaron que el acusado era un consumidor habitual de alcohol y afirmaron que la mezcla de una pastilla para la tensión con la toma de las bebidas pudo haberle generado «mareos por la bajada de la tensión», si bien precisaron que en sujetos que están acostumbrados a tomar esta medicación «no tiene porqué parecer esos efectos secundarios». Añadieron este sentido que cuando tras el accidente se le tomó la tensión dio 105-70, «que es prácticamente normal, un poco baja. Por ello, concluimos que no hubo una interacción entre el fármaco y el alcohol en el momento de los hechos. No hay nada que no haga pensar que sufriera una caída de la tensión».

La médico de una ambulancia que acudió al lugar del siniestro y atendió al acusado afirmó que el conductor tenía capacidad «para comprender qué estaba sucediendo, aunque admitió que presentaba síntomas de hallarse bajo los efectos de la ingesta de alcohol. «Tenía menos capacidad de respuesta verbal y no estaba colaborador», dijo.

En la vista también declararon los médicos forenses Luis Miguel Querejeta y Rubén Sevillano que presentaron un informe sobre la autopsia practicada a Beatriz Hernández Rivas. Los peritos judiciales afirmaron que la muerte de la conductora se produjo de manera casi instantánea debido a la brutal colisión de su vehículo contra el camión. Rechazaron que hubiera inhalado humo a causa del posterior incendio que se generó.

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