La Fiscalía se suma también a la investigación por la muerte de las 45 reses en Berastegi

Vista general de la explotación ganadera. / LOBO ALTUNA
Vista general de la explotación ganadera. / LOBO ALTUNA

El ministerio público abrirá diligencias para determinar si el fallecimiento de los animales tiene su origen en un comportamiento de carácter delictivo

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

La Fiscalía de Gipuzkoa está dispuesta a investigar a fondo el caso de la muerte de 45 vacas que fueron halladas el jueves de la semana pasada en una explotación ganadera de Berastegi. La fiscal delegada de Medio Ambiente, Marta Sánchez Recio, anunció ayer la apertura de unas diligencias internas, al objeto de conocer si en el fallecimiento de las reses pudiera haber concurrido una actuación constitutiva de delito.

El ministerio público abre, por lo tanto, un nuevo frente de este asunto que mantiene sorprendido al sector primario del territorio. Si ayer, fue la Diputación la que decidió incoar un expediente administrativo, ahora es la Fiscalía la se suma con la apertura de estas diligencias de investigación. La ley faculta a los fiscales a practicar una serie de pruebas siempre que tengan noticia de un hecho aparentemente delictivo. No obstante, fuentes jurídicas han precisado que las diligencias no se incoan porque se aprecien indicios de delito, sino precisamente para ver si lo hay. A partir de este momento, la fiscal ordenará la práctica de diferentes pruebas. De esta manera, puede solicitar que se tome declaración de las personas que se encuentran involucradas en los hechos.

Esta investigación es distinta a la que inició la Diputación, que ha abierto un expediente que puede concluir en una sanción de carácter administrativo. No obstante, es posible que el informe de los técnicos forales sirva también a la Fiscalía, ya que, según fuentes consultadas, no tendría mucho sentido duplicar las averiguaciones.

El informe de la institución foral recogerá las manifestaciones de las personas implicadas en el caso, además de los resultados de las pesquisas realizadas por técnicos de la Dirección de Agricultura y Medio Rural de la Diputación. Estos examinarán el sistema mecánico que transporta el alimento desde las tolvas a los comederos donde permanecían los animales, ya que no se descarta que pudiera haber tenido alguna avería. También incluirán los resultados de la analítica encargada para conocer si en el fallecimiento del ganado ha podido concurrir alguna otra circunstancia.

Con toda la información en su poder, los instructores del expediente tomarán una decisión que podría llevar aparejada una propuesta de sanción en el caso de que concluyesen que existió una actuación negligente por parte del titular o del gestor de la explotación.

No obstante, la apertura de las investigaciones tanto por parte de la Fiscalía como de la Diputación no tienen por qué derivar en un procedimiento penal ni en la imposición de una sanción. Cabe la posibilidad de que ambas terminen en un archivo del proceso.

Pérdidas de 90.000 euros

Fuentes forales expresaron desde el inicio sus dudas respecto a que la desatención a la que estuvieron expuestas vacas y terneros fuera consecuencia de una actuación malintencionada por parte de los gestores de la planta y se mostraron también reticentes a creer que obedecía a un presunto caso de maltrato animal. La última palabra este sentido, no obstante, la tendrá la representante del ministerio fiscal quien, en el hipotético caso de que aprecie indicios de delito, interpondrá la oportuna denuncia en el juzgado competente.

La muerte de las 45 cabezas han sido ya evaluadas y según una primera estimación las pérdidas se elevan a 90.000 euros. Así lo confirmó el portavoz foral, Imanol Lasa, quien dijo que a esta cantidad habrá que añadir después el coste por las labores realizadas por la institución foral como consecuencia del traslado de los ejemplares muertos a la planta de incineración de Ortuella y la atención de las reses que aún se encontraban con vida cuando llegó el veterinario.

El portavoz foral no quiso valorar las motivaciones que llevaron a la persona que se ocupaba de gestionar la explotación, situada en la barrio de Amerialde de Berastegi, a desentenderse del ganado. «No vamos a entrar en el trasfondo personal que pueda haber detrás de esta desgracia. Nos toca estudiar los hechos, analizar qué es lo que ha fallado exactamente, tomar las medidas oportunas y, en su caso, las sanciones que correspondan», añadió.

Fuentes de la Diputación indicaron asimismo que de las averiguaciones hasta ahora realizadas, todo induce a pensar que el ganado permaneció abandonado durante aproximadamente dos semanas.

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