Piden 12 años para un acusado en Gipuzkoa de tener relaciones sexuales con una niña de 13, hija de su pareja

La menor afirma que la llevaba a su cama cuando su madre no estaba y el procesado asegura que «nunca» la ha tocado

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La Fiscalía de Gipuzkoa solicita una condena de 12 años de prisión para un varón de 38 años, imputado por abusos sexuales, por mantener presuntamente relaciones con la hija de su compañera sentimental, de trece años de edad. En la vista celebrada ayer en la Sección Primera de la Audiencia, la menor se ratificó en el contenido de la denuncia, mientras que el acusado negó las imputaciones. «Nunca la he tocado», dijo el procesado.

Los hechos objeto de este procedimiento se remontan a la segunda quincena del mes de septiembre de 2015. El acusado y su pareja, ambos de origen colombiano, residían en una localidad de la comarca del Deba, junto a la hija de ella, fruto de una relación anterior.

En aquellas fechas, la madre trabajaba interna en un domicilio y acudía a su casa un fin de semana cada quince días, de manera que era el acusado quien se ocupaba de la atención de la niña. Esta se había integrado en el núcleo familiar un año y unos meses antes, ya que hasta ese momento había permanecido al cuidado de otros allegados en Colombia.

La abuela de la menor trasladó sus sospechas a la pediatra y ésta llamó a la madre de la niña

Cuando la menor llegó a España, en el piso residía también la abuela materna de la niña, si bien ésta abandonó la vivienda a requerimiento de la pareja, toda vez que entendió que constituía un elemento de distorsión en la relación.

En este contexto, las acusaciones pública y la particular, esta última ejercida por la madre de la chica, mantienen que el acusado aprovechó que la progenitora no estaba en casa por las noches para mantener relaciones sexuales con la niña, a sabiendas de que estaba cometiendo un delito.

La víctima confirmó en su declaración de ayer los términos de la denuncia. Sostuvo que el acusado le pidió unas cinco veces que fuera a dormir con él y detalló que en tres ocasiones mantuvo relaciones sexuales completas, es decir con penetración. «Me empezaba a tocar, me quitaba la ropa y luego se la quitaba él. Todo lo hacía él», señaló.

La víctima, que en la actualidad tiene 15 años, dijo que estos hechos tenían lugar en la habitación del matrimonio y que el acusado le manifestó que no contara nada de lo acontecido.

La adolescente admitió que en cuanto su madre tuvo conocimiento a través de su pediatra que mantenía relaciones sexuales «no le dije que había sido con su pareja, sino con otro chico al que había conocido en fiestas. Pero no era cierto. Manifesté eso porque tenía miedo a decir quién era», declaró. La joven relató que confesó los hechos después de que su madre le azotara con un cinturón.

La madre de la víctima trabajaba de interna en una casa y libraba un fin de semana cada quince días

La menor, que declaró por videoconferencia desde una sala contigua a la de vistas de la Audiencia, indicó que tras lo sucedido ha seguido un tratamiento psicológico. Dijo tener un «sentimiento de culpa porque yo también lo hice», afirmó.

Tres declaraciones distintas

El acusado, por su parte, negó los hechos. Su declaración de ayer fue la tercera que ha prestado en una sede judicial. El contenido de todas ellas ha sido contradictorio. Ayer rechazó de manera categórica haber mantenido contacto alguno con la hija de su pareja. «No he tenido relaciones sexuales con la niña», dijo en un momento para más adelante asegurar: «nunca la he tocado».

Estas declaraciones, sin embargo resultan discordantes con otras dos, una que ofreció a las pocas horas de ser interpuesta la denuncia y otra más adelante. En la primera admitió haber mantenido tres relaciones sexuales con la menor si bien rechazó que hubiera existido penetración. Dijo que solo se produjeron tocamientos y masturbaciones de ella hacia él. Precisó que nunca la obligó, al tiempo que indicó que era ella quien insistía y «no podía pararla». Reconoció igualmente que una vez le introdujo los dedos y que en otra ocasión ella le hizo una felación. «Sabía perfectamente lo que estaba haciendo», afirmó. En una segunda declaración, sin embargo, el procesado señaló que únicamente habían existido tocamientos.

El acusado dedicó buena parte del interrogatorio de ayer a justificar sus vaivenes declaratorios. Dijo que la primera vez que admitió los hechos lo hizo tras conocer que la niña había manifestado que las relaciones habían sido con otro chico, y que, por tanto, se autoinculpó para «encubrir a la niña» y evitarle «problemas», sin saber que el sexo con menores de 13 años es constitutivo de delito.

La niña hacía un año y varios meses que había llegado de Colombia, donde se había criado

Atribuyó asimismo sus contradicciones al inadecuado asesoramiento jurídico que recibió del letrado que entonces le asistió y que es distinto al que ayer le defendió. «Fue él quien me dijo lo que tenía que decir y lo que no. Yo solo hice lo que me indicó», afirmó.

Llamada de la pediatra

En la vista también testificó la madre de la menor. Esta señaló que tuvo conocimiento de los hechos tras recibir una llamada de la pediatra que la víspera había examinado a su hija. La niña había sido llevada a la consulta por la abuela, después de que sospechara que el acusado podía estar abusando de ella. «Un día la encontré dormida en la cama de él. La relación que había no era la normal de un padre hacia su hijastra», dijo ayer la abuela.

La madre declaró que fue la doctora quien le transmitió que su hija había mantenido en fechas recientes relaciones sexuales. Recordó que ese mismo día se personaron en dependencias de la comisaría de la Ertzaintza donde denunció los hechos. Detalló que su hija admitió ante la Policía haber tenido sexo con un chico del que facilitó nombre y apellido ficticios, lo que llevó a los agentes a iniciar una investigación.

La madre desveló que ante las sospechas de la abuela de que los actos sexuales podían haber sido con su pareja, «me encerré con mi hija en una habitación. Estuve dos horas hablando con ella para que me dijera la verdad. Al final la desnudé y le di con el cinturón. Fue entonces cuando me dijo quién había sido».

Precisamente, por la forma en la que la madre arrancó la confesión, el letrado que defiende al acusado pidió la nulidad la declaración incriminatoria. Sostuvo que fue obtenida mediante «tortura». El tribunal, sin embargo, rechazó la demanda.

En la vista también declaró la psicóloga que atendió a la menor. Afirmó que tras lo sucedido, la niña presentaba trastornos de alimentación, sueño, ansiedad... «Su autoestima quedó muy dañada», dijo. Asimismo, afirmó que presentaba un sentimiento de culpa por «haber fallado a su madre» y también por la situación a la que se enfrenta el acusado. No obstante, precisó que había experimentado una «buena evolución», pero matizó que «este tipo de sucesos marcan para toda la vida».

La fiscal Mercedes Monje solicitó doce años de prisión para el acusado y 9.000 euros de indemnización. La acusación particular se sumó a esta petición mientras que la defensa reclamó la absolución.

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