Piden once años para un acusado de abusar de la hija de su compañera en Gipuzkoa

La víctima tenía 14 años cuando ocurrieron los hechos, en 2015

DV Y AGENCIASSan Sebastián

La Fiscalía ha pedido este lunes once años de cárcel para un hombre que se encuentra en prisión provisional y al que acusa de abusar sexualmente de manera continuada de la hija de su compañera sentimental, una adolescente que cuando ocurrieron los hechos, en el año 2015, tenía 14 años.

Durante el juicio, que se ha celebrado este lunes en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa y que ha sido presidido por el presidente de la Audiencia, Iñaki Subijana, la representante del Ministerio Público ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales y ha imputado a este hombre un delito continuado de abusos sexuales con la agravante de haberlos cometido sobre una menor, para la que ha pedido una compensación económica de 15.000 euros por los daños sufridos.

La defensa reclama la libre absolución y que si se le declara culpable se le apliquen los atenuantes de haber actuado bajo los efectos del alcohol y de haber reparado el daño causado

Por su parte, la defensa ha reclamado la libre absolución de su cliente, si bien ha pedido que, subsidiariamente, si el tribunal lo encontrara culpable, le aplique las circunstancias atenuantes de haber actuado bajo los efectos del alcohol y de haber reparado el daño causado, puesto que en su momento consignó 6.000 euros en las cuenta del juzgado para hacer frente a la responsabilidad que eventualmente pudiera serle imputada.

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Durante la vista han declarado, entre otros testigos, el acusado (quien solo ha respondido a las preguntas de su abogada), la menor afectada y su madre, si bien el testimonio de estas dos últimas ha tenido lugar a puerta cerrada para preservar la intimidad de ambas víctimas.

La acusación

Según la tesis de la Fiscalía, los hechos enjuiciados habrían ocurrido en distintos momentos de 2015, período durante el que el hombre, aprovechando que en ocasiones se quedaba a dormir en la vivienda de su pareja sentimental, habría practicado distintos tocamientos en los pechos y órganos sexuales de la menor, entre otros abusos.

Durante su informe ante el tribunal, la fiscal ha recordado que el día en que se produjeron los abusos de mayor entidad, en los que según el testimonio de la víctima el acusado llegó a «chuparle el pubis», ésta se hizo la dormida porque no supo cómo reaccionar y ha recalcado que, aunque no se produjo violencia en estos hechos, la pasividad de la menor no puede ser interpretada como un consentimiento.

Prueba de cargo

Para solicitar la condena, la representante del Ministerio Público ha otorgado absoluta credibilidad al «desgarrador» testimonio prestado por la chica, que constituye la principal prueba de cargo contra el inculpado y que, según la fiscal, reúne los requisitos necesarios para desvirtuar la presunción de inocencia del hombre ya que, según ha comentado, no se aprecian en él «motivos espurios».

Además, las declaraciones de la víctima han resultado «persistentes» en su incriminación desde el primer momento, sin incurrir en contradicciones dignas de mención, y su testimonio resulta «verosímil», además de encontrar respaldo en otras pruebas practicadas, como el «reconocimiento parcial» de los hechos realizado por el acusado en la fase de instrucción.

La fiscal ha recordado en este punto una declaración judicial anterior prestada por el hombre en la que éste admitió que «se propasó» porque aquel día «se le fue la olla» y reconoció parte de los hechos que se le imputan.

El día en que se produjeron los hechos de mayor entidad, la menor se hizo la dormida porque no supo cómo reaccionar

Según la representante del Ministerio Público, la versión de la chica también está reforzada por las declaraciones de su madre, de una educadora social a la que contó lo sucedido en primer lugar, y de su hermano, quien dijo haber visto una noche al inculpado saliendo de la habitación de su hermana a las tres de la madrugada.

Visto para sentencia

Por su parte, el acusado ha dicho, a preguntas de su abogada, que en ocasiones daba masajes en los pies a la menor por petición de ella, una circunstancia que era conocida por toda la familia, al tiempo que ha rechazado haber realizado tocamientos internos a la menor en sus partes íntimas y ha asegurado que aquel día estaba afectado por el consumo de alcohol.

Al término del juicio, que ha quedado visto para sentencia, se ha celebrado una vistilla en la que la defensa ha solicitado la puesta en libertad de su cliente hasta que se conozca el fallo, ya que, según ha comentado, a pesar de ser oriundo de un país suramericano, tiene arraigo y familia en España.

La fiscal, por su parte, se ha opuesto por lo elevado de la pena demandada y el riesgo de fuga que, a su entender, existe en este caso. El tribunal ha levantado entonces la sesión, a la espera de que próximamente se pronuncie sobre este aspecto.

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