Finaliza el aviso amarillo tras las fuertes lluvias

El barco ha sido recogido por la mañana. / SARA SANTOS

La situación de los ríos ha mejorado y a las 8.00 horas el Departamento de Seguridad ha desactivado el Plan de Inundaciones en las cuencas del Bidasoa, Oiartzun y Urumea

SONIA ARRIETA

A lo largo de la mañana, el aviso amarillo por las precipitaciones persistentes en el este de Gipuzkoa ha sido desactivado. El cielo ha dado una tregua a los guipuzcoanos y, aunque el sol no haya aparecido, la situación sí ha mejorado.

De hecho, a las 8.00 horas, el Departamento de Seguridad ha desactivado el Plan de Inundaciones en las cuencas del Bidasoa, Oiartzun y Urumea. Durante las últimas horas, la mayor cantidad de precipitación ha entrado desde el nordeste y el viento ha desaparecido casi por completo.

El viento de ayer provocó un poderoso oleaje. Debido a ello, el velero 'Renkala' de 33 pies de eslora, unos diez metros, que permanecía fondeado en la bahía donostiarra, rompió el amarre del fondeo y, empujado por el viento fue dirigido hacia el muro de contención del paseo de La Concha. Hoy, ante la atenta mirada de muchos curiosos, ha sido retirado mediante una grúa en la playa.

Jornada complicada

Las intensas lluvias y las fuertes rachas de viento registradas ayer mantuvieron en alerta a Gipuzkoa. Crecidas de los ríos, pequeñas inundaciones, corrimientos de tierra, vuelos desviados, árboles abatidos, complicaciones en las carreteras, tráfico portuario interrumpido... fueron algunas de las secuelas que dejó el paso de la borrasca. Las acumulaciones de agua superaron los 75 litros por metro cuadrado, en tanto que el viento alcanzó los 109 kilómetros por hora en la isla de Santa Clara. Precisamente, un golpe de viento derribó un árbol en Errenteria y cayó sobre un hombre de 71 años, que quedó atrapado por las piernas. La víctima fue evacuada al hospital.

La de ayer fue una jornada desapacible en la que la protagonista en las primeras horas fue la lluvia. Las descargas de agua fueron especialmente intensas en las comarcas situadas más al Este del territorio. La del Bidasoa y Oarsoaldea resultaron las más castigadas por las inclemencias meteorológicas. Las precipitaciones fueron copiosas desde la madrugada. Entre las doce de la noche y las diez de la mañana se midieron nada menos que 76 litros por metro cuadrado en el centro meteorológico del aeropuerto de Hondarribia.

Las trombas provocaron repentinas subidas en el nivel del agua en los riachuelos de Irun y Hondarribia. La ikastola Txingudi, situada en el barrio de Jaizubia, vio cómo las canchas de deporte quedaban cubiertas por el agua y los alumnos tuvieron que quedarse por la tarde en casa. Las regatas de la zona empezaron a desbordarse y anegaron carreteras de segundo orden como la que conduce a los viveros Endanea o a la bodega de txakoli Hiruzta. Las huertas próximas al barrio de Amute también sufrieron los efectos de las trombas y en la carretera Gi-636, un coche quedó atrapado en una balsa que se formó en el túnel de Urdanibia. Las complicaciones por el agua también llegaron al barrio de Olaberria.

En la vecina Hondarribia, las arquetas no tenían capacidad para absorber el agua que caía. Es lo que sucedió, por ejemplo, en la calle Ramón Iribarren, donde se inundaron algunos bajos y garajes. Espectacular fue, asimismo, la 'catarata' que se formó en una ladera junto al grupo de viviendas Iterlimen, así como el corrimiento de tierra que obligó a cerrar la carretera a Guadalupe.

Pero si el agua no era ya suficiente para poner a prueba la capacidad de los bomberos y otros servicios asistenciales para contrarrestar los efectos del temporal, en el transcurso de la mañana el viento arreció e hizo que las incidencias se multiplicaran. Se alcanzaron 85 kilómetros por hora en el aeropuerto de Hondarribia, 76 en Igeldo y 109 en la isla de Santa Clara.

Estas fuertes rachas provocaron caídas de árboles y ramas, desplazamientos de contenedores, desprendimientos de elementos de fachadas... Precisamente, la caída de dos árboles, uno a las nueve de la mañana y otro dos horas y media más tarde, en la autopista A-8, a tres kilómetros y medio de Biriatou, obligó a cerrar temporalmente la circulación en esta vía, en sentido a Donostia, lo que provocó retenciones.

Asimismo, el viento abatió otro árbol en la calle Señor de Aranzate de Irun que se desplomó sobre tres vehículos que permanecían estacionados.

El aeropuerto de Hondarribia, por su parte, sufrió también las consecuencias de la adversa meteorología. Cuatro vuelos programados fueron desviados a los aeródromos de Pamplona y Loiu.

Herido en Errenteria

El temporal estuvo a punto de provocar una tragedia en Errenteria, donde un árbol derribado por el viento causó lesiones a un vecino de la localidad. El suceso tuvo lugar sobre las 13.15 horas, en el bidegorri Miguel de Zabaleta, entre los barrios de Pontika y Beraun. El árbol alcanzó a un hombre de 71 años que fue rescatado por los bomberos forales y posteriormente trasladado a un centro sanitario.

En Donostia, el Ayuntamiento informó de que la Guardia Municipal y los bomberos efectuaron catorce actuaciones por caída de árboles y dos más por elementos de fachadas. Asimismo, se produjeron dos desprendimientos, uno de ellos en el camino de Errondo, cuyo carril de subida quedó cortado por precaución debido a la aparición de una grieta, y otro, de menor entidad en Guardaplata, en la zona de Igeldo.

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