Finaliza sin acuerdo un nuevo intento por desactivar la huelga de basuras

Representantes de los trabajadores del sector de la limpieza y recogida de basuras entran en el Preco para negociar con la patronal. /S. Santos
Representantes de los trabajadores del sector de la limpieza y recogida de basuras entran en el Preco para negociar con la patronal. / S. Santos

Sindicatos y patronal se volverán a reunir el lunes

GAIZKA LASA

Otra reunión sin acuerdo. Y a la cuenta atrás le sobran ya dedos de una mano. Sindicatos y patronal del sector de la limpieza viaria y recogida de basuras de Gipuzkoa -incluye 1.200 trabajadores- siguen sin llegar a un consenso que logre evitar la huelga convocada a partir del martes por la noche. Las dos partes del conflicto que amenaza con dejar en la calle unas 700 toneladas de residuos al día -cantidad que se dispara en jornadas como Santo Tomás- flirtearon este viernes con la huelga por partida doble. Primero en una mesa, junto al departamento de Trabajo del Gobierno Vasco, hablando abiertamente de los servicios mínimos del paro que pretenden rehuir. Y después entre ellos, negociando las condiciones salariales del sector. En ninguno de los dos foros hubo fumata blanca. Diferencias abismales sobre cuáles deben ser los trabajos esenciales a realizar mientras dure la huelga y estancamiento en el mismo punto de la víspera sobre las cifras de remuneración.

Tras escuchar a la patronal y a la parte social durante casi tres horas, el Ejecutivo vasco no hizo más que constatar la existencia de posturas antagónicas. «Ha habido un desacuerdo grande», lamentó la directora de Trabajo, Elena Pérez, refiriéndose a la reunión sobre servicios mínimos. Los tendrá que fijar su departamento. Y lo tendrá que hacer rápido para que quien no los comparta ejerza su derecho de impugnación. Todo ello antes de las 21.00 horas del martes.

El dato

700
toneladas de basura se quedarían sin recoger al día con la huelga en los principales municipios de las mancomunidades de San Markos (Donostia, Errenteria), Txingudi (Irun, Hondarribia), Tolosaldea (Tolosa, Villabona), Debagoiena (Arrasate, Bergara) y Sasieta (Beasain, Ordizia).

El departamento de Trabajo afronta una tarea delicada, tal y como reconocieron este viernes todas las partes, al tratarse de un servicio básico para la ciudadanía y, sobre todo, prestarse en jornadas tan especiales como Santo Tomás y posteriores días navideños. ¿Dónde colocar el mínimo en un asunto como la limpieza y la recogida de basura cuando afecta no solo a la vía pública sino también a hospitales, vertederos, plantas de reciclaje o puertos? El Gobierno Vasco deberá poner sobre la mesa una propuesta ante la inédita encrucijada.

De momento ya se ha puesto a prueba al departamento de Trabajo, aunque puede que no haga falta aplicar su decreto de servicios mínimos porque ya ha habido un acuerdo. El lunes sindicatos y patronal volverán a sentarse. Será la penúltima oportunidad. El diálogo se retomará desde el mismo punto en que encalló el jueves, ya que este viernes no hubo avance alguno. Las empresas ofrecen revisiones económicas que contemplan el IPC en los ejercicios de 2017, 2018 y 2019, dejando al margen 2016. Los sindicatos piden el IPC más un 0,5% en todos los ejercicios.

Las dos partes muestran ante el Gobierno Vasco sus diferencias sobre los servicios mínimos

Hasta el martes a las 21.00

Las esperanzas de que la negociación llegue a buen puerto están depositadas en esa jornada de lunes, dado que tensar la cuerda hasta el martes entrañaría un riesgo límite al haber marcado las 21.00 horas del mismo día como punto de arranque de la huelga. A partir de esa hora, las reivindicaciones de los trabajadores serían «más ambiciosas», según han avanzado los sindicatos ELA, LAB, CC OO y UGT. Cabe destacar, como agravante, que la naturaleza de la huelga convocada es indefinida, lo que supondría que las consecuencias negativas se irían acumulando jornada tras jornada.

Los ayuntamientos y mancomunidades de Gipuzkoa han emplazado a las dos partes negociadoras a realizar un esfuerzo por eludir la huelga y sus consecuencias negativas para la ciudadanía en fechas tan señaladas. Incluso a nivel político ha habido ya movimientos. EH Bildu ha advertido a la patronal de que, de celebrarse la huelga, a partir del miércoles los ayuntamientos y mancomunidades gobernadas por la coalición abertzale no pagarán más que los servicios mínimos que se presten. Es decir, las empresas no cobrarán por aquellos servicios que no se ofrezcan a la ciudadanía durante los días de huelga, al menos en las instituciones que gestionan. Propondrá la misma medida a los responsables públicos de todas las administraciones.

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