La fauna cadavérica acelera la putrefacción

De los cadáveres hallados en Gipuzkoa desde 2011, uno de ellos estaba momificado y el otro, parcialmente. «La momificación es básicamente un proceso de desecación rápido del cuerpo. Pierde agua y al hacerlo no hay putrefacción porque las bacterias no pueden desarrollarse. Así, el cuerpo se reduce, pero mantiene la integridad. Este tipo de situaciones normalmente se dan en condiciones de calor seco», explica el forense Luis Miguel Querejeta. En este sentido, el médico señala que en algunos domicilios se dan las condiciones para que este fenómeno se produzca. «Si la habitación está cerrada, si hay calefacción central o alguna otra fuente de calor se pueden dar momificaciones de partes distales, de la cara...»

Por el contrario, las condiciones que favorecen la putrefacción se sustentan en la combinación de humedad y calor. «El proceso de descomposición lo acera mucho la fauna cadavérica. Después de muerto, el cuerpo recibe moscas que depositan huevos en el cuerpo. Estos eclosionan, salen gusanos y sobre esos se van sucediendo poblaciones de insectos que aceleran el proceso de descomposición. A veces, encontramos auténticas esqueletizaciones en tiempos relativamente cortos, por ejemplo, en personas que llevan muertas un mes».

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