El recorte de la pista condiciona el futuro del aeropuerto de Hondarribia

El recorte de la pista condiciona el futuro del aeropuerto de Hondarribia

El recorte de la pista, la baja operatividad y nuevas rutas que se resisten elevan la incertidumbre. El aeródromo de Vitoria ha recuperado los vuelos comerciales diez años después y Loiu ya es un gigante poco dispuesto a que le hagan sombra

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN.

El aeropuerto de Hondarribia ha estado prácticamente desde su construcción envuelto en la polémica. El aeródromo guipuzcoano lleva de nuevo algo más de un año en el centro del huracán, desde que Europa exigiera un recorte de 300 metros de su pista por seguridad. Una vez finalizadas las obras el pasado 17 de agosto, y a la espera de que comiencen los trabajos de ranurado de la pista, las miradas se centran en las posibilidades de futuro que puede presentar la infraestructura. Algunas voces aseguran que supondrá una muerte lenta para la terminal, mientras que las instituciones se muestran seguras de que se presenta una oportunidad para atraer nuevos mercados.

La improvisación parece que ha sido una constante que ha perseguido al aeropuerto casi desde que se concibió. Y hoy en día no es una excepción. La exigencia del recorte de la pista cayó como un jarro de agua fría entre los responsables políticos que ahora se replantean qué camino deben seguir para conseguir la viabilidad y garantizar la operatividad de la infraestructuras. Desde Ortzibia, la sociedad promotora del aeropuerto de Hondarribia-San Sebastián, aseguran que el ranurado de la pista abre las puertas a que lleguen nuevas aeronaves y conseguir nuevas rutas. Pero lo único certero es que hasta el momento solo hay dos conexiones diarias a Barcelona y Madrid, mientras que en los meses de verano esa oferta se amplía con conexiones tanto a Londres como a Palma.

Cronología

Julio (2016)
Aena comunica que el aeropuerto de Hondarribia se debe recortar 150 metros por cada extremo para ajustarse a las medidas de seguridad que exigen desde la Unión Europea.
Agosto (2017)
Terminan las obras de adecuación de la pista. Vueling anuncia que seguirá operando su ruta entre Barcelona y Hondarribia pero para ello deberán acometerse varias obras en el ranurado del pavimento de la terminal.
Septiembre (2017)
En unos días se prevé que comiencen las obras y finalicen a final de año cuando se certifique el aeropuerto.

Aún así, los desvíos y cancelaciones que se están produciendo las últimas semanas vuelven a poner en entredicho la viabilidad en estos momentos del aeropuerto. Las instituciones de todas formas siguen recalcando que esta situación «estaba prevista» hasta que en unos días Vueling comience a operar con los aviones ATR-72 de Air Nostrum. Una vez comiencen los trabajos de ranurado de la pista, «la situación volverá a la normalidad», han recalcado en más de una ocasión.

Una de las críticas que han recibido las instituciones desde asociaciones como Afodesa, que trabaja por la promoción del aeropuerto hondarribiarra, es la de que les ha faltado coger el toro por los cuernos y no han seguido un rumbo fijo para conseguir la viabilidad del aeropuerto. Su portavoz, Yon San Martín, reflexiona que, aunque el pavimentado especial de la pista «ayudará a paliar el número de desvíos tras el recorte de la pista», hasta que no se amplíe «la operativa siempre será compleja» y, por lo tanto, «más limitante y menos atractiva». Además, lamenta que si esta situación se hubiera dado en Bilbao «ya se habrían tomado medidas correctivas».

Para muchos usuarios, el aeropuerto de Loiu es el espejo en el que se debe mirar Hondarribia aunque desde las instituciones subrayan que «nunca seremos como Bilbao», sentencia la diputada de Movilidad y Ordenación Territorial, Marisol Garmendia. «El aeropuerto de Hondarribia tiene futuro, debemos decirlo alto y claro pero quien esté lanzando mensajes de duda sobre el aeropuerto flaco favor nos está haciendo», recuerda. El aeródromo alavés de Foronda también está a pleno resurgimiento de vuelos comerciales donde compañías como Ryanair están apostando por conexiones a Milán-Bérgamo y Tenerife, y Palma de Mallorca, Bucarest y Málaga. Desde el Ejecutivo vasco inciden en que los tres aeropuertos vascos deben estar coordinados y ser complementarios entre ellos.

Posible ampliación

El entorno en el que se edificó el aeropuerto de Hondarribia también cercena sus posibilidades de crecimiento. Que esté enclavado en un espacio de reserva de la biosfera además de la cercanía de Irun y Hondarribia no ayuda a la ampliación de la terminal, tan ansiada por muchos. Una polémica que también ha demostrado que existen diferencias en el seno de los partidos. La semana pasada, el diputado socialista por Gipuzkoa en el Congreso, Odón Elorza, emplazó al Gobierno central a iniciar «gestiones políticas para acordar con las instituciones vascas los términos de una posible ampliación de la pista y, a la vez, poner en marcha el expediente administrativo para definir un avance del proyecto correspondiente en base al estudio realizado en 2009 por Aena».

Pues bien, Garmendia, que comparte partido con Elorza, responde que «la ampliación es muy complicada, hemos estado centrados en conseguir la certificación y la operatividad del aeropuerto. Estamos tomando medidas para conseguirlo». Tanto desde Hondarribia como desde Irun, ciudades que viven con un ojo puesto en el aeropuerto, también han mostrado en más de una ocasión su oposición a una hipotética ampliación. Mientras que los trabajadores de la terminal sí que apuestan decididamente por aumentar el espacio de la infraestructura.

Desde el Gobierno Vasco por su parte aseguran que en estos momentos el debate de la ampliación no está encima de la mesa. Los esfuerzos se centran en sacar el mayor rendimiento a las posibilidades que pueden surgir tras la remodelación del pavimento. Esa ventaja puede surgir con vuelos privados o chárters que aterricen en Hondarribia. El turismo es uno de los motores de la economía guipuzcoana y desde las instituciones no quieren dejar pasar la oportunidad que se pueden presentar a partir de ahora. «El pavimento puede atraer a nueva aeronaves que ahora no vienen a Hondarribia», señalan desde el Ejecutivo vasco. El mensaje que lanzan desde Ortzibia es alto y claro: «Si negociamos podremos tener posibilidad de ir enlazando con otros aeropuertos».

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