Expertos en desbloquear urgencias

El patrol de la DYA remolca a un vehículo atrapado en el arcén en una carretera secundaria de Donostia. / GAIZKA LASA
El patrol de la DYA remolca a un vehículo atrapado en el arcén en una carretera secundaria de Donostia. / GAIZKA LASA

DV acompaña a un patrol de la DYA de Gipuzkoa en una complicada mañana en la que soluciona múltiples historias de particulares damnificados por la nevada

GAIZKA LASA SAN SEBASTIÁN.

Pocas veces resulta el voluntariado tan gratificante como en mañanas insólitas como la de ayer, en la que muchos ciudadanos sumergidos en terreno desconocido coquetean con la desgracia. Un patrol de la DYA asistió ayer a múltiples situaciones de emergencia y desatascó otros tantos problemas en las carreteras de Gipuzkoa antes de que derivaran en casos trágicos. DV acompañó en la benéfica travesía al cuatro por cuatro que a las 5.00 horas de la mañana partió de Usurbil con José Luis Artola 'Joxepo' como conductor y su hija Garazi como secretaria, colaboradora y copiloto. El primero es responsable de Asistencias Técnicas de DYA Gipuzkoa mientras que la segunda pertenece al Equipo de Rescate de Montaña de la ONG, por lo que durante la expedición no deja de sonar la radio con avisos que se coordinan desde el propio vehículo.

El primer destino es Zumaia. Una ambulancia de Osakidetza se ha dirigido hasta la residencia de ancianos San Juan y requiere ayuda para completar su misión. Una inquilina de dicho centro sufre insuficiencia respiratoria y urge un traslado hospitalario. Pero la sede donde habita se ubica en un pequeño alto, hasta donde se accede por una estrecha carretera nevada por completo.

Primer problema. Vecinos de la zona empiezan a quedar cruzados en plena cuesta, impidiendo que nuestro patrol llegue a la residencia. Joxepo se baja y, con suma habilidad, aparta los primeros vehículos, montándose en algunos de ellos, indicando las maniobras o remolcándolos con cadenas. Vía despejada.

Una vez en la residencia, ayudamos a colocar las cadenas a la ambulancia y comienza la labor de guía o apertura de camino. Pero más coches tratan de subir por la pista de patinaje y se suceden los deslices que obligan a Joxepo a bajarse a apartar vehículos. Ya saliendo de Zumaia, hacia el acceso a la AP-8, encontramos más turismos, incluso un autobús, cruzados. En ese tramo de menos de un kilómetro, hasta el peaje, Artola endereza y saca del paso de la ambulancia más de veinte vehículos. Mientras, Garazi ordena a los conductores que salen del pueblo hacia la autopista -no todos igual de receptivos- que se desvíen por la vía alternativa.

La ambulancia con la paciente toma ya la AP-8 y comunica minutos después que ha llegado al hospital. Pero pasadas las 7.30 horas, esos kilómetros de autopista reflejan toda la capacidad de la nieve para sembrar el caos por estas latitudes. Pasado el radar de Zestoa, topamos con una cola. Avanzamos por el arcén y comprobamos que un camionero que ha hecho la tijera está colocando cadenas. Avanzamos y pasamos unos cuarenta vehículos pesados parados a la derecha.

Entrega de bebé a sus abuelos

Sin tiempo que perder, el cuatro por cuatro avanza por carreteras secundarias tropezando con problemas con un denominador común: nieve en la calzada. Urgencias particulares.

Una de las historias de la mañana la encontramos en Hernani, en la A-15 a la altura del barrio del Puerto. Un BMW se ha quedado cruzado. Dentro, un padre trata de mantener la serenidad con su bebé de ocho meses en el interior del vehículo. Lo llevaba a casa de los abuelos. Había pasado por el surtidor de Karabel y estaba cerrada, por lo que se estaba quedando sin gasolina tras dos horas atascado. Antes de que llegara el angustioso momento, los voluntarios de la DYA accedieron al lugar y transportaron al bebé a Urnieta, para lo cual fueron necesarias rocambolescas maniobras como saltarse una mediana.

En medio de las intervenciones, cuando el panorama parece empezar a aclararse, el patrol acude al centro de emergencias de Garbera, donde Artola ha sido llamado a participar en la reunión de la mesa de crisis del Ayuntamiento de Donostia, poco después de las 10.30 horas. A partir de ahí, en muy pocos minutos, hasta los lugares que habían registrado caóticas situaciones se transforman en despejadas carreteras por donde se transita sin problemas. El caso de la AP-8 se convierte en el mejor ejemplo de ello. También la N-1. Como si no hubiera pasado nada.

Por radio llega la noticia de que tampoco en Debagoiena y la zona de Azpeitia y Errezil hay que lamentar ciudadanos en apuros. Así que el equipo de la mañana aguanta hasta pasadas las 13.00, «por compromiso con las ambulancias y por situaciones que se puedan dar en zonas altas» -explica el jefe- antes de dar el relevo a otro equipo de voluntarios dispuesto a desbloquear problemas.

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