Exitosa cena navideña con sabor solidario

Los jóvenes en la cena./José Mari López
Los jóvenes en la cena. / José Mari López

Un grupo de alumnos del colegio Jesuitak compartió mesa con personas sin hogar

JUDITH URQUIJOSan Sebastián

«¿Por qué no organizamos una cena para las personas que viven en la calle y ayudamos a que ellos también disfruten de la Navidad?», este fue el punto de partida de la iniciativa más sonada del colegio Jesuitak de Donostia.

La espontánea idea surgió de un grupo de alumnos de primero de Bachiller durante una clase de religión. El profesor, Jon Arruti, planteó a sus alumnos diferentes maneras solidarias de ayudar a quienes más lo necesitan durante estas fechas tan señaladas. Fue entonces cuando varios alumnos lanzaron esa inocente pregunta sin poder ni siquiera imaginar la repercusión que tendría.

Desde el colegio destacan y valoran que se trata de un proyecto organizado íntegramente por los alumnos. «Nosotros no tenemos nada que ver, la idea sale de ellos y todo lo hacen ellos», aclaró Arruti como responsable de este proyecto. Ellos mismos se han encargado durante estas semanas de todos los trámites que requiere un plan de este calibre. Difundieron la iniciativa a través de visitas al comedor social de Laguntza Etxea que tiene Cáritas en el Paseo Intxaurrondo de Donostia, donde entregaron unas tarjetas hechas manualmente con todos los detalles de la cena para todo aquel que quisiese acudir. También se dieron una vuelta por el barrio de Gros para invitar a aquellas personas sin recursos que se iban encontrando por el camino.

70 personas

Todo este esfuerzo dio sus frutos ayer. Acudieron a la cena unas 70 personas que viven en la calle, para compartir mesa con casi un centenar de adolescentes entre 16 y 18 años. Entre los voluntarios también estuvieron profesores, padres y miembros de Cáritas, que echaron una mano a los más jóvenes con la cocina y el servicio.

El comedor del colegio fue el escenario donde los comensales pudieron degustar un menú elaborado por los chicos y chicas de bachiller. No contaban con muchos lujos pero eso no era lo que verdaderamente les importaba. «Prefieren sentirse rodeados de gente y estar acompañados en estas fechas en vez de una ayuda económica. Buscan principalmente sentirse integrados», señalaron varios alumnos que han formado parte de esta gran iniciativa.

Los propios alumnos se encargaron de hacer la compra, cocinar y servir la cena. Para ello, realizaron una campaña para recaudar dinero, que consiguieron mayoritariamente a partir de las aportaciones de los padres. Después tuvieron que ponerse manos a la obra para animar a otros compañeros a participar, reservar el comedor, elaborar manualmente las invitaciones, etc.

Además, contaron de nuevo con la aportación de los padres de un antiguo alumno, uno de los impulsores hace tres años de este proyecto, que les donaron ayer por segundo año consecutivo toda la carne de cordero de su carnicería. Otro claro ejemplo de que esta cena es un éxito es Moha, uno de los invitados de la primera edición, que acudió ayer estar al mando de los fogones. Él ya no vive en la calle, pero no olvida lo importante que es tener compañía y sentirse querido en estas fechas.

Risas, bailes, cánticos... fueron los ingredientes principales del encuentro

Risas, bailes, cánticos... fueron los ingredientes principales del encuentro. Al terminar el postre, los jóvenes decidieron amenizar la velada con música para que sus invitados pudiesen enseñarles algunos bailes típicos de diferentes culturas. Con esta juerga improvisada dieron por finalizada la cena.

Pero como todos los proyectos, este también ha tenido sus complicaciones. Y es que en su primera edición, ya hace 4 años, la cena estuvo a punto de no poder celebrarse. «Los chicos prepararon todo y estaban muy ilusionados, pero llegaron las ocho, y allí no apareció nadie. Entonces llamamos a Cáritas y nos dimos cuenta de que había habido un error con la fecha, pero al final conseguimos hacerla al día siguiente y afortunadamente todo salió perfecto», reseñó el profesor.

Lo cierto es que en todos los proyectos puede haber contratiempos pero los chavales supieron lidiar con ello, por lo que, salvando estos contratiempos, la cena resulta siempre un éxito. Una vez más, los alumnos han puesto todo de su parte para que todo saliese a pedir de boca en esta tradicional cita anual.

En definitiva, un claro ejemplo de solidaridad por parte de los más jóvenes que llenó de magia una cena navideña con sabor solidario.

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