Euskotren y Renfe refuerzan medidas contra los ataques de grafiteros

Lateral de dos nuevas unidades de Euskotren pintadas./
Lateral de dos nuevas unidades de Euskotren pintadas.

La limpieza de cada convoy de la operadora vasca asaltado en estos actos vandálicos puede llegar a costar hasta 800 euros | Euskotren destina 200.000 euros al año a retirar las pintadas de sus trenes, cifra que se eleva a 15,7 millones para Renfe en toda España

Iker Marín
IKER MARÍN

«Los grafiteros se están volviendo cada vez más agresivos». Fuentes de Renfe confirman las declaraciones recogidas en este periódico ayer por maquinistas de Euskotren, -reconocían sentirse «inseguros»- y ponen de manifiesto que existe un problema de seguridad para los trabajadores de ambas empresas y, en algunos casos, también para los pasajeros. «Euskotren viene desde hace tiempo luchando con firmeza contra esta lacra en todos los frentes, por el coste de seguridad, medioambiental y económico que esta actividad supone para la sociedad en su conjunto», indican desde la dirección de la operadora vasca.

se realizan en las estaciones de Brinkola, Zumarraga y las cocheras situadas en la playa de vías de Plaiaundi en Irun. Los de Euskotren, por su parte, son asaltados con mayor asiduidad en Hendaia, cocheras de Araso en Irun, Oiartzun, Altza, Herrera y Lasarte-Oria.

A esta sustancial preocupación por la seguridad se le debe añadir otra no menos importante: la económica. Ambas empresas son públicas y todas y cada una de las reparaciones que deben realizarse en las unidades de los ferrocarriles atacadas son abonadas con el dinero de todos los contribuyentes. Desde Euskotren Eusko Trenbideak - Ferrocarriles Vascos, S. A. señalan que «la limpieza de cada coche grafiteado puede llegar a costar hasta 800 euros, en base a la altura de la ilustración realizada, a lo que hay que añadir el coste de los contratos de seguridad y vigilancia para impedir la acción la acción de los vandálicos». Fuentes de la empresa estiman que Euskotren debe destinar al año más de 200.000 euros en adecentar trenes, a lo que se le tiene que sumar los costes ambientales de eliminación de residuos, sin olvidar las tareas para desplazar los trenes a sus instalaciones y «la imposibilidad de usarlos en servicio comercial».

«Nuestros agentes no realizan funciones de vigilantes», recalcan desde Euskotren

Los datos de Euskotren en la CAV empequeñecen con los que maneja Renfe. Según los datos de 2017, el patrimonio de esta operadora sufrió daños por grafitis en 3.981 ocasiones en toda España, lo que supone, de media, casi 11 actuaciones al día. La valoración económica total ascendió a 15,7 millones de euros, unos 43.000 euros de media al día (gastos en limpieza de trenes, pinturas, agua, disolventes, traslados a talleres, movilización de personal de Adif...). Comparado con el año 2016 las actuaciones aumentaron el año pasado casi un 60%, mientras que el coste para la empresa se incrementó un 75,8%.

Los datos

43.000 euros
de media al día gastó a nivel estatal Renfe en 2017 en limpiar sus trenes. Comparando con el año 2016 el coste total se incrementó un 75,8%.
Grafitis totales en Renfe
3.981 en 2017. Las pintadas respecto al año anterior ascendieron, en esta caso, hasta casi un 60%

El impacto económico de la limpieza de los convoyes estatales asciende a esa cantidad tan elevada porque la pintura que utilizan los grafiteros «suele ser ácida y de secado rápido, lo que provoca que al limpiarla se destruya la película de protección antigrafitis que llevan los vagones. De esta forma, la superficie exterior queda indefensa ante próximas pintadas, que afectan a la pintura y a la chapa del tren. Este es un daño grave porque es muy costoso», explican desde Renfe.

En Euskotren, por el contrario, sus nuevas unidades están vinilizadas. «Es un material que sustituye a la pintura. Es una mejora respecto a hace algunos años. Es un material más sencillo para limpiar y también más económica», reconocen sus responsables.

Medidas anti-grafiti

Para poner freno a los actos vandálicos de estos grupos organizados se han ido poniendo en práctica desde la sociedad ferroviaria pública del Gobierno Vasco acciones para contrarrestar los asaltos. «Hemos realizado el análisis pormenorizado de los lugares en los que más se sufren los ataques y el buen trabajo del personal de seguridad contratado por Euskotren está suponiendo una tendencia que indica una disminución de los asaltos en los primeros tres meses de 2018», si bien el número de actos contra los trenes se mantiene estable los últimos tres años, aseguran. Desde la dirección de la empresa recalcan que «a pesar de ser la cochera que más trenes alberga, menos del 8% de las actuaciones de los grafiteros en Euskotren durante este año se han producido en las cocheras de Araso en Irun».

Dentro de las medidas tomadas, se mantienen «las unidades dentro de los talleres, siendo esto algo que Euskotren tiene puesto en práctica a lo largo de todas las instalaciones de que dispone, priorizando siempre, dentro de las necesidades de servicio, que los trenes estén protegidos bajo techo cuando no prestan servicio».

A estas medidas se ha sumado una instrucción para la realización de las maniobras de retirada de los materiales con un agente de tren en cada cabina, lo que acelera las mismas y dificulta, más si cabe, este tipo de actuaciones. Desde la dirección de Euskotren subrayan que «en ningún caso esta instrucción supone que nuestros agentes tengan que realizar funciones de vigilantes de seguridad, tal y como malintencionadamente han señalado desde CC OO. Desmentimos rotundamente las afirmaciones de este sindicato».

Modus operandi

Las tres formas de actuación más utilizadas para grafitear trenes se reparten del siguiente modo: con el tren estacionado en la vía fuera de servicio, con el tren parado en una estación mientras se encuentra en servicio; o accionando el aparato de alarma, cuando se acciona un aparato de alarma de forma injustificada además se causa molestias, inseguridad y peligro para el viajero. «Muchas veces los grafiteros tiran de freno de emergencia, abren las puertas y saltan a las vías para pintar el tren», reconocen las fuentes consultadas de Renfe. Señalan que estas acciones suponen «un riesgo tanto para ellos, ya que por otras vías circulan más trenes, como para los viajeros, que muchas veces son apedreados. Otras veces los apedreados son los maquinistas, cuando se bajan de la cabina para desactivar el accionamiento de alarma y desbloquear las puertas. Los grafiteros se están volviendo cada vez más agresivos, en otras ocasiones apedrean y lesionan a los vigilantes de seguridad, policías o empleados».

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