Euskadi estudia ya en pacientes la pastilla 'antisida' para reducir los contagios

Test del VIH en una farmacia, una prueba que en Euskadi ha permitido detectar 222 casos desde que se implantó en 2009. / HENAR SASTREGráfico
Test del VIH en una farmacia, una prueba que en Euskadi ha permitido detectar 222 casos desde que se implantó en 2009. / HENAR SASTRE

El Hospital Donostia prueba el fármaco en personas sanas con alto riesgo de contraer el VIH. El Ministerio de Sanidad testa el medicamento antirretroviral que protege del virus en un 87% de los casos si se toma antes de mantener sexo sin preservativo

ARANTXA ALDAZ SAN SEBASTIÁN.

Un nuevo contagio cada dos días. Ese es todavía el retrato tozudo del VIH en Euskadi que ni las campañas de prevención clásicas ni los tratamientos han conseguido revertir. ¿Se ha perdido la batalla? Definitivamente no. La comunidad científica y las asociaciones de afectados depositan sus esperanzas en la pastilla 'antisida', la toma de una combinación de fármacos antirretrovirales antes de mantener una relación sexual de riesgo -sin preservativo-.

El Ministerio de Sanidad acaba de dar el paso de iniciar su estudio, de la mano de Euskadi y Cataluña, para valorar si lo autoriza. Su eficacia ya ha sido demostrada en ensayos clínicos internacionales. Lo que ahora se prueba es su validez en condiciones reales dentro de un sistema de salud público. De recibir el visto bueno, la profilaxis pre-exposición (PrEP) se sumará a la primera línea del frente de la guerra contra el VIH, cuyo día internacional se conmemora mañana.

La comunidad científica no alberga dudas al respecto. Hace un año, en el Congreso Nacional del Sida que se celebró en Donostia, los expertos urgieron a Sanidad a que aprobara «cuanto antes» el tratamiento que protege del VIH en un 87% de los casos, si se toman los medicamentos de forma diaria y controlada a lo largo del tiempo. Los datos de los nuevos contagios, que no ceden, obligan a idear nuevas estrategias complementarias, reclamaron entonces desde el Grupo de Estudio del Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). Pusieron el acento en uno de los problemas sin resolver: se calcula que hasta un 20% del total de afectados desconocen que son portadores del virus, una epidemia oculta que ayuda a la extensión del VIH, especialmente entre hombres que mantienen sexo con hombres, el perfil mayoritario entre los nuevos contagios.

El estudio observacional, que llegará a un total de 400 pacientes en toda España, ya está en marcha. En Euskadi, la selección de candidatos, alrededor de una veintena, corre a cargo del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Donostia, que lidera el doctor José Antonio Iribarren. El fármaco no se administrará a pacientes afectados, sino a personas sanas, pero con una alta probabilidad de contraer VIH porque se exponen a prácticas sexuales sin preservativo de forma sistemática. En 2012, Estados Unidos autorizó como tratamiento preventivo el fármaco, el Truvada (la combinación de dos antirretrovirales), una pequeña pastilla azul que se toma a diario y durante al menos un año. En realidad, el fármaco no es nuevo, y ya se administraba a personas contagiadas. Lo singular fue que se autorizó su prescripción a personas sanas, una verdadera revolución.

La medida no está exenta de debate, por el temor a que pueda trasladarse el mensaje de incitar al sexo sin protección, cuando es justo la intención contraria. «A mí también me ha costado entender por qué teniendo el preservativo, que es la forma más fácil de prevención, hay que recurrir a tratamientos con medicamentos antirretrovirales. Pero la realidad es tozuda, y lo que dice es que hay un subgrupo muy concreto de población, de volumen no elevado, a quien el método clásico de prevención no funciona, por lo que sea», expone el doctor Iribarren. «La profilaxis pre-exposición es un método complementario de prevención. Es muy importante insistir en que el preservativo es el método ideal para la población en general», recalca el especialista donostiarra.

Con el compromiso de mantenerse en la vanguardia de la lucha contra el sida, Euskadi insiste en la importancia de abrir esta nueva vía ante un problema de salud pública que no acaba de retroceder. Desde el Departamento de Salud del Gobierno Vasco explican además que, de autorizarse el tratamiento preventivo por el Ministerio de Sanidad, el medicamento se administraría de forma excepcional y a personas en las que se demuestre su eficacia. Se dispensaría desde las consultas hospitalarias por un médico especialista. «No se recetará como un analgésico», tranquilizaron en su día desde Gesida.

Durante un año

«La aplicación de este medicamento sería, por tanto, de carácter excepcional y supeditada a su eficacia y factibilidad dentro de nuestro sistema sanitario para contribuir a reducir el número de casos nuevos, ya que desde un punto de vista sanitario la propagación del VIH constituye un problema de salud pública y el número de casos de sida en Euskadi no acaba de descender», manifiestan desde la consejería que dirige Jon Darpón.

El control médico resulta fundamental porque se trata de un fármaco seguro, pero con potenciales efectos secundarios, recordó ayer el doctor Iribarren. El estudio se prolongará durante un año. Las personas seleccionadas en Gipuzkoa han empezado ya con el tratamiento preventivo. El primer control se realizará a las cuatro semanas, y luego una vez al trimestre, hasta completarse el primer año de evaluación, cuando se pongan en común los resultados y se tome la decisión, en la línea de países como Francia.

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