Euskadi se atasca en el debate sobre la tasa a los turistas que reclama Gipuzkoa

Una familia de turistas extranjeros coge fuerzas en un establecimiento donostiarra. /SARA SANTOS
Una familia de turistas extranjeros coge fuerzas en un establecimiento donostiarra. / SARA SANTOS

El Parlamento rechaza la propuesta de Podemos y EH Bildu que otorgaba un plazo de tres meses para presentar una propuesta

ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

Sin plazos fijos, pero con la indiscutible participación interinstitucional del sector turístico y Eudel. Con estos requisitos es como ha decidido el Parlamento Vasco solicitar al Gobierno de Iñigo Urkullu que vuelva a abordar una reflexión sobre la implantación de una tasa turística en Euskadi con plena libertad a nivel municipal.

Por el momento, parece que el único territorio verdaderamente interesado en que se aborde esta cuestión es Gipuzkoa, mientras que Bizkaia y Álava no se muestran del todo favorables. Claro que si la realidad turística varía en función de si observa uno u otro territorio, un escenario similar aparece reflejado si la lupa se coloca sobre las localidades ubicadas en cada uno de los mismos. Al menos, la «heterogeneidad» autonómica a la que hizo referencia el parlamentario jeltzale Luke Uribe-Etxebarria es asumida por todos los grupos parlamentarios.

Los partidos con representación en la Cámara vasca no se oponen en principio a implantar esta tasa, sino que difieren en las formas en las que se debe abordar el proceso, salvo el PP, que no está a favor de aumentar las cargas impositivas. Así, los 46 votos favorables al texto acordado por PNV, PSE y PP dieron ayer luz verde a impulsar un proceso de reflexión con los ayuntamientos y agentes del sector turístico para debatir la posible implantación de una tasa turística en los municipios. A dicha enmienda, se opusieron EH Bildu y Elkarrekin Podemos al considerar que la iniciativa se quedaba corta, que no comprometía a nada y que no afrontaba con valentía el debate. «El Gobierno se pone de perfil y silba mirando al techo», recriminó el parlamentario de la coalición abertzale Iker Casanova.

«Algún problema tiene la tasa si se empezó a debatir en 2013 y aún no se ha implantado», dice el PSE

«Los ciudadanos no deben asumir íntegramente los gastos extra», señala Podemos

La principal diferencia de la proposición no de ley presentada por Elkarrekin Podemos, posteriormente acordada con EH Bildu, incluía una fecha límite que la parlamentaria socialista Susana Corcuera consideró «precipitada». El texto solicitaba al ejecutivo autonómico que presentara en el plazo de tres meses una propuesta para que los ayuntamientos vascos pudieran establecer esta tasa en base al número de pernoctaciones que se hicieran en sus municipios.

Pero Corcuera se apresuró a apuntar que si la tasa, de la que ya se empezó a hablar en 2013, aún no se ha llevado a efecto «será porque alguna complicación tendrá y no creo que seamos una banda de negados para tratar estas cuestiones», alegó recordando además la crisis económica que tampoco propiciaba la aplicación del impuesto. La parlamentaria popular Mari Carmen López de Ocariz salió en su defensa. Recordó que los impuestos «rara vez generan simpatía entre los ciudadanos» y apuntó que en el Estado «solo está implantada en dos comunidades de 17».

Con la supresión del plazo de tres meses aprobada, el Parlamento Vasco solicitó al Ejecutivo autonómico reabrir un proceso de reflexión que otorgue libertad de movimiento a cada ayuntamiento.

La representante socialista advirtió de que la tasa «debe estar bien planteada» para que las consecuencias de la misma no recaigan sobre los municipios y señaló que «hay que matizarla de tal forma que si Donostia aplica la tasa, las localidades colindantes no se sientan obligadas a implantarla».

Limpieza, seguridad o tráfico

Sin embargo, el parlamentario de Elkarrekin Podemos Jon Fernández advirtió de que la ley de Turismo aprobada hace un año no incluye un impuesto «útil» para hacer frente a los gastos que genera el turismo en algunas ciudades, como el alumbrado, la limpieza, el cuidado de playas, la seguridad o el tráfico. Así, puso el ejemplo de París, que aplica una tasa turística «con éxito desde hace veinte años», y de Cataluña, donde se hace desde 2012 con un precio por noche que oscila entre los 0,45 céntimos y los 2,25 euros. «Los turistas no deben asumir íntegramente los gastos extra, pero tampoco los ciudadanos», alegó.

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