Cinco errores que explican el caos del sábado en Etzegarate

Fallo en la previsión meteorológica, imprudencias, desinformación... una serie de circunstancias se alinearon el sábado por la noche para provocar el colapso de la N-1

AIENDE S. JIMÉNEZ

El caos vivido el fin de semana en la N-1 en el puerto de Etzegarate, en Gipuzkoa y Navarra, que hizo que cientos de personas permanecieran atrapadas hasta once horas en sus vehículos y que 1.400 tuvieran que pasar la noche en Alsasua, alojadas de emergencia en el polideportivo, el albergue y en casas particulares, deja en evidencia que el protocolo en caso de temporal, una vez más, no ha funcionado. Los afectados culpan a las instituciones por la falta de previsión ante la alerta naranja por nieve mientras la Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco se escudan en que cayó más nieve de la que se esperaba, que se cruzaron varios camiones en las principales vías y hubo un gran número de desplazamientos.

Lo preocupante es que no es la primera vez que ocurre. En el último temporal de nieve, el pasado 1 de diciembre, cuando Euskalmet también había activado la alerta naranja por nieve, las carreteras de Gipuzkoa también se colapsaron. Aquel viernes la nieve obligó a cerrar durante tres horas la A-15 y la N-1 en Etzegarate y atrapó, a primera hora de la mañana, a cientos de conductores que se dirigían a trabajar. En ambos casos el cruce de camiones fue también la causa del cierre de las vías, y el tráfico del enlace navarro se desvió también por la N-1, convirtiéndose esta carretera de nuevo en un fondo de saco en el que se produjeron grandes retenciones.

Sea como fuere, una sucesión de acontecimientos hicieron que las principales vías de acceso por carretera a Gipuzkoa, salvo las autopistas AP-8 y AP-1, quedasen inutilizadas:

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Fallo de previsión

Cayó más nieve de la que se esperaba y la previsión no fue del todo precisa. Aunque el Instituto vasco de Meteorología (Euskalmet) había activado el aviso para cotas en torno a los 700 metros desde el viernes, no fue hasta poco antes de las cuatro de la tarde del sábado cuando actualizó las previsiones y anunció la bajada de la cota de nieve hasta los 200 metros y una acumulación de 15 centímetros en cotas de 500 metros (Etzegarate está a 650). Ya era demasiado tarde.

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Desvío de la A-15 a la N-1

La nieve que empezó a caer con intensidad a mediodía ya había provocado el cruce de un camión en la A-15, lo que bloqueó el paso en dirección Pamplona y obligó al cierre de la autovía a Navarra a las tres de la tarde. Ante esta situación, la Ertzaintza decidió desviar ese tráfico por la N-1, que acabó convirtiéndose en una trampa para vehículos. Mientras tanto, la AP-1 estaba limpia. Las condiciones de la calzada provocaron además el cruce de otro camión en Etzegarate, un hecho que terminó de colapsar la red viaria guipuzcoana a partir de la media tarde y cientos de conductores quedaron atrapados en el puerto.

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Camiones incumplidores

Aunque con alerta naranja los camiones tienen prohibida la circulación por el carril izquierdo y además, debido a la situación de las carreteras Tráfico pidió liberar ese carril de las vías que se podían ver afectadas por el temporal de nieve para que los quitanieves pudieran despejar las calzada y los vehículos de emergencia pudieran atender las incidencias, la Diputación de Gipuzkoa denunció que «muchos conductores desoyeron esta indicación, provocando grandes complicaciones».

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Coches sin cadenas

Aunque con condiciones meteorológicas adversas se recomienda extremar la precaución, evitar traslados innecesarios hacia las zonas más afectadas y, en caso de hacerlo, llevar cadenas o ruedas de invierno, muchos de los conductores que se vieron atrapados en la A-15 y en la N-1 no estaban preparados para circular con nieve.

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Falta de información

Una vez que se cerró el tráfico en la N-1, los atrapados por el atasco en Etzegarate veían desde la ventana cómo la nieve caía copiosamente y el tiempo pasaba sin que recibieran información alguna sobre lo que estaba ocurriendo. Critican la falta de información por parte de las autoridades. «Fue muy raro porque durante las seis horas que estuvimos no apareció nadie», comentaba el exciclista Peio Ruiz Cabestany, que se llegó a plantear si podría deberse a algún tipo de descoordinación de competencias entre las autoridades navarras y las guipuzcoanas.

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