Los estudiantes se movilizan en San Sebastián contra la sentencia de 'La Manada' al grito de «No es abuso, es violación»

Concentración de los estudiantes en San Sebastián/USOZ
Concentración de los estudiantes en San Sebastián / USOZ

Cientos de estudiantes se han congregado en San Sebastián contra la sentencia del caso 'La Manada'

ANA VOZMEDIANOSan Sebastián

¿Qué harías si un amigo tuyo te enviara un 'whatsapp' en el que te dijera que él y otros cuatro 'se lo han hecho con una chica'? Unai, Iñigo, Pablo, Beñat y Aimar, del instituto Peñaflorida de San Sebastián mostraban su sorpresa ante la pregunta. Ninguno se plantea que eso pudiera ocurrir dentro de su grupo de amigos. Les cuesta imaginar esa situación, se miran. «Como mucho le preguntaría si está hablando en serio porque no me lo podría creer ni como broma», dice Pablo, en mitad de la multitud que ayer se congregó en Donostia en la protesta estudiantil contra la sentencia de 'La Manada'.

Chicas y chicos de institutos y facultades de distintos puntos de Gipuzkoa quisieron mostrar su solidaridad con la víctima y su repulsa hacia la sentencia que, además, ha hecho que ellas tengan más miedo a determinadas miradas o comportamientos. Los jóvenes, como ocurrió en otras ciudades del Estado, cogieron el testigo de las protestas que ha provocado la sentencia de 'La Manada', que califica lo ocurrido en los Sanfermines de abuso y no de agresión sexual.

En su protesta por las calles donostiarras, los estudiantes expresaron también que, sean del sexo que sean, no están dispuestos a admitir que se vulnere su intimidad y lo que puede resultar más preocupante en determinados ámbitos, su desconfianza hacia la justicia y a cómo se administra según los delitos.

«Que se haga justicia»

En el Boulevard donostiarra, poco antes de la manifestación, este grupo de chicos se encuentran con amigas de clase que también han acudido al Boulevard después de las primeras clases. Unai es rotundo. «Hemos venido porque nos parece injusto que después de todo lo que pasó se les condene solo por abusos. Queremos protestar y decir que no queremos que esto vuelva a ocurrir y que se haga justicia».

Por la mañana había llovido con fuerza, los exámenes mandan en estas fechas de mayo, pero cientos de chavales lo tenían muy claro: era necesario protestar. Poco a poco habían llegado al Boulevard para iniciar la concentración a mediodía y pasado un cuarto de hora, partían hacia la avenida de la Libertad para enfilar luego por el paseo de la República Argentina y volver de nuevo al Boulevard para protagonizar una sentada en un suelo en el que quedaban rastros del agua caída por la mañana.

Desde Andoain había llegado otro grupo numeroso de Bachiller formado por Eider, Goiatz, Maite, Adriana, Iker, Ibai, Ander, Olaia, Oihana y June. Hablaron del tema en clase, algunos se opusieron a acudir a la concentración por culpa de los exámenes o para no perder clase. Otros votaron a favor de «la greba», pero con intención de no acudir a la manifestación. En clase de Olaia solo se quedaron dos personas en el aula.

A este grupo estas actitudes de sus compañeros les parecen egoístas y poco solidarias. «Pensamos que hay que protestar, mostrar que estamos en contra del patriarcado que nos imponen, en contra de una sentencia que se queda en nueve años y que no nos parece lógica», explican. Ellas aseguran que la sentencia les da miedo, más aún del que tenían antes de conocer lo ocurrido en Pamplona y de saber cuál ha sido el veredicto.

«Sobre todo por la noche, pero también por la tarde. El otro día iba sola por la calle y dos tíos me miraban con una cara que me dio miedo. ¿Por qué tenemos que pasar por eso?», cuenta una de las chicas. «O por que te digan cosas asquerosas cuando pasas. ¿Quién les ha pedido su opinión sucia sobre cualquier aspecto de nuestro cuerpo?», argumentaba otra. «A mí esas opiniones no me interesan». Al fondo sonaban eslóganes como «Con ropa o sin ropa, mi cuerpo no se toca» o «Yo sí te creo». Para los chicos de este grupo de Andoain resulta impensable que ninguno de la cuadrilla pueda llegar a los límites de 'La Manada'.

¿Ellos no hacen tampoco comentarios sobre las chicas? «A ver... Le puedes decir a una amiga que es guapa o que está guapa, o comentar con otro amigo que una chica está muy bien, pero no lanzar en voz alta comentarios desagradables por la calle a una mujer», argumentan. Ellas les defienden. «Nosotras también comentamos si un chico es guapo o tiene buen cuerpo, pero eso no tiene nada que ver con gritarlo por la calle y ofender y agredirle verbalmente».

Durante la sentada final contra el machismo, chicas de grupos feministas, a través del altavoz, calificaron la sentencia como increíble y repugnante. Incluso como «una invitación para futuras agresiones porque parece que se puede violar y grabarlo sin mayores problemas sin que se considere un delito grave», se dijo en la lectura del comunicado.

En un banco cercano al quiosco, escuchaban Sergio, Nagore, Álvaro y María, estudiantes en la facultad de Químicas del campus de Ibaeta. Ellas estaban contentas por el respaldo masculino conseguido en la protesta, porque a ellos también les preocupe lo ocurrido. Sergio y Álvaro se mostraban convencidos de que deben colaborar con el objetivo de que se haga justicia. «En este caso lo lógico es que se hubieran aplicado medidas más fuertes y creo que todavía hay que luchar por ello».

Los cuatro niegan que en su grupo de amigos pueda haber gente como los componentes de 'La Manada'. «Pero si supiera que uno de ellos lo es, también mostraría la misma actitud que ahora», añade Sergio.

«No es abuso, es violación», se coreaba en castellano y en euskera y figuraba en la pancarta que encabezó la manifestación. Muy cerca del inicio, un grupo del instituto Koldo Mitxelena de Errenteria, Irati, Andrea, Maider, Ana e Iyal. Irati tomó la voz cantante dentro del grupo. «Creo que todo esto es muy injusto, no solo por este caso, sino también por otros que también tienen que ver con los abusos y las agresiones sexuales. ¿Sabes lo que pienso? Que se ríen de nosotras, que nos toman el pelo y no nos toman en serio». Sus compañeros asienten. «La Justicia debe cambiar, no podemos seguir así». Hubo aplausos cuando en la lectura del comunicado se expresó la voluntad de los congregados de que los jueces autores de la sentencia sean inhabilitados.

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