Estudiantes con empleo asegurado

Muchos alumnos de FP, sobre todo de la familia industrial, tienen un contrato antes de concluir el grado

Iñaki Tamayo, en el centro, con otros dos compañeros en Danobat de Elgoibar. /MORQUECHO
Iñaki Tamayo, en el centro, con otros dos compañeros en Danobat de Elgoibar. / MORQUECHO
TERESA FLAÑO

La amplia oferta formativa que da respuesta a muchas vocaciones, la adaptabilidad de los perfiles a las necesidades de las empresas, la rapidez de acceso al mercado laboral y un aprendizaje práctico que en muchas ocasiones contribuye a reducir el abandono escolar son algunas de las características de la Formación Profesional, una opción de estudios que en los últimos años ha tenido en Euskadi un imparable desarrollo. En Gipuzkoa 13.534 estudiantes están matriculados en alguna de las 26 familias profesionales y de ellos 6.228 han optado por la rama industrial, con prácticamente el 100% de los alumnos colocados al día siguiente de terminar sus estudios y en muchos casos con más de una oferta. Pero no son suficientes. Si no se produce un incremento, en dos años podrían faltar estudiantes que abastezcan a las empresas que, con la salida de la crisis, vuelven a crecer y a demandar más profesionales.

Tres jóvenes guipuzcoanos, que se encuentran en la recta final de sus estudios y que saben que cuando terminen van a seguir trabajando en los negocios donde realizan las prácticas, hablan de su experiencia en la FP a la que apenas encuentran pegas.

«De las ingenierías salen más verdes que de la FP»

«De las ingenierías salen más verdes que de la FP» Iñaki Tamayo, Estudiante de Mecatrónica/Danobat

Iñaki Tamayo tiene 21 años y lleva tres trabajando en Danobat, empresa que define como «puntera en máquina-herramienta especializada en tornos, rectificadoras...». Combina el trabajo con sus estudios de Mecatrónica Superior en IMH de Elgoibar, la misma localidad donde está ubicada la empresa que le ha contratado. Su caso es un ejemplo del modelo que muchas empresas están siguiendo: formar a un joven con un perfil determinado para cubrir un puesto concreto y especializado. La experiencia le está resultando satisfactoria y, aunque todavía no tiene el título y ha recibido alguna oferta más, lo tiene claro: «Voy a seguir aquí, estoy muy a gusto. Aunque con nuestra formación ninguna empresa nos rechazaría».

Antes de decantarse por la Formación Profesional dudaba si hacer una ingeniería. Tras reflexionar, consideró que la mejor opción era empezar por Mecatrónica porque «estos dos años de estudios me iban a servir para mucho», y después entrar en la universidad. No se arrepiente, todo lo contrario: «La llamada de Danobat me aclaró mucho las cosas» hasta el punto de que, de momento, ahora que acaba el grado superior, no va a seguir estudiando porque la empresa le va a contratar ya como un trabajador más.

La responsabilidad del trabajo y la relación con los otros empleados son experiencias que «no las encuentras en una carrera universitaria». Por eso considera que «a mí me ha servido para madurar y ver la realidad laboral de frente, porque si quieres seguir trabajando tienes que saber adaptarte». Al compararse con amigos suyos que están estudiando una ingeniería cree que «salen mucho más verdes, nosotros salimos mejor formados para afrontar enseguida un trabajo, somos más autónomos».

Si busca una pega es que «la FP industrial es muy masculina, se ve cada vez a más mujeres, pero todavía somos muchos más hombres y eso que dicen que la visión femenina en el trabajo aporta mucho en aspectos como la organización».

Cree que es necesario desechar la idea que liga la FP industrial con el buzo azul y la grasa, «aunque alguna vez hay que mancharse las manos, pero las menos. El mundo de la máquina-herramienta está cambiando mucho, ahora es más de pensar y hacer las cosas con mimo. Los empleos son de calidad, se trata muy bien a nuestro perfil».

«Acabo las prácticas en junio, pero sigo en la empresa»

«Acabo las prácticas en junio, pero sigo en la empresa» Ainara Garcí,a Administración y Finanzas/Voith

Otro grado en el que se tiene el trabajo prácticamente asegurado al terminar la FP es Administración y Finanzas. Y así le ha sucedido a Ainara García, aunque inicialmente su futuro no estaba orientado por ese camino porque trabajaba de camarera. Pero hace unos años decidió retomar los libros y estudiar. Las matemáticas siempre se le han dado bien y por eso optó por Administración y Finanzas en el Instituto de Formación Profesional Tolosaldea. Al ser un modelo de formación dual, desde el principio comenzó a trabajar y en la empresa Voith en Tolosa, dedicada a la maquinaria para papel, lo hace desde junio de 2017. «Estar trabajando todo el año te permite aprender más que en unas prácticas de tres meses cada curso». En ese aprendizaje ha sido fundamental la labor de sus compañeros «que están muy pendientes de nosotros, nos ayudan mucho».

El contrato de prácticas se le terminará en junio, pero no tiene sobre ella la presión de pensar en enviar currículos o ir al paro porque en la empresa ya le han dicho que tendrá un contrato. Con esa perspectiva cómo no se va a declarar ferviente defensora de este tipo de Formación Profesional de donde «sales mucho más preparado, puedes ver cómo se desarrollan de verdad los proyectos a largo plazo».

No descarta sacarse una carrera, «pero de una manera más relajada». No le ha supuesto un esfuerzo demasiado grande compaginar estudios y trabajo «pero hay que estar concienciada porque hay que tener la cabeza en dos sitios diferentes».

También destaca que en Voith, además de aprender, le han hecho asumir responsabilidades. Está en el departamento de compras y se encarga de múltiples pedidos como la tornillería, de los albaranes y de la logística necesaria para organizar los transportes nacionales e internacionales. «En ningún momento me han tratado como a una becaria».

«Voy a ir a la universidad y seguiré en la empresa»

«Voy a ir a la universidad y seguiré en la empresa» Jorge Blas, Diseño de Fabricación Mecánica/Dikar

Unas clases de diseño técnico en la ESO permitieron a Jorge Blas comprobar que «eso era lo suyo». Tras el Bachillerato tecnológico, pasó a la Formación Profesional en el IMH de Elgoibar y al mismo tiempo está trabajando en Dikar, cooperativa de Bergara especializada en rifles deportivos, en el área de calidad. El próximo curso va a dar el salto a la universidad, en la modalidad dual, y en la empresa le han garantizado que podrá seguir ocupando el mismo puesto.

«Estar cinco años en una empresa supone una experiencia enorme para mí como alumno, pero también beneficia a la empresa porque te forman de manera específica para un puesto y luego ya no les hace falta buscar a otra persona», explica.

Reconoce que en algunos momentos resulta algo complicado compaginar las dos facetas de estudiante y trabajador, y que muchos días termina tan cansado que no acude al entrenamiento con su equipo de fútbol.

Y aunque los números demuestran que la cifra de mujeres es mucho menor «en nuestro taller hay bastantes, pero la mayoría seguimos siendo hombres». También cree que ya es hora de terminar con el tópico de que la FP es para aquellos que sacan malas notas: «Yo en Bachiller sacaba buenas notas y en mi clase, dos alumnas son arquitectas».

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