Escala en Gipuzkoa de camino al Magreb

Amina y Farah, junto a sus tres hijos antes de partir.
Amina y Farah, junto a sus tres hijos antes de partir. / LOBO ALTUNA

Miles de viajeros de todos los puntos de Europa paran estos días en el territorio en su larga ruta. «Estamos ansiosos por llegar», cuentan Hamza y su familia, que llevan dos años sin ir a su Casablanca natal, en un descanso en la A-8 en Oiartzun

OLAIA OYARZUN OIARTZUN.

Equipajes imposibles sobre vehículos con matrículas de todos los puntos de Europa: es la fotografía que mejor plasma la realidad de las carreteras guipuzcoanas estos días. La Operación Paso del Estrecho, que este año prevé atraer a más de tres millones de personas, convierte las áreas de descanso del territorio en verdaderas ciudades ambulantes. Es el caso de la A-8 en Oiartzun. Se trata de la primera parada desde Francia tras la frontera, donde familias enteras echan el freno y se dan un respiro antes de seguir devorando kilómetros hasta el Magreb.

Pasada la una del mediodía, el tránsito de automovilistas en el restop oiartzuarra no cesa. Trece furgonetas repletas de bolsas, una veintena de coches y dos caravanas esperan una larga cola para repostar en la gasolinera, mientras, Abdel, trabajador en el puesto informativo de la DGT, intenta poner orden y se presta a resolver cualquier duda en mitad del tumulto. A su lado, se encuentra el stand más concurrido del área de descanso; el lugar donde pueden comprar los pasajes para cruzar el Estrecho. «Este es el primer año que viajamos a Marruecos en coche, antes lo hacíamos en avión», relata Hamza tras comprar los billetes de ferry a toda su familia. Su mujer y sus tres hijas están muy «ansiosas» por llegar a su tierra natal. Hace dos años que no ven a sus familiares en Casablanca y están «deseando» llegar. Aunque su primera experiencia no ha ido del todo bien. «Mi hija pequeña no está acostumbrada a viajar tantas horas en coche, se marea mucho», lamenta. Por encima de todo, el viaje sigue adelante y Algeciras será su próxima parada.

Motril es el puerto que han elegido Amina y Farah, un matrimonio que ya ha perdido la cuenta de los años que llevan cruzando el Estrecho, para llegar a Túnez. Dieron el pistoletazo de salida en París, junto a sus tres hijos. «Hemos parado un par de horas para comer y poner el coche a punto», asegura el padre mientras arranca el coche. Aunque hay experiencias diversas, Farah dice que «jamás» han tenido un sobresalto y subrayan que el operativo desplegado les garantiza cierta «seguridad». Las paradas, que se prolongan durante horas, pueden deparar desagradables sorpresas, por ejemplo en forma de robos. «Tengo mucho miedo de que nos roben, el año pasado unos conocidos llegaron al sur con lo puesto», denuncia un hombre holandés mientras bebe un café. Su mujer y su hija esperan en el vehículo dormidas. El hombre, de 35 años, bromea diciendo que «sufren jet lag». Sin embargo, él no pierde de vista la baca que contiene el equipaje para el mes que residirán en su lugar de origen, Marruecos.

Tres millones de viajes

Además de cansancio, el larguísimo viaje que emprenden cada año en vacaciones para regresar a sus países de origen suele ser sinónimo de atascos. La coincidencia además en fechas de esta ruta internacional con los puentes festivo de Santiago, y el próximo de San Ignacio, en Gipuzkoa prometen un tráfico intenso esta semana. Ayer, ya se registraron colas de hasta ocho kilómetros en la frontera. Desde el puesto informativo en Oiartzun, se insistía a los conductores en circular con precaución y descansar cada ciertas horas.

Este año, la Operación Paso del Estrecho, que arrancó el pasado 15 de julio y culminará el 15 de septiembre, espera cifras similares o con una ligera tendencia al alza en el volumen total de vehículos y pasajeros respecto a los veranos anteriores. El pasado año, se contabilizaron 2.865.479 personas y 655.796 vehículos por vía marítima entre Europa y África. Un tránsito que se cerró con 11 heridos y 4 víctimas mortales. Las previsiones apuntan a que este año tres millones de personas cruzarán el Estrecho, con más de 170.000 vehículos que pasarán el peaje de Irun. Se trata de una operación que cumple treinta años desde que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias elaborara la primera 'Operación Tránsito'. Tarifa, Algeciras, Málaga, Motril y Almería son los puertos que conectan con el norte de África. A mediados de agosto, los mismos millones de conductores harán el camino en sentido inverso y de nuevo pararán en Gipuzkoa.

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