La Ertzaintza externaliza miles de pruebas de ADN atrasadas por el colapso en el laboratorio

Un agente del laboratorio de la Policía Científica sostiene varias muestras de ADN en la central de la Ertzaintza en Erandio./Borja Aguado
Un agente del laboratorio de la Policía Científica sostiene varias muestras de ADN en la central de la Ertzaintza en Erandio. / Borja Aguado

El Departamento de Seguridad insiste en que es una medida «temporal» y dice que los delitos graves seguirán analizándose en la base central de Erandio

DAVID S. OLABARRISAN SEBASTIÁN.

El Departamento Vasco de Seguridad ha abierto un concurso público para subcontratar «de forma temporal» los análisis de unas 4.000 muestras de ADN, correspondientes a miles de delitos, ante la imposibilidad material de «darles salida» en los laboratorios de la Policía Científica de la Policía vasca. El número de evidencias pendientes de analizar ha crecido de forma exponencial en los últimos años -en la actualidad rondan las 15.000- por varios problemas. Fundamentalmente dos, la entrada en funcionamiento de los nuevos grupos de Inspección Oculares y las renuncias de ertzainas especializados, que han dejado tocada a una unidad capital en la resolución de delitos pero que, en términos generales, no se siente «reconocida» por el Ejecutivo autonómico.

Desde la Consejería de Seguridad rechazaron que nos encontremos ante una «externalización» o de una «privatización» del servicio. Según dijeron, se trata de una «subcontratación temporal». E insistieron en que esta licitación, que asciende a los 800.000 euros y que tendrá una duración de dos años, es una medida que se aplicará junto a otras iniciativas -se está planteando ampliar la unidad con agentes en comisión de servicios- hasta que se pueda «normalizar el flujo interno de análisis de ADN». También rechazaron que se trate de algo «excepcional», en la medida en que esta idea también ha sido utilizada por otras fuerzas de seguridad. Por ejemplo, la Guardia Civil. Es más, en 2005 el antiguo Departamento de Interior ya tuvo que contratar a laboratorios privados para analizar muestras genéticas después de que un fallo informático bloquease una de sus principales herramientas.

Las claves

15.000
muestras genéticas están pendientes de analizar. Se trata de un retraso aproximado de 2 años.

Dos años de trabajo

Las fuentes policiales consultadas por este periódico señalan que el retraso en el laboratorio, que no ha hecho más que crecer en los últimos meses, equivale a dos años de trabajo. Las carpetas acumuladas, en todo caso, no corresponden a los delitos más graves, como homicidios, robos con violencia y agresiones sexuales, que son considerados estratégicos y cuya investigación siempre se considera prioritaria. Desde el Departamento de Seguridad advirtieron, a este respecto, que estos crímenes seguirán siendo analizados en los laboratorios de la Ertzaintza, pero reconocieron que «a día de hoy no es posible darle salida» sin recurrir a un «expediente de subcontratación».

Una de las principales razones en el atasco en el laboratorio de la Científica reside en el aumento de las evidencias genéticas recogidas por los nuevos grupos de inspecciones oculares comarcales, que se crearon a mediados de 2014 como un espacio intermedio entre las unidades de investigación de las comisarías -que se suelen ocupar de los casos menores-, y de las unidades más especializadas, como las territoriales o las inspecciones oculares que realiza la propia Policía Científica.

El otro problema de fondo ha sido la renuncia de varios de los agentes que llevaban años en esta unidad, cuyas aportaciones resultan clave a la hora de decantar el veredicto de un juicio. Muchas de las bajas voluntarias se han producido porque los miembros de la Policía Científica en general no se sienten valorados. En la actualidad, sólo hay 5 personas que puedan firmar informes y defenderlos ante un tribunal. Entre otras razones, porque critican que para acceder a esta unidad no haga falta tener una titulación específica -por ejemplo Biología en el caso de Genética forense-. Este detalle -insisten- evita que les sea reconocida la especialidad, pero luego, en la práctica, la inmensa mayoría de los que superan los exigentes temarios y acceden a estos puestos son, precisamente, licenciados. «Es como si en Osakidetza se considerase a todos celadores para luego aprovecharse de los que tuviesen estudios en Medicina», explica un agente.

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