Se entregan al juez el cabecilla del alijo de cocaína de Zumaia y su lugarteniente

Exterior del velero en el que viajó la droga desde Sudamérica a Zumaia. / ARIZMENDI
Exterior del velero en el que viajó la droga desde Sudamérica a Zumaia. / ARIZMENDI

Se hallaban en libertad provisional y, tras conocer sus condenas, se personaron en un juzgado de Bilbao donde fueron detenidos

JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Se encuentra ya detenido. Se entregó ayer. Los jueces no han creído su versión ni tampoco la que ofrecieron los miembros que conformaban su banda de traficantes. José María R.D., el líder del grupo que en 2011 introdujo 495 kilos de cocaína a bordo de un velero en Zumaia, no era un simple peluquero que trabajaba en el negocio de su madre, en el bilbaíno barrio del Peñascal, como transmitió en el juicio. La Audiencia de Gipuzkoa afirma que era el cerebro de una trama dedicada al narcotráfico. «Viajó a Colombia y Venezuela para comprar la sustancia y la embarcación para trasladarla a España, contrató a los tripulantes, dispuso de la forma en la que se realizó el pago convenido con el vendedor del buque, ordenó facilitar a los navegantes los medios necesarios para mantener las conversaciones telefónicas previas y coordinó lo necesario para proceder al desembarco y alijó la droga», afirma el tribunal en la sentencia que fue notificada ayer.

La Sección Primera de la Audiencia ha impuesto al máximo responsable penas que suman 19 años y 6 meses por los delitos de tráfico de drogas, participación en grupo criminal y blanqueo de capitales. La justicia también sentencia a su mano derecha, natural de Colombia, a quien le considera su «lugarteniente». Le impone una pena de trece años y seis meses. Ambos, junto con otro de los acusados, se presentaron ayer ante la autoridad judicial en Bilbao, donde fueron detenidos.

La Sala condena también a nueve años a uno de los tripulantes del velero - el otro se encuentra en paradero desconocido- y para los cinco restantes encausados acuerda penas que oscilan entre 14 años y 10 meses de cárcel y los 3. Entre estos últimos se encuentra la madre del jefe de la banda, con una pena de cuatro años y seis meses por un delito de blanqueo de capitales.

La sentencia constituye un éxito para la Fiscalía de Gipuzkoa, representada por David Mayor, fiscal antidroga de Gipuzkoa, así como para el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) del País Vasco, cuyos funcionarios llevaron a cabo la operación. Por el contrario, supone un varapalo para las defensas. Entre el elenco de abogados se encontraban el exmagistrado de la Audiencia Nacional Javier Gómez de Liaño y la exfiscal del Tribunal Supremo María Dolores Márquez de Prado, que defienden respectivamente al cabecilla y a su madre.

Pero, cuidado, nada está aún decido. La sentencia no es firme y con absoluta seguridad será recurrida ante el Tribunal Supremo.

La resolución echa por tierra la versión que el cerebro de la banda ofreció durante la vista. José María R.D., a quien en su torno le conocen como 'Txema', negó su partipación en los delitos que le fueron imputados. «Pero numerosas pruebas indican lo contrario», sostienen los miembros del tribunal.

El acusado relató en el juicio que en la fecha de los hechos trabajaba a jornada completa en la peluquería de su madre, un hecho que la Audiencia rechaza de manera categórica. Lo hace sustentado en manifestaciones de agentes de la Policía y funcionarios de Aduanas que llevaron a cabo diferentes seguimientos sobre el entonces investigado. La Audiencia señala que todos ellos, «sin excepción», manifestaron que no vieron al acusado acudir a la peluquería «ni a ningún establecimiento y permanecer en el mismo durante un tiempo donde pudiera deducirse que pudiera realizar algún trabajo».

Concluye en este sentido el tribunal que el acusado «entraba poco» en la local de su madre y añade que el hecho de que hubiera estado dado de alta en la Seguridad Social por cuenta ajena para el negocio no es prueba suficiente. «Una dedicación profesional a la peluquería o a cualquier otra se demuestra por el trabajo realizado», que, sin embargo, fue descartado por todos, señala.

La Audiencia destaca en este sentido que no existe «ningún elemento probatorio» que indique que el acusado hubiese realizado estudios, cursos, cursillos o hubiese participado en congresos relacionados con la actividad que dijo ejercer.

«Pero tenía dinero», precisan los jueces que no obvian que el líder de la organización utilizaba vehículos de alta gama como un BMW X6, un Mercedes, un Golf así como un Clio, ninguno de los cuales estaba a su nombre , «lo que indica que con ello quería ocultar» la realidad.

Pantalla para encubrir

Igual de contundente se muestra la Sección Primera con la madre del acusado. Afirma que la actividad que se desarrollaba en su peluquería era más bien escasa y añade que ni siquiera ella acudía de forma regular, tal como sostuvo una miembro del SVA. Sostiene que con las declaraciones fiscales que aportó buscaría «constituir una pantalla para encubrir ingresos de procedencia ilícita».

Asimismo, asegura que faltó a la verdad al declarar que su hijo trabajaba con ella. «Conocía que no lo hacía, pero pretendió crear la apariencia de que trabajaba», y concluye señalando que también sabía la actividad ilícita a la que se dedicaba su hijo «y se aprovechaba de ella».

La Audiencia analiza asimismo los movimientos de los teléfonos que el acusado utilizó así como los viajes que realizó a Suramérica para cerrar la operación de compra de la droga y del velero.

De las penas impuestas a los restante acusados destacan los trece años y seis meses impuestos al lugarteniente, Alexander P., y a Manuel C.C., excompañero sentimental de la madre del jefe. Del primero, la Audiencia afirma que era quien acompañaba siempre al cabecilla cuando estaba en España y le sustituía cuando se encontraba en el extranjero. Realizó dos pagos para la compra del velero y acompaño a 'Txema' a Zumaia para el desembarco de la cocaína.

Del compañero de la madre sostiene que «no tenía más vida que su dedicación al tráfico de drogas».

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