Enigmáticas muertes en el mar

Visata del 'Gure Eguzki, cuyo patrón desapareció en 1999./PEÑALBA
Visata del 'Gure Eguzki, cuyo patrón desapareció en 1999. / PEÑALBA

El fallecimiento del patrón de una embarcación de recreo de Lekeitio hace unos días revive otro caso similar ocurrido en 1999 en San Sebastián

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

La muerte y el naufragio hace unas semanas de un pescador deportivo lekeitiarra, Joni Marqués Mendikute, de 57 años, en circunstancias que no han trascendido y cuya búsqueda mantuvo en jaque durante días a los equipos de salvamento, recuerda otros casos también enigmáticos de patrones de embarcaciones de recreo que partieron y no regresaron.

Uno de ellos se produjo en agosto de 1999, en Donostia. Entonces, el yate bautizado con el nombre de Gure Eguzki, fue localizado por varios particulares sobre las ocho de la tarde del martes día 17, en las rocas de Tximistarri, en la ladera de Igeldo. A bordo no había nadie. Su patrón, J. M. B. había desaparecido.

La embarcación había sido avistada desde el restaurante Leku-Eder, en la carretera al citado barrio donostiarra, cuando golpeaba la proa contra las rocas. El hecho fue puesto en conocimiento del centro de Coordinación de Emergencias SOS-Deiak, desde cuya central se dio aviso a la Cruz Roja de Mar. Una lancha de la citada institución acudió a la zona y condujo el yate hasta el puerto donostiarra. Una vez en el muelle, miembros del equipo de salvamento inspeccionaron la embarcación y en su interior encontraron la documentación a nombre de su titular así como diversas prendas y un teléfono móvil.

La ausencia del tripulante hizo que se activara el dispositivo de rastreo. Varias embarcaciones de la Cruz Roja, Salvamento Marítimo y particulares se hicieron a la mar en busca del desaparecido.

J. M.B. se había hecho a la mar a primera hora de la mañana con la finalidad de dedicar la jornada a la pesca del bonito, una actividad deportiva a la que era aficionado. Entonces, conocidos suyos señalaron que el desaparecido había previsto salir en compañía de un amigo suyo, pero que como quiera que la otra persona tenía que regresar para las cinco y media de la tarde y él se iba a retrasar algo más, al final decidieron salir cada uno por su cuenta. Se sabe que el desaparecido realizó sobre las seis de la tarde una llamada telefónica a su domicilio para advertir que se encontraba a poco menos de dos horas de navegación del puerto.

Pero lo que sucedió a partir de ese momento, es una incógnita. Miembros de los grupos de salvamento no descartaron que hubiese sufrido un accidente a bordo del yate y cayera al agua. De acuerdo con esta hipótesis, la embarcación, dotada de un sistema que le permite mantener el rumbo de forma automática, siguió su marcha hasta llegar a la costa. Tampoco se descartó que el tripulante hubiese sufrido una indisposición que le pudo llevar también a caer al mar. En el momento de producirse los hechos, la mar se encontraba en buenas condiciones.

En los días siguientes se llevaron a cabo labores de búsqueda en las que tomaron parte, además de las unidades de salvamento, varias decenas de embarcaciones de recreo. Las tareas, sin embargo, no dieron resultado alguno.

El patrón era, según señalaron entonces conocidos suyos, «un hombre con experiencia en la mar», que se desenvolvía perfectamente en el medio. Natural y vecino de San Sebastián, el desaparecido estaba casado y tenía dos hijos que entonces contaban con 18 y 15 años.

La reciente muerte del lekeitiarra Joni Marqués ha sido similar a la anterior, solo que en este caso el cadáver apareció transcurridos diez. Joni partió también a pescar bonito y no regresó a la hora que se les esperaba. Salió de Lekeitio y su cuerpo apareció en aguas de A Coruña, a más de seiscientos kilómetros de distancia. La embarcación apareció partida en unas rocas dentro del término municipal de Cedeira, en la playa de Teixidelo, conocida por sus arenas negras.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos