La empresa denunciante adivinó ante notario cómo iba a ser el reparto y los precios

Acta notarial: documento de mayo de 2011 en el que Aibak predice el resultado de la siguiente adjudicación del Gobierno Vasco.
Acta notarial: documento de mayo de 2011 en el que Aibak predice el resultado de la siguiente adjudicación del Gobierno Vasco.

Presentó un acta notarial ante Competencia para corroborar su denuncia de un posible reparto del mercado en el servicio de comedores que dependen del Gobierno Vasco

DAVID TABERNA

Aibak, la empresa que denunció el supuesto reparto de mercado en el servicio de catering de los comedores escolares públicos del País Vasco, adivinó ante notario el resultado de las adjudicaciones que firmaba el Gobierno Vasco. La predicción, luego confirmada, incluía tanto las empresas que se llevarían el concurso, como los lotes que les adjudicarían y el precio máximo pagado por la Administración por menú escolar. Según ha podido saber este periódico, la empresa denunciante quiso registrar este pronóstico a través de un acta notarial con el fin de demostrar «la existencia de acuerdos entre las empresas adjudicatarias del servicio», un supuesto pacto que se ha podido prolongar al menos desde 2003 y hasta 2014. Para reforzar su denuncia, Aibak incorporó este documento notarial a la abundante documentación que a finales de 2013 presentó ante la Autoridad Vasca de la Competencia (AVC) y que, un año después, llevó a este órgano a abrir un expediente de incoación ante la existencia de «indicios racionales de prácticas prohibidas» por la libre competencia.

Tal y como avanzó este periódico, la AVC abrió una investigación tras constatar que desde el año 2003 y hasta 2014 las empresas adjudicatarias del servicio fueron siempre las mismas en cada lote sacado a concurso. De hecho, aunque en un principio la investigación se centró en la última década, Competencia admite en la notificación entregada a las empresas implicadas que el posible reparto de mercado ya se pudo empezar a producir desde el año 2000. La seguridad de ganar con la que, años después, las empresas investigadas se seguían presentando a los sucesivos concursos del Gobierno Vasco llegó a tal punto que, tal y como apunta la Autoridad Vasca de la Competencia en su notificación, en el último año -2013- cada empresa realizó sólo una oferta al lote que siempre se llevaba sin separarse «en ningún caso del 1% del precio máximo establecido por la Administración».

En la documentación que Aibak puso en manos de Competencia se hace un análisis detallado de las adjudicaciones del servicio de catering de los comedores escolares públicos que el Gobierno Vasco ha venido realizando desde el año 2000: importes máximo de cada licitación, precios por menús, monitora y office; sistemas de homologación en los que se pone de relieve que el Gobierno Vasco siempre daba el OK para presentarse a las mismas empresas, y las comparativas con respecto al precio de mercado; una diferencia que habría podido llevar a Educación a abonar hasta un 30% más que en el sector privado. Según esa documentación que originó la investigación, el sobreprecio para el Gobierno Vasco a lo largo de una década podría ascender a los 200 millones, tal y como avanzó este periódico.

Una carta guardada

Sin embargo, la empresa denunciante se guardaba una carta bajo la manga. Así, según fuentes consultadas de la firma, tres meses después de presentar la denuncia, Aibak incorporó una especie de anexo que, a su juicio, suponía la prueba de fuego para demostrar «la existencia de acuerdos» entre las siete empresas que siempre se adjudicaban el servicio. Y esa carta guardada no es otra que la decisión del administrador único de la empresa denunciante de acudir a un notario para predecir el resultado de la siguiente licitación del Gobierno Vasco que esperaba a la vuelta de la esquina.

Así, el responsable de Aibak firmó un acta notarial con fecha de 24 de mayo de 2011 en la que predecía no solo las empresas que se iban a llevar el servicio de catering, sino también los lotes adjudicados y el precio máximo que pagaría Lakua tanto para el menú transportado como in situ. El administrador único de Aibak acertó. Tras retrasarse la siguiente licitación a 2013 -se prorrogaron las adjudicaciones por la interposición de varios recursos- el reparto de lotes coincidió con el presagiado. Y eso que el sistema había cambiado y pasado de 8 a 10 lotes. «Nuestras capacidades adivinatorias no alcanzan a descubrir semejantes datos. El motivo de esta predicción no es otro que somos conocedores de la existencia de acuerdos entre las empresas adjudicatarias del servicio», trasladó Aibak en su denuncia a Competencia.

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