Una empresa de Bizkaia se postula para recibir la basura de Gipuzkoa hasta que haya incineradora

Nave donde descargan la materia orgánica en Epele. Xxxxxx./MORQUECHO XXX
Nave donde descargan la materia orgánica en Epele. Xxxxxx. / MORQUECHO XXX

La semana que viene se abrirán los sobres del concurso convocado para buscar destino al residuo que no entra en la planta Lurpe de Mutiloa

GAIZKA LASABERGARA

. Ya falta menos para que se conozca dónde pondrá Gipuzkoa el último parche a su gestión de residuos antes de que en otoño del año que viene pueda completar el tratamiento de toda su basura en el Complejo Medioambiental de Zubieta. El vertedero Lurpe de Mutiloa es hoy por hoy el único destino que recibe la fracción resto del territorio, pero al acuerdo alcanzado por el Consorcio de Residuos con la firma del grupo Ferrovial tiene límites: 102.000 toneladas al año.

Para completar la necesidad de cubrir las 160.000 toneladas que generamos entre todos los guipuzcoanos, la sociedad foral Gipuzkoako Hondakinen Kudeaketa (GHK) sacó a licitación a inicios de febrero «el tratamiento y eliminación» de esa errefusa que no cabe en la infraestructura del Goierri y a la que el territorio debe dar salida.

El miércoles terminaba el plazo para que las empresas que aspirasen a dar tratamiento a ese residuo presentaran sus ofertas dentro del concurso público lanzado. El temor de la Diputación a que la convocatoria pudiera quedar desierta ya se ha disipado y la mesa de contratación está en disposición de abrir sobres de ofertas la semana que viene. Según ha podido saber este periódico, una candidatura proviene de una firma de Bizkaia.

El procedimiento legal preestablecido pide primero que la oferta cumpla con los requisitos impuestos en los pliegos de licitación y, después, que presente unas condiciones mejores que las de otros hipotéticos competidores en cuanto a los criterios de puntuación fijados por GHK. Si se dieran esas dos circunstancias, y la candidatura vizcaína resultase ganadora del concurso, Gipuzkoa incluiría el territorio vecino en su lista de soluciones provisionales para hacer frente a su carencia de infraestructuras.

La cifra

7,9 millones
es la cantidad a la que asciende el presupuesto de licitación del servicio de tratamiento y eliminación de los dos lotes de 60.000 toneladas anuales, al establecer un precio por tonelada de 60 euros, el mismo que en la planta de Mutiloa.

Al principio de legislatura, el Consorcio de Residuos encontró la alternativa menos mala al cierre del vertedero de Lapatx en Meruelo (Cantabria). En febrero de 2016 empezó a enviar allí los residuos que ya no podían ir a Azpeitia. Pero el Parlamento de Cantabria estableció una cantidad máxima de 80.000 toneladas por año y fijó el 2017 como el último del acuerdo y el doble requisito hizo que en agosto del año pasado finalizara la opción de enviar la fracción resto al basurero de Meruelo.

Navarra también se perfiló como comunidad susceptible de recibir camiones guipuzcoanos llenos de basura (al margen de los que ya viajaban con bioresiduos a Funes y Caparroso). GHK logró en noviembre de 2016 un preacuerdo con la Mancomunidad de la Ribera de Navarra que fijaba un envío máximo de 75.000 toneladas anuales durante tres años, el tamaño necesario del parche hasta poder contar con la incineradora de Zubieta. Aquel acuerdo no se llegó a materializar por problemas técnicos en el centro El Culebrete de Tudela, que si bien aceptó recibir el residuo guipuzcoano, no consiguió otra infraestructura vecina para colocar el excedente resultante de su proceso de tratamiento en una TMB.

Dos lotes

Bizkaia se podría sumar así a Cantabria y Navarra como ubicación para los residuos guipuzcoanos si la empresa confirmada por este periódico fuese la adjudicataria del concurso actual. Ante la falta de apertura de sobres, queda por ver si sería el único destino que complementaría a la planta de Mutiloa o se sumaría un tercer destino al mapa actual de exportación de basura.

De hecho, GHK ha decidido sacar la convocatoria de un concurso para adjudicar no uno sino dos lotes de 60.000 toneladas anuales. No se trata, sin embargo, de dos paquetes idénticos. En el primero de ellos, los pliegos otorgan una puntuación especial al plazo en el que el adjudicatario sea capaz de ofertar su infraestructura. En muchos casos, como en Mutiloa, los propietarios de las instalaciones necesitan acondicionar espacios y, por ende, un tiempo de margen para empezar a funcionar. En el segundo lote sí primará el precio sobre otros criterios.

Mutiloa alberga ahora 102.000 toneladas al año y la necesidad de Gipuzkoa es de 160.000

La Diputación ha hallado soluciones provisionales ya en Cantabria y Navarra

La estrategia de contar con dos alternativas a Mutiloa concede a GHK «mayor margen para ponderar los envíos a un sitio u otro», explican fuentes del Consorcio, además de ofrecer un colchón de seguridad por si venciera la cantidad acordada con la instalación de Lurpe. GHK se compromete a utilizar un mínimo de 30.000 toneladas en cada lote, no a completar la capacidad total licitada.

El contrato con la empresa Cespa abarcaba dos años que finalizarían en junio de 2019, aunque cabe la posibilidad de una prórroga, y los dos lotes que ahora se licitan incluyen una duración de un año, dejando también cada uno de ellos la opción a una prórroga de otro más. Si se adjudicaran los dos no haría falta estirar los contratos y las 60.000 toneladas de cada concesión cubrirían la necesidad existente hasta la entrada en funcionamiento de la incineradora de Zubieta, en octubre de 2019.

El presupuesto previsto por GHK para los dos lotes asciende a 7,9 millones de euros, al establecer un precio por tonelada de 60 euros (el mismo que en Mutiloa). Esta cantidad debería sumarse a los 17,7 millones que ya firmó con Cespa para el envío de residuos a Mutiloa y los 12 millones que pagó al centro de tratamiento de Meruelo (Cantabria) durante año y medio. Es la factura que viene pagando el territorio desde que cerrara el último de los vertederos públicos guipuzcoanos, el de Lapatx, en diciembre de 2016. Sumando precios por tonelada y kilómetros de camiones se obtiene, según ha reiterado el diputado de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio (PSE), «una cifra superior a la que costará el tratamiento del residuo cuando funcione el Complejo Medioambiental de Gipuzkoa».

Aunque se puede confirmar que el concurso no quedará desierto, podría darse el caso de que la oferta u ofertas presentadas no cumplieran los requisitos, lo que agravaría el problema de la gestión de los residuos del territorio. El Consorcio se vería en ese caso obligado a tocar la puerta de diferentes empresas o instituciones y negociar, en clara postura de desventaja, precios y cantidades ante la necesidad imperiosa de encontrar destino a la basura guipuzcoana.

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