Los embalses se alejan de las zonas de alerta

El embalse de Urkulu es el único de Gipuzkoa que se mantiene en prealerta por falta de lluvia/Félix Morquecho
El embalse de Urkulu es el único de Gipuzkoa que se mantiene en prealerta por falta de lluvia / Félix Morquecho

Los 513 litros caídos en el último trimestre han permitido la recuperación de las reservas de agua de Gipuzkoa

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Han bastado solo tres meses para sacar a los embalses de Gipuzkoa de la situación de alerta en la que han permanecido durante gran parte del año. Los más de 500 litros de lluvia por metro cuadrado recogidos este otoño recién finalizado han obrado el milagro. Solo dos de las nueve presas de las que se abastece el territorio están por debajo de lo esperado. No obstante, todo apunta a que saldrán antes de fin de año de ese nivel.

La imagen que ofrecen las reservas de agua de Gipuzkoa nada tiene que ver con la que se observa en el resto de la península. Muchos de los pantanos españoles muestran sus entrañas desde hace ya meses. Sufren las consecuencias de la tercera sequía más importante desde 1965. El nivel es tan bajo que las ruinas de aquellas poblaciones que fueron sacrificadas para garantizar que hubiera agua para todos emergen a la superficie

El panorama en Euskadi, y sobre todo en Gipuzkoa, es totalmente diferente. Los 251 litros de lluvia caídos en noviembre y los 180 que se acumulan en lo que va de diciembre, junto a las nevadas de primeros de mes, han supuesto un aporte más que notable. Y esto aún no ha terminado. La borrasca que se anuncia para la semana próxima podría dejar la suficiente precipitación como para que se instale la normalidad absoluta en todas las reservas hídricas guipuzcoanas.

En la actualidad, solo el embalse de Urkulu, situado en el alto Deba y que abastece a una población de 65.495 personas, permanece en prealerta. A fecha de ayer su nivel era del 71,5% de capacidad, casi siete puntos por encima de la situación en la que se encontraba el año pasado en estas mismas fechas. El suministro, por lo tanto, está más que garantizado y por mucho tiempo.

Hay otro embalse que asimismo está en alerta, el de Lareo. Pero el motivo de su situación es bien distinto, y no se justifica por la falta de precipitaciones. La causa es puramente técnica y lo explica Iñigo Elosegi, gerente del Consorcio Gipuzkoako Urak. La infraestructura presenta una pequeña filtración en una de las juntas del denominado contradique, no en la presa principal sino en la trasera del embalse. «Los diques se hormigonan, por decirlo de alguna manera, a ‘trozos’ y entre uno y otro se coloca una pequeña junta», por la que se ha detectado dicha filtración, explica Elosegi. De esta forma, «al permanecer el nivel en 739 metros, correspondiente más o menos al 70% de la capacidad, no subiremos de dicha cota hasta repararla. Y como el embalse suministra solamente agua al municipio de Ataun, que consume aproximadamente 150.000 metros cúbicos al año, tenemos sobradas garantía de suministro», afirma el gerente del consorcio. Mientras tanto, como quiera que en Lareo el agua llega a través de trasvases, basta con cerrar dicha canalización y dejar que el agua siga su curso.

«Fuera de peligro»

El resto de los embalses gozan de buena salud. El de Ibiur, enclavado en Tolosaldea, y que suministra a una población de 52.000 personas, se encuentra al 80%.

En una situación prácticamente idéntica está Arriaran, que abastece a una población de 36.400 habitantes de localidades como Ormaiztegi, Segura, Idiazabal, Olaberria, Beasain, Itsasondo, Legorreta, Ordizia y Lazkao. Esta reserva llegó a situarse a primeros de año al 43% y dada su entonces baja cota, la infraestructura empezó a recibir aportes supletorios desde Barrendiola.

Las claves

Primavera
Los meses de primavera, en los que se acumulan cantidades importantes de agua no fueron muy abundantes en lluvia y ello hizo que el nivel de los embalses no se recuperara como cabía esperar.
Otoño
Tras un agosto y septiembre más bien húmedos, el otoño ha sido generoso en precipitaciones. Los meses más lluviosos han sido noviembre y diciembre.

La presa de Ibai Eder, por su parte, que se extiende junto a Azpeitia y que suministra a una población de 68.600 habitantes, roza ya el 90%. El año pasado estaba al 47%.

Tres desembalses en Añarbe

Los otros dos embalses del consorcio están a rebosar. Aixola, en Eibar, y Barrendiola, en Legazpi, se encuentran llenos y en ambos el agua fluye por los aliviaderos. El primero de ellos abastece a 27.000 personas, mientras que el segundo lo hace a 26.000.

El nivel del Añarbe, que proporciona agua a Donostialdea, es igualmente excelente. Se encuentra al 88%, lo que supone un volumen de 32.866.627 metros cúbicos, más de 18 puntos por encima respecto al año pasado en esta misma fecha (69,6%) y casi tres también por encima en comparación con la media de los últimos cinco años (85,3%), según indican desde la mancomunidad

Como consecuencia de los 315 litros caídos en noviembre y los 222 de diciembre se tuvieron que realizar distintas maniobras de desembalse preventivo para asegurar un resguardo suficiente en el embalse. La primera se llevó a cabo entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre; la segunda, entre el 7 y el 11 de diciembre, y la tercera comenzó el pasado lunes día 18 y finalizó ayer por la mañana, con 3,5 millones de agua desembalsada. La suma total de vaciado asciende a 9,1 millones de metros cúbicos. Por último, el embalse de Endara, que suministra a Irun y Hondarribia, está lleno. El nivel se halla por encima de la cota de llenado y permanece al 102%.

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