Se elaborará un código de buenas prácticas de senderismo saludable

Desde la Federación de Montaña se proponen medidas que garanticen la convivencia de los distintos agentes que conviven en los montes

G. L. SAN SEBASTIÁN.

Uno de los puntos del convenio firmado entre la Diputación y la Federación de Montaña contempla la elaboración de un código de buenas prácticas en aras de lograr un senderismo sostenible. La democratización del espacio rural y la mayor presencia del ocio en la montaña han conducido a una reflexión entre ambas instituciones para hacer un trabajo de sensibilización. El objetivo será hacer entender que «hablamos de un medio que tiene su propia dinámica» y que «la mayor presencia de personas en el monte altera esa dinámica, ni para bien, ni para mal, pero la altera», sostiene la directora de Montes, Arantxa Ariztimuño.

El pasado verano una persona murió en Orio embestida por un toro, y hace un mes una mujer fue herida por una vaca en el Txindoki. Habitantes de caseríos, explotadores de ganado o terrenos forestales, animales, excursionistas, deportistas, practicantes de diferentes modalidades de montaña... «En el monte coinciden distintos agentes y se pueden dar choques de convivencia, por un lado, y una afección al medio ambiente por otro», reconoce Ariztimuño. Para garantizar esa convivencia y promocionar un senderismo sostenible, el convenio contempla realizar un estudio sobre posibles puntos de choque, identificar qué se hace en otros lugares y sacar un código de buenas prácticas.

En la Federación de Montaña ya se ha hecho un trabajo en el ámbito de la escalada, determinando dónde se puede practicar, dónde parcialmente y dónde no para respetar el medio ambiente. Un segundo frente de actuación ha sido el del análisis de las carreras de montaña. El año pasado se hizo un examen de las afecciones, de cómo estaba el monte antes y después de la competición. En lo que va de año ha habido 54 carreras en Gipuzkoa y, según el presidente de la Federación, Laureano Urkiza, «no es suficiente con cumplir la normativa». El vertido de residuos y la contaminación acústica son dos de las principales afecciones.

La falta de presupuesto hace imposible un examen exhaustivo de estas pruebas este año, pero el dinero del convenio se destinará al análisis de un tercer campo: el senderismo sostenible. Es ahí donde se va a iniciar un trabajo con la meta de extraer un código de buenas prácticas. Para resumir el espíritu del proyecto, Urkiza señala que «quitamos de nuestro vocabulario el concepto de 'prohibición' y lo sustituimos por 'regulación'».

Se trata de evitar situaciones como la que se provoca cuando alguien baja a tumba abierta con su bici por un sendero por donde sube una familia, o la que se da cuando cuadrillas suben al monte con altavoces conectados a sus móviles a gran volumen provocando un estrés a las ovejas del campo contiguo que puede llevarles a perder sus crías. La casuística es variada. En la Fedme han realizado un examen profundo titulado 'Quién visita las montañas' y en la Federación de Gipuzkoa sostienen que «eso nos da el perfil que anda en la montaña de manera que podamos emplearlo para aplicar a cada caso buenas prácticas».

En centros escolares

En resumen, Urkiza revela que «tenemos una red de carreteras pero como no hay señales, hay gente que adelanta en línea continua. Lo que tenemos que hacer ahora es colocar las señales para ordenar a cada perfil por dónde ir y cómo ir». Concluye diciendo que «hay cosas que no hace falta decir, pero es que hemos dejado de decirlas, y hay toda una generación que quizás no las ha transmitido, y no está de más repetirlas».

El proyecto contará con una fase teórica que la Diputación quiere abordar antes del final de la legislatura (junio de 2019), a la que seguirá un periodo de divulgación que llevará más tiempo. Aún están por explorar los canales para socializar este código, si bien los centros escolares serán uno de los lugares donde más hincapié se haga con este cometido.

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