cuando los coches se matriculaban en Donostia

La cercanía con la frontera, la población pudiente de la época y el sistema de reparto de placas de la época hicieron que Gipuzkoa liderase las cifras matriculación de 1900 a 1918

Un coche en la calle Fuenterrabía en el año 1925. /Kutxateka
Un coche en la calle Fuenterrabía en el año 1925. / Kutxateka
Ana Vega
ANA VEGA

El Marqués de Rafal tuvo el honor en enero de 1901 de ser el propietario del primer vehículo que se matriculó en San Sebastián. Tan sólo un año antes habían empezado a repartirse oficialmente las placas en el resto del Estado pero rápidamente Gipuzkoa destacó en sus cifras de matriculación.

David Urios, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia y autor de la web 'Sitio de matrículas españolas', explica que Gipuzkoa mantuvo la tercera posición provincial en matriculaciones nada menos que hasta 1918.

Urios considera que el liderazgo de Gipuzkoa en matriculaciones se debe a varias razones. Una de ellas es que el sistema desde 1900 se regulaba principalmente en ordenanzas municipales y no se homologó a nivel estatal hasta 1907 por medio de la Real Orden del 24 de mayo. «En esos años cada vehículo podría disponer de una doble numeración: la del Ayuntamiento, para circular por el municipio, y la del Gobierno Civil, para hacerlo por la provincia, pudiendo carecer de ésta si no lo hacía. Para esta normalización, algunas provincias como Madrid y Barcelona reiniciaron la numeración en 1907 suprimiendo la matrícula municipal y asignando una provincial en sustitución, cosa que no hizo Gipuzkoa, que hizo valer la numeración municipal que ya tenía como provincial, conservando la ventaja adquirida en numeración unos años», cuenta el profesor Urios. Esto explicaría además el mantenimiento de las siglas SS, BI y VI (municipales) en los territorios vascos que, a pesar de designar un territorio con nombre distinto a su capital, en cambio mantiene las siglas originalmente municipales.

Tabla de matriculaciones de vehículos por provincias extraída del archivo histórico de la DGT.
Tabla de matriculaciones de vehículos por provincias extraída del archivo histórico de la DGT.

Por otra parte, tanto Urios como Juan Ignacio Viedma, del RAC Vasco Navarro, coinciden con la DGT al considerar este boom automovilístico fruto de la cercanía con la frontera así como por la permeabilidad de la sociedad donostiarra a las novedades. Según Viedma, «la situación geográfica -haciendo frontera con Francia- permitía, sin duda, una mayor facilidad para acceder a un mercado de automóviles que España todavía no había desarrollado, con garajes -como se conocían entonces los concesionarios de coches actuales- vendiendo diferentes marcas. Hay que tener en cuenta que la proximidad de Biarritz -zona francesa donde los más nobles y pudientes veraneaban- hacía posible que dichos garajes florecieran por sus proximidades. Aunque en San Sebastián no hubiera muchos de estos establecimientos, la facilidad de encontrarlos pasada la frontera supuso que los habitantes, y veraneantes (éstos se pasaban bastantes meses aquí), accedieran fácilmente a un amplio abanico de vehículos, impensable en nuestro país».

Viedma añade que el Real Automóvil Club de Gipuzkoa-antecesor del actual RAC VASCO NAVARRO-, «ofrecía, según el primer Boletín que editaron allá por 1925, 'gestionar la matrícula de los coches pertenecientes a sus socios en el Registro del Gobierno Civil, así como de obtener los duplicados de las licencias que se hubiesen extraviado'».

Vehículo del Marques de Rafal matriculado en Donostia en 1901.
Vehículo del Marques de Rafal matriculado en Donostia en 1901.

«El fin de la hegemonía del noble cuadrúpedo»

Tal y como nos recordaba hace poco Mikel G. Gurpegui en las páginas de este periódico, en febrero de 1946 el periodista Ángel Azcona describía en la última página de El Diario Vasco los apasionantes inicios del automovilismo en Gipuzkoa. A pesar del alto precio que en aquel entonces suponía contar con un vehículo en propiedad, Donostia contaba con una legión de admiradores del vehículo que pronto se convertirían también en grandes aficionados a las carreras a motor.

Según cuenta Azkona, ya en 1907 salieron de San Sebastián «varios coches en dirección a Dieppe, donde se celebraban las primeras carreras. En un Fiat, 40 H.P. con motor sin bujías que alcanzaba los 105 kilómetros por hora, se trasladaron a la citada villa don Ramón Irazusta y su hijo».

Aquellos primeros vehículos a motor transformaron el escenario visual y sonoro para siempre ya que tal y como recordaba Azcona, vehículos como el del Marqués de Rafal «atronaban las tranquilas calles del pueblo con las explosiones de sus infernales maquinarias. La aurora del siglo anunciaba con el trepidar de sus caballos mecánicos el principio del fin de la hegemonía del noble cuadrúpedo, seriamente dañada ya por el ferrocarril».

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