El TSJPV revoca dos sentencias sobre víctimas del amianto

Concentración de las víctimas de amianto el pasado mes de junio frente a los juzgados de Atotxa en San Sebastián.
Concentración de las víctimas de amianto el pasado mes de junio frente a los juzgados de Atotxa en San Sebastián. / MIKEL FRAILE

Da la razón a las familias de dos víctimas y revoca sentencias de un juez de Donostia. La batalla judicial de los enfermos por esta sustancia, que cada año va en aumento, suele durar un mínimo de cinco o siete años

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN.

«Los afectados por el amianto y sus familias tienen una condena añadida que en muchos casos les remueve las entrañas». Cada vez son más los guipuzcoanos que tocan la puerta de los responsables de Asviamie, la asociación de afectados por esta sustancia cancerígena en Euskadi. La lista va engordando año tras año, un goteo que, además, seguirá aumentando. El primer golpe nada más escuchar el diagnóstico es demoledor para los enfermos, que en muchas ocasiones desconocen a qué se enfrentan. Pero casi peor es la pelea judicial que deben llevar a cabo para que les reconozcan su enfermedad como profesional. Una condena añadida a su enfermedad.

Javier Marqués y Jesús Uzkudun, presidente y miembro de Asviamie, respectivamente, llevan décadas luchando por los derechos de los trabajadores afectados por el amianto. Saben bien de lo que hablan porque han tenido que hacer frente a mil y una batallas judiciales. Pero aún tienen fuerzas para reivindicar sus derechos. Una lucha que en ocasiones se encuentra con muros difíciles de salvar. El pasado mes de junio, por ejemplo, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco condenó a Renfe Operadora y Wagons Lits a pagar un recargo del 50% de las prestaciones de la Seguridad Social a la familia de un trabajador de Hondarribia muerto a consecuencia de la exposición al amianto. La sentencia revocó un fallo anterior de un juzgado de San Sebastián que a su vez dejó sin efecto una resolución del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS). Esta impuso a las dos empresas el citado recargo, ya que había reconocido el carácter profesional del mesotelioma pleural que causó su muerte. Desde Asviamie, los últimos años han tenido que hacer frente a dos sentencias similares.

Las cifras

134 casos de mesotelioma pleural
en hombres y 15 en mujeres se diagnosticaron entre 2009-2013. Entre 2019-2023 serán 350 y 37.
11 personas
han fallecido en lo que va de año en Euskadi por culpa del amianto. La última un hernaniarra de 69 años.
25.000 trabajadores
de unas 200 empresas han inhalado asbesto sin la más mínima protección en los últimos 30 años.

La asociación pone el punto de mira en al Juzgado de lo Social número 4 de San Sebastián. «Cada vez que nos toca en este juzgado nos echamos a temblar», denuncia Uzkudun. Y es que en las dos últimas batallas judiciales que han llegado a esta instancia para exigir el recargo de prestaciones, el juez estableció que no se había podido acreditar el origen de la enfermedad que padeció el trabajador, por lo que anuló la resolución de la Seguridad Social. «Nos ha solido echar por tierra los procesos judiciales que ya tenían sentencia firme. Afortunadamente, el Tribunal de Justicia del País Vasco (TSJPV) da la vuelta a estas sentencias y les dice que no es competente para rechazar causas que ya están juzgadas y ratifica el recargo de prestaciones de la Seguridad Social», explica Marqués.

«Imagínate el sufrimiento que es para las familias que se les haya reconocido la pensión de viudedad y los daños y perjuicios pero una sentencia de estas características eche por tierra todo lo anterior. Es insufrible para muchos», reflexiona en presidente de Asviamie. La batalla judicial de los enfermos por amianto suele durar un mínimo de unos cinco o siete años. Demasiado para personas que tienen sus pulmones impregnados de esta sustancia cancerígena.

Según datos del Parlamento Vasco, entre 2009 y 2013 se diagnosticaron 134 casos de mesotelioma pleural en hombres y 15 en mujeres, mientras que para el quinquenio 2019-2023 estiman que ascenderán a 350 en hombres y 37 en mujeres. El amianto ya se ha cobrado en lo que va de año la vida de once personas. La última, un hernaniarra de 69 años. El trabajador falleció a consecuencia de un cáncer pulmonar, derivado de la exposición al amianto, mientras trabajó como mecánico de mantenimiento entre 1962 y 1989 en la Papelera Mendia-Gureola Scott de Hernani.

Cambio de la situación

Desde Asviamie llevan décadas de una lucha que aún continúa. Eso sí, tanto Marqués como Uzkudun aseguran que la situación ha ido cambiando desde que comenzaron. Ahora la sensibilidad tanto de médicos, como de jueces e instituciones es mayor. La sociedad está cada vez más concienciada sobre el amianto. «Nos ha costado mucho trabajo. Ahora estamos ganando muchas sentencias en comparación con hace veinte años, hemos hecho mucho camino. Ahora hay una doctrina del Tribunal Supremo y si llevamos las cosas medianamente preparadas al juicio, ganamos», reconoce Uzkudun.

«La situación ha cambiado en los últimos veinte años; ahora hay mucha más concienciación»

En octubre comenzará el debate sobre el fondo de compensación en el Congreso de los Diputados

Desde mediados del siglo pasado la presencia del amianto en las empresas guipuzcoanas ha sido constante. Las factorías lo utilizaban por su bajo coste y su alta capacidad de aislar del frío y del calor. Pero no solo la siderurgia ha sido el sector donde se ha utilizado esta sustancia cancerígena prohibida en Euskadi desde 2002. También en la construcción, en panaderías, en trenes o en tuberías, incluso en casas construidas durante los años 60-70, con el suelo de sintasol o las uralitas de los tejados. El amianto ha impregnado infinidad de lugares que aún respiramos. Solo en el País Vasco se estima que alrededor de 25.000 trabajadores de unas 200 empresas, muchas de ellas ya desaparecidas, han inhalado asbesto sin la más mínima protección en los últimos 30 años.

Ahora la esperanza de los afectados por el amianto está puesta en el fondo de compensación. En octubre se debatirá en el Congreso de los Diputados y desde la asociación reconocen que puede ser un gran pasado «para que haya una misma justicia para todos». Y es que muchas factorías han pasado por penurias debido a las indemnizaciones que han tenido que abonar a los enfermos, una circunstancia que dentro de poco podría cambiar.

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