Disparos de insecticida contra los nidos

Un eibarrés patenta un sistema para destruir los nidos con marcadoras para paintball

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

La presencia de la avispa asiática en nuestro entorno pasó de ser una anécdota a convertirse en un verdadero problema. es el nombre científico de una especie invasora que llegó a Gipuzkoa en el año 2010 y que se convirtió en algo más que una amenaza para el equilibrio entre especies. Los apicultores fueron los primeros en dar la voz de alarma pero no son pocas las dificultades que encuentran los expertos a la hora de eliminar a la avispa asiática. El eibarrés Juanjo Román ha comenzado a usar un sistema novedoso para la eliminación de nidos, en colaboración con el cántabro Amadeo Rodríguez.

El sistema patentado por ambos responsables se desarrolla bajo la firma Asiatic Wasp Ball. Lo más curioso es que se trata de una modalidad que emplea marcadoras de paintball. Juanjo Román fundó junto a sus socios un campo de paintball en el barrio debarra de Lastur en el año 2000. Ahora, el conocimiento de ese deporte le ha servido para desarrollar un sistema para el control de plagas.

Bolas congeladas

Al sustituir las bolas de pintura por biocida congelado, se puede disparar a los nidos y conseguir que la especie invasora muera. Son varias las ventajas que aporta el sistema. Por una parte se eliminan las limitaciones de distancia actuales. Hasta la fecha se vienen usando pértigas con las que se inyecta el biocida en el nido, pero en caso de no ser posible llegar físicamente no se actúa. En cambio, disparar la sustancia en bolas permite llegar hasta 40 metros de distancia.

«Hace un año hubo un caso en el que un operario murió electrocutado al ir a eliminar un nido en Bizkaia. Por ese motivo, sus protocolos dicen ahora que en caso de que haya tendido eléctrico no se actúe», apunta Juanjo Román. Su sistema permite actuar sobre esos nidos sin tener que acercarse y ponerse en peligro.

«Se da la circunstancia de que la avispa asiática se asienta mucho cerca de ríos, pero también en cables eléctricos y torres de alta tensión». Una de las primeras actuaciones desarrolladas en Cantabria sirvió para eliminar un nido que en caso de requerir acceso hubiera dejado sin luz a buena parte de Santander.

El sistema ha despertado el interés de profesionales que se dedican a combatir esta especie en distintos lugares. «Los últimos vienen de Ibiza», apunta. No en vano contar con la patente hace que esta firma desarrolle su trabajo en diferentes direcciones, tanto en la eliminación directa de los nidos de avispa como en la formación y dotación de material a operarios que vayan a utilizarlo. «Nuestra idea es ir creando delegaciones, formando gente y otorgando licencia para el uso de este método».

Especie depredadora

En el ámbito más cercano, el eibarrés Juanjo Román y el soraluzetarra Miguel Ángel Cortés son los que han empezado a trabajar con este sistema. «El objetivo es impregnar el nido con el biocida sin tener que retirarlo físicamente. Eso hace que las avispas que estaban fuera regresen al nido y mueran también, porque romper un nido lo único que hace es que se disgreguen», advierten.

Dos años y medio de estudio han permitido perfeccionar un sistema que nace para luchar contra una especie depredadora. «Atacan a las abejas pero no solo eso, se comen lo que encuentren». El año pasado en Gipuzkoa se retiraron más de 1.300 nidos de avispa asiática. Su influencia directa sobre las abejas de las que se alimentan ha hecho que los apicultores fueran los primeros en alzar la voz de alarma. Sin embargo, el sistema de Asiatic Wasp Ball aún no se ha utilizado en Gipuzkoa sino que se ha empleado en Galicia, Asturias, Cantabria y Bizkaia.

Desde el punto de vista de la seguridad el hecho de disparar las bolas de biocida desde una distancia permite que no haya que adentrarse en la zona de actuación de la avispa asiática. Sin embargo no es sencillo acertar a un nido del tamaño de un balón a 30 o 40 metros. Una de las modificaciones introducidas ha sido la fabricación de unos cargadores verticales. Eso permite disparar las bolas de forma continua aunque sea apuntando hacia un punto alto, ya que con un cargador convencional la alimentación se cortaría. «Nuestra forma de acertar es hacer un disparo, ver dónde impacta y corregirlo. Por eso es importante hacerlo de forma continua».

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