La Diputación prueba con éxito en Noruega la tecnología que permitirá el cobro a camiones en la N-1

La base del arco de Irun quedó ayer colocado en el tramo de la AP-8 que transcurre entre los peajes de Behobia e Irun.
La base del arco de Irun quedó ayer colocado en el tramo de la AP-8 que transcurre entre los peajes de Behobia e Irun. / MIKEL FRAILE

Los arcos situados en Irun, Andoain y Etzegarate llevarán dispositivos de lectura electrónica de manera que los vehículos no tengan que detenerse. Verifica en un circuito particular el funcionamiento del sistema 'free flow' que lee matrículas y ordena el pago

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN

. Lo que interesa es cobrar, no atascar el tráfico. El canon, no el peaje físico. ¿Cómo desligar lo necesario de lo accesorio? He ahí la ecuación que ha afrontado la Diputación de Gipuzkoa como administración competente en exclusiva de las infraestructuras viarias del territorio. Convencida de la teoría del 'pago por uso' en las vías de alta capacidad, la institución foral ha optado por quedarse con el fondo y deshacerse de las formas en la N-1, el último reducto gratuito para los transportistas que atraviesan Gipuzkoa en su ruta transfronteriza entre Irun y Etzegarate.

La solución se llama 'free flow', un sistema que permite realizar el pago de la tarifa de peaje sin necesidad de una transacción física. Mediante tecnología de comunicación remota realiza la transferencia de manera automática, a través de unos arcos que leen las matrículas de los vehículos y ordenan el cobro. El sistema se apoya en un dispositivo colocado en el vehículo que habilita la facturación del peaje.

10
euros.
Será la tarifa máxima que pagarán los camiones que atraviesen Gipuzkoa por el eje de la N-1 entre Irun y Etzegarate
El tramo entre Irun y Andoain costará entre 3,40 y 4,15 euros en función del tonelaje. Atravesar los 7,45 kilómetros de Etzegarate se pagará entre 4 y 4,95 euros. El tramo de 2,2 kilómetros de Andoain, utilizado por el tráfico interno, costará entre 0,70 y 0,85 euros.

Responsables del departamento de Infraestructuras Viarias y Bidegi, sociedad foral a la que se ha encomendado la ejecución del proyecto, han testado el software diseñado para Gipuzkoa en un circuito cerrado de Noruega, donde tiene una sede la empresa encargada de pulir la tecnología que se va a implementar en tres puntos de la N-1: Irun, Andoain y Etzegarate.

Según ha podido saber este periódico, las pruebas se realizaron hace dos semanas con resultado satisfactorio en la detección de vehículos y la correspondiente emisión de la señal. Una vez terminado con éxito el trabajo de laboratorio, empiezan a correr el resto de los plazos. El apartado tecnológico ha sido desde el inicio del proyecto el elemento más mimado y, una vez obtenido un buen resultado en Noruega, arrancan el resto de los trabajos para configurar el sistema de cobro.

El sistema funciona electrónicamente entre el arco -estructura metálica de tres piezas- que se encuentra en la vía de alta capacidad y que posee en su parte superior dispositivos de lectura electrónica, y un aparato montado en el parabrisas del vehículo que recibe y envía información al pasar por debajo.

El siguiente paso será conectar el software en los tres arcos para arrancar con la llamada 'marcha blanca', un periodo de funcionamiento gratuito que terminará de aportar información útil a la Diputación para, entre otras cosas, terminar de definir el precio. Se producirá entre octubre y diciembre, de manera que en enero de 2018 se pase del simulacro a la hora del cobro real.

No es casualidad que las comprobaciones se hayan realizado en Noruega. El país nórdico es el mayor a nivel mundial en el uso generalizado de esta tecnología 'free flow'. Empezó a utilizar el sistema en la ciudad de Bergen en 1986 y hoy cuenta con 25 carreteras con peaje operando al 100% con este tipo de software. Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos, México, Portugal o Israel también han generalizado este sistema.

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